señorón

señorón, a

adj./ s. Que tiene o aparenta señorío o grandeza el desfile estaba lleno de señoronas.

señorón, -rona

(seɲo'ɾon, -ɾona)
sustantivo masculino-femenino
persona que es o parece un señor las señoronas con abrigos de piel
Traducciones

señorón

señorón

señorón

/ona SM/Fbig shot
Ejemplos ?
Mediánez ocultaba a su amigo las batallas que reñía con aquel señorón para obligarle a transigir con el diputado por Polanueva, a quien él quería a todo trance llevar consigo al Gabinete que iba a presidir.
Pasaba un señorón con un manto largo adornado de plumas, y su secretario al lado, que le iba desdoblando el libro acabado de pintar, con todas las figuras y signos del lado de adentro, para que al cerrarse no quedara lo escrito de la parte de los dobleces.
Hace muchos, muchos años -no sé a punto fijo cuántos, pero exceden de siglo y medio-, que vivía en esta ciudad de los Reyes del Perú un señorón de grandes campanillas que se llamaba don Luis de Santa Cruz y Gallardo...
Mientras los otros, profundos políticos, eminentes moralistas, desfacedores de entuertos sociales, agotaban velones y chamuscaban mechas de algodón emborronando pliegos y más pliegos, sacudiendo tajos y mandobles a todo estorbo que hallaban a su paso, ¿cómo no se les ocurrió dejar las cosas como estaban, cantar las jerarquías políticas, barrer las gradas del Poder, adular la aristocracia financiera y entrar en los suntuosos estrados, no para estudiar los vicios y las aberraciones de la culta sociedad, satirizándolos luego con el nocivo fin de extirparlos y traer a otro sendero la descarriada civilización, sino para convertirse en sabrosos narradores de todos los sucesos de telón adentro y ser los panegiristas del encumbrado señorón monsieur le bon ton ?
Antes que tal ocurriese, ya el virrey traía clavado entre ceja y ceja al príncipe; pues el superior de los jesuitas de Moquegua había escrito a su excelencia, comunicándole que él abrigaba cierto recelillo de que aquel señorón era un pillastre forrado de caballero.
Pasa un ómnibus del cual bajan varios pasajeros. A uno de ellos, señorón de amplio aire mundano, se le cae el bastón. El niño, tan bello y, sobre todo, tan melancólico, gana a recoger la caída caña, enjoyada de oro rojo casi sangre, y se la entrega al dueño que no es otro sino el propio señor Walter Wolcot.
De su matrimonio con una señora del apellido Centeno y Padilla tuvo el tal señorón un hijo y tres hijas -y aquí ponga el lector sus cinco sentidos en seguirme; porque si no, suelto la pluma y queda el artículo como el cuento de las cabras de Sancho-.
Los vecinos eran de la mismísima pasta del que dijo en un romance: «Ni cura que me trasquile, ni señorón que me mande, ni verdugo que me azote, jamás habrán de faltarme».
Dos circunstancias hicieron que la voz pública afiliase a Luis María entre los adictos al Pretendiente: la primera, que cumplía con fervor sus deberes, que era casto, mortificado, prudente en palabras y pacato en obras; la segunda, el de ser protegido, ahijado, capellán, hechura, en fin, de aquel don Ramón de Bolea, antaño el principal señorón del pueblo, hoy jefe de una partida facciosa.
XII Cuando sea grande voy a ser un escritor e inventar muchas historias de grande imaginación donde la gente se vea reflejada por mi voz y cuando me lea piensen en un señorón de grande barba y anteojos que entre palabras vivió.
El conde Hubert hacía relación de las pérdidas que le ocasionaban los prusianos, las que sumarían las reses robadas y las cosechas abandonadas, con altivez de señorón diez veces millonario, en cuya fortuna tantos desastres no lograban hacer mella.
Llegó, pues, San Pedro en casa del hermano mayor, y le dijo a uno de los muchos criados que tenía: -Anda y dile a tu señor que aquí está su amo, que si lo quiere hospedar. Al oír aquel recado el señorón, se puso hecho un toro de fuego.