sedeño

sedeño, a

1. adj. TEXTIL De seda.
2. Que es suave o brillante como la seda. sedoso
3. ZOOLOGÍA Se aplica al animal que tiene sedas o cerdas el jabalí es sedeño.

sedeño, -ña

 
adj. De seda o semejante a ella.
Díc. del animal que tiene cerdas.
Traducciones

sedeño

silken, silky

sedeño

ADJ
1. (= sedoso) → silky, silken (liter)
2. (Zool) → bristly
Ejemplos ?
El Presidente del Congreso, Francisco Antonio Zea; Juan Germán Roscio; Manuel Sedeño; Juan Martínez; José España; Luis Tomás Peraza; Antonio M.
Tú Y por fin vienes tú, con el sedeño pelo arropas mi frente atormentada y al oído me dices: pobre dueño, lo mejor de mi ser es ser un sueño, un copito de luz, un eco, nada...
Yo adoro Tus celajes risueños, Y esa niebla sutil de polvo de oro Donde van los perfumes y los sueños. Amo los velos, tenues, vagarosos, De las flotantes brumas, Donde tiendo a los aires cariñosos El sedeño abanico de mis plumas.
Vivanco, á quien de la cátedra de Salamanca trajo su fama á la Real Capilla, y que de música religiosa compuso y escribió con gusto y acierto. Los nombres del Tostado, Sedeño y Rengifo son bien conocidos de todos los literatos é indispensables en ese grupo ó catálogo.
Hermosa era, en efecto, la extranjera: la albura de su tez, la transparencia de sus pupilas grises, puntilleadas de oro; la abundancia de su pelo sedeño y tan rubio que parecía blanco a la claridad me encantaron; pero la inocente seriedad de sus modales, la indiferencia con que nos miraba sin vernos el exclusivo afán que demostraba por llegar al campo de batalla de Dorantes donde se verificó el hecho de armas realizado por tropas de España y de la Gran Bretaña unidas contra el invasor francés, me probaron que la turista no buscaba más guerra que aquélla cuyos recuerdos estaba evocando y que nuestras fatuidades de latinos se estrellaban, insospechadas, en una estricta formalidad anglosajona.
(f) Thomás Çambrano. (f) Martín Gonzales Vásquez, (f) Garci López Zambrano. (f) Diego Sedeño. (f) Martín de Baias. (f) Francisco de Espinales.
El deseo de hallar el oro que le aseguraban los indios había río arriba, hizo a Ordaz seguir su navegación contra las corrientes, los insectos, las enfermedades, el hambre y la guerra, hasta reconocer el caño de Camiseta, el de Carichana y la boca del río Meta, desde donde tuvo que volverse a Uriapari y de allí a Cumaná, sin otro fruto que el de verse preso y despojado de su conquista por don Antonio Sedeño y don Pedro Ortiz Matienzo, que habiendo representado a la Corte contra él, obtuvieron permiso para enviarlo a España, en cuyo viaje fue envenenado por Matienzo, encargado de conducirlo.
El encendimiento enfermo de sus mejillas se avivó, y entonces me di cuenta de que habría sido muy hermosa, aunque estuviese su hermosura borrada y barrida, lo mismo que las tintas de un cuadro fino, al cual se le pasa el algodón impregnado de alcohol. Su pelo rubio y sedeño mostraba rastros de ceniza, canas precoces...
Mi hermana está tejiendo como un hábil gusano Su capullo de seda: su capullo es un sueño. Ella con hilo de oro teje el copo sedeño: Primavera es su vida.
Bajo los mismos auspicios que Ortal y con la misma suerte que Herrera, emprendió por comisión de la Audiencia de Santo Domingo don Antonio Sedeño, gobernador de la isla de Trinidad, la conquista de la Nueva Andalucía.
Disponíase Sedeño para entrar en el río Meta cuando supo que había llegado a Cubagua un juez de residencia enviado por la Audiencia de Santo Domingo, a pedimento de Ortal, para que le impidiese seguir en aquella conquista; pero antes que se verificase el juicio que él quería evitar, sufrió el final envenenado por una esclava suya, quedando con él sepultada su memoria en el valle de Tiznados cerca del río de este nombre y terminados en 1540 cinco años de guerras civiles sin provecho alguno para la población de la provincia de Cumaná.
El primer paso de ella fue un sangriento encuentro que tuvo Juan Bautista, comisionado de Sedeño, con Ortal en el puerto de Neverí, en el que quedó herido y abandonado de los suyos.