secuaz

(redireccionado de secuaces)
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secuaz

(Del lat. sequax, -acis.)
adj./ s. m. y f. Que sigue o defiende el interés o doctrina de otra persona es un secuaz del jefe.
NOTA: En plural: secuaces

secuaz

 
adj.-com. Que sigue el partido, doctrina u opinión de otro.

secuaz

(sekwa'θ)
abreviación
persona oponente que sigue a otra de manera sumisa e incondicional los secuaces del dirigente sindical
Sinónimos

secuaz

adjetivo y cosustantivo masculino
partidario, seguidor, adepto, adicto, sectario, parcial.
Secuaz es palabra que se emplea en contextos elevados o formales para indicar, con cierto matiz peyorativo, que una persona es seguidora de otra en sus ideas o en su conducta.
Traducciones

secuaz

håndlanger

secuaz

SMF (= partidario) (gen) → follower, supporter (pey) → henchman
Ejemplos ?
Y siendo así que toda ella es un temor forzoso y un consuelo inútil, y tan vana cuando es amenaza como cuando es promesa, ni a ella le faltarán secuaces ni a ellos aplausos.
Exasperados, y no encontrando otra vía de salvación, por último, se pusieron de acuerdo entre si, se encomendaron a la Divina Providencia y tomaron las armas; pero el señor reunió a sus secuaces, llamó en su ayuda al diablo, se encaramó a su roca y se preparó a la lucha.
Y tú, siempre trágica y castigada maldad, aborto del infierno, parto de la mentira, mérito de condenación, desperdicio del alma, logrero de castigos, inducidor de discordia, cuya vida es más muerte, cuya duración es peor fin, descúbrete de manera en esta historia, que, leída, dé el escarmiento; al paso que te sobraren letores, te falten secuaces; que el intento ha sido, en los sucesos que no pude emendarte para el remedio, descubrirte para el ejemplo.
Sin embargo, algunas revelaciones hechas antes de morir por uno de sus secuaces, prisionero en las últimas refriegas, acabaron de colmar la medida, preocupando el ánimo de los más incrédulos.
Victor Hugo, implacable fustigador de Napoleón III desde su destierro de Guernesey; Victor Hugo, el poeta inmenso y el patriota abnegado, fue también acusado de traición por parte de Napoleón, el Pequeño, y sus secuaces, que preparaban para Francia la humillación y la derrota de Sedan.
Buscamos, pues, nuestros secuaces entre los que están libres de las preocupaciones y los compromisos de los viejos partidos, sin rechazar empero, en los asuntos no políticos que va a ocuparnos casi exclusivamente, la cooperación de los que de buena fe militan en las antiguas parcialidades.
Me es grato deciros, que para terminar las disensiones domésticas, ni una sola gota de sangre ha empañado la vindicta de las leyes; y aunque un valiente general y sus secuaces han caído en el campo de la muerte, su castigo les vino de la mano del Altísimo, cuando de la nuestra habrían alcanzado la clemencia con que hemos tratado a los que han sobrevivido.
Por último, así como los secuaces del socialismo se reclutan principalmente entre los proletarios y los obreros, los cuales, cobrando horror al trabajo, se dejan fácilmente arrastrar por el cebo de la esperanza y de las promesas de los bienes ajenos, así es oportuno favorecer las asociaciones de artesanos y obreros que, colocados bajo la tutela de la Religión, se habitúen a contentarse con su suerte, a soportar meritoriamente los trabajos y a llevar siempre una vida apacible y tranquila.
Repitiéndose el bochinche, entró tropa en el convento, y la madre Nieves y sus principales secuaces fueron trasladadas a otros monasterios.
Pero esto pertenece ya a los artificios con que los modernistas expenden sus mercancías. Pues ¿qué no maquinan a trueque de aumentar el número de sus secuaces?
En efecto, en la ciudad de Nicea tuvo comienzo la herejía arriana y mereció condena sin ser extirpada de raíz, mientras en calcedonia fueron condenados Nestorio y Eutiques, juntamente con Dióscoro, su defensor, y sus secuaces.
Hace años que, secuaces mezquinos de la antigua rutina, mirábamos con horror en España toda innovación: encarrilados en los aristotélicos preceptos, apenas nos quedaba esperanza de restituir al genio su antigua e indispensable libertad; diose empero en política el gran paso de atentar al pacto antiguo, y la literatura no tardó en aceptar el nuevo impulso; nosotros, ansiosos de sacudir las cadenas políticas y literarias, nos pusimos prestamente a la cabeza de todo lo que se presentó marchando bajo la enseña del movimiento.