sayo

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sayo

1. s. m. INDUMENTARIA Y MODA Prenda de vestir holgada, larga y sin botones.
2. INDUMENTARIA Y MODA coloquial Vestido de cualquier hechura, amplio y con poca forma con este sayo pareces un saco. vestimenta
3. sayo bobo TEATRO Vestido estrecho y abotonado que usaban los comediantes en los entremeses.
4. cortar a alguien un sayo coloquial Murmurar de una persona en su ausencia.
5. decir alguien a o para su sayo una cosa coloquial Recapacitarla, pensarla.

sayo

 
m. Casaca hueca, larga y sin botones.
fam.Cualquier vestido.
Cortar a uno un sayo. fig. Murmurar de él en su ausencia.
Hacer de su capa un sayo. Disponer de lo propio como se desee.
Sinónimos

sayo

sustantivo masculino
vestido.
Sayo designa la antigua prenda de vestir, ancha y sin botones, que cubría el cuerpo hasta la rodilla.

Traducciones

sayo

SM (= prenda) → smock, tunic
cortar un sayo a algn (Esp) → to gossip about sb, talk behind sb's back
¿qué sayo se me corta?what are they saying about me?
Ejemplos ?
No rebusca la originalidad en asuntos raros; es original donde es más difícil serlo: en las cosas comunes. Compone sayos para tipos comunes y al que le caiga que se lo ponga.
Los cascos y coseletes de la indómita Cantabria, de los fieles castellanos las dobles cueras y calzas; las fulgentes armaduras, de los infanzones gala, del ligero valenciano los zaragüelles y mantas; de chistosos andaluces los sombrerones y capas, y las chupas con hombreras y con caireles de plata; los turbantes granadinos, jubas, albornoces, fajas; los terciopelos y sedas de vestes napolitanas; de la Bélgica los sayos con sus encajes y randas; los milaneses justillos con las chambergas casacas, y las esplendentes plumas teñidas de tintas varias, con los arcos y las flechas que el cacique indiano gasta, forman un todo indeciso que cubre la extensa plaza de movibles resplandores, de confusión bigarrada.
Cuando la familia regresaba de dar el pésame, por supuesto que ponían sobre el tapete a la viuda y a la concurrencia, y cortaban las muchachas, con la tijera que Dios les dio, unos sayos primorosos.
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No cuides en tal cuidado, de lo cual te puede venir más mal. — Ya no quiero el caramillo ni las vacas ni corderos ni los sayos domingueros ni el capote de pardillo.
Las gradas de San Lorenzo en Potosí, como las gradas de la catedral de Lima, desde Pizarro hasta el pasado siglo eran el sitio donde de preferencia afluían los mendigos, los galanes y demás gente desocupada. Las gradas eran el mentidero público y la sastrería donde se cortaban sayos, se zurcían voluntades y se deshilvanaban honras.
Vosotros bajo vuestras ropas teñidas de azafrán y de reluciente púrpura abrigáis corazones cobardes; vuestros recreos son los cantos y las danzas, y lleváis sayos con mangas, y cofias con cintas y rapacejos.
Eran ellas tan lindas como traviesas, limeñas puras de las de ¡guá! y lo que se sigue, y se las pintaban para tijeretear y cortar sayos.
Dijo un cochero (que lo había sido de un caballero, y aún esperaba que le había de sacar de allí): -No ha habido tan honrado oficio en el mundo de diez años a esta parte, pues nos llegaron a poner cotas y sayos vaqueros, hábitos largos y valona en forma de cuellos bajos.
Seguíanse luego demandadores haciendo labor, con diferentes sayos, y de las ánimas había muchos, porque piden para sí mismos y consumen ellos con vino cuanto les dan.
Jorge Arial, para los que le trataban de cerca, el hombre más feliz de cuantos saben contentarse con una acerada medianía y con la paz en el trabajo y en el amor de los sayos; y además era uno de los mortales más activos y que mejor saben estilar las horas, llenándolas de sustancia, de útiles quehaceres.
En medio del patio ardía una gran lumbrada, a cuyo resplandor de infierno, en torno varios satánicos grupos apiñados se veían, en lo interno de los muros altas sombras proyectando de fantásticos dibujos. Gente era del rey don Pedro, y se mostraban los unos de hierro y sayos vestidos; los otros medio desnudos.