secamente

secamente

adv. Con aspereza y sin cortesía respondió secamente a mi pregunta.

secamente

 
adv. m. Con pocas palabras, o sin pulimento ni adorno.
Ásperamente.
Traducciones

secamente

ADV [contestar] → curtly; [ordenar] → sharply
-no sé nada -afirmó secamente"I don't know anything," he said curtly
se comportó muy secamente con nosotroshe was very short o curt with us
-ahora, ¡a dormir! -dijo secamente"now, off to sleep!," he said sharply
Ejemplos ?
-—Por mí— contestó el padrino,— póngale usted Tigre. —No puede ser— arguyó secamente el párroco. —Pues entonces, póngale usted Búfalo o Rinoceronte.
Filomena le contempló en silencio, y -Que Dios te los dé mil güenos -exclamó con voz de reproche. -Perdona -dijo aquél secamente-, pero tengo un sueño que me troncha.
Cortaré un ramo ahora mismo... Don Diego hizo un gesto de reprobación, y murmuró secamente: -Déjese de flores, hermana... No perdamos tiempo...
—El que sigue —aulló el valuador y la desventurada sacó su prendas para ponerlas sobre el mostrador. Temía. —¿Trae otra cosa? —secamente preguntó. —Nnno... ¿...
Cumple á la Historia narrar los sucesos secamente, sin recu- rrir á las galas de la fantasía, y apreciarlos, desde el punto de vista filosófico social, con la imparcialidad de juicio y ele- vación de propósitos que tanto realza á los historiadores mo- dernos Macaulay, Thierry y Modesto de Lafuente.
Fuimos, pues, en pandilla hacia mi casa; nos abrió prosaicamente el sereno; subimos; Rufino, el criado, nos hizo pasar a la sala. Le ordené secamente que nos condujese al «gabinete secreto».
Como caen al suelo los copos de nieve que impetuoso viento, agitando las pardas nubes, derrama en abundancia sobre la fértil tierra, así llovían los dardos que arrojaban aqueos y teucros, y los cascos y abollonados escudos sonaban secamente al chocar con ellos las ingentes piedras.
-¿Por qué? -dijo secamente mi tía. Míster Chillip se turbó de nuevo ante aquella extremada severidad, pero le hizo un ligero saludo y trató de sonreírle para apaciguarla.
-Mi hermano no necesita mi testimonio para confirmar el suyo, y sólo pido permiso para añadir que entre todos los niños del mundo no creo que haya otro peor. -Es fuerte -dijo mi tía secamente.
Después de haberse sentado, el caballero, a quien no le parecían las ropas del desconocido propias de un ermitaño, no pudo por más que preguntarle quién era y qué le había llevado hasta allí. – No indagues quién soy –respondió secamente el ermitaño, y su rostro se volvió sombrío y severo.
Aquella amable criatura, después de reflexionar un momento con los ojos fijos en la alfombra, contó lo siguiente muy secamente: -Debo confesar que desde hace algún tiempo tenía mis sospechas respecto a miss Spenlow en lo concerniente a míster Copperfield, y no perdía de vista a miss Spenlow ni a David Copperfield.
En París sólo había conservado el contacto con la Fournier y, al informarme ésta de todo el jaleo que armaba el financiero en torno a aquel desdichado robo, resolví por fin hacerlo callar, escribiéndole secamente que la que había encontrado el dinero también había encontrado otra cosa y que si se decidía a continuar sus persecuciones yo consentía en ello, pero que ante el mismo juez al que declararía lo que había en los cajones pequeños lo citaría para que declarase lo que contenían los grandes.