señá


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Traducciones

señá

SF = señora
Ejemplos ?
-Mú güenos días señá Pepa. -¡Josús y cuánto güeno por aquí, señá Rosalía... cuánto güeno! Asiéntese usté... ¡Pepita!... ¡Pepita!...
El ventero, que había estado escuchando el diálogo mantenido por el albardonero y el hijo de la señá Catite, panza arriba sobre el empedrado suelo y con un albardón por almohada, medio incorporóse a la entrada del nuevo personaje, y -¡Ah!, que es usté, tío Cantales -exclamó, tumbándose de nuevo sobre el no muy bien mullido lecho, después que hubo conocido al recién llegado.
-Ah, pícara, te creerás tú que me he jecho yo la lila con lo que te corresponde por escupir, ná de eso, hija mía, es que eso es cuenta aparte, y por escupir te corresponden tres pesetas. -¿Ná más que tres pesetas, señá Lola?
Como que mi Pepa se troncha, pero que se troncha oyéndolo, y con razón, porque es que yo no me he trompezao nunca con otro como él pa eso de contar chascarrillos, y si no fuera el hombre tan apegao a la mugre y no tuviera, como tiée, una nariz que es una trompeta, porque es que Dios tó lo que le ha dao de salero, se lo ha dao de mala presentación, y aluego que el probe, por dos pesetas, es capaz de tomar una trinchera; el probe vive en la casa de al lao, y, como el pozo es medianero, pos velay usté, él se pone en la parte de por allá, y mi Pepa, y la hija de la casera, y la Paca, y toas las muchachas, en fin, en la parte de por acá, y él se pone a contarles cuentos, y crea usté, señá Rosalía...
-No, hombre, eso no; la hombría e bien es lo primero. ¡Qué diría en el otro mundo la señá Catite al verlo a osté en un tan mal terreno y en tan malilla postura!
-¿Por usté? Ca, compadre, por él. Miaú miauú, mirrimimiau Y la señá Pepa remedó de modo maravilloso al más humilde de los felinos. -¡Zape!
Así, pues, señá Dolores, y usté, señá Robustiana, y tú, Clotildilla, por tu salú que no te sus vayáis a dir de la lengua con él, mía que tu Paco tiée el genio mu súpito y el haberos yo dicho lo que sus he dicho podría costarme a mí un ojito de la cara.
Conforme le diba diciendo, la Rafaela está por Cayetano y Cayetano está al cabo de la calle de que la chavalilla está rabiando por tener un güen mantón pa los días de repique, y el otro día, al enterarse de que la señá Trini la Petaquera quería vender el suyo que, según ella, le costó a su hombre cuando se casó, cerca de cien machacantes, pos Cayetano se fué a verla, a ver si podía jincarle el diente, y endispués de una semana de chalaneo, ha conseguío que la Trini se lo dé en treinta chuscos, quince al contao y el resto a dos duros por semana.
-Pos que le coste a osté que es pa mí una gala dalle sombra a su mercé en mis cubriles. -Y la señá Pepa, ¿por aónde anda la probe?
-Pos mi bato era belonero, y mu hombre de bien, mejorando lo presente, y natural de Benamocarra, y se llamaba Juan Caéna, pero era más conocío por el Panales, poique era hombre to miel, y a mi madre le dicían la señá Catite.
¡Pus no lo he de querer! ¡Más que a mi vía! ¡Señá Rosario, más que a mi vía! -Pus entonces, so arrastrá, ¿por qué eres como eres?
-Dígamelo usté a mí, que cuando me pongo a pensar en lo que he sío me jincho, pero que me jincho de llorar, y crea usté que no son solamente los años, sino que tamién son las penas las que más nos desfiguran el perfil, porque yo no estaré en capullo, pero tampoco me he tuteao con Matusalén, porque yo, pa la Encarnación, Dios mediante, cumpliré los cuarenta y nueve... los cuarenta y nueve, señá Rosalía, ¡los cuarenta y nueve!