sayón

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sayón

(Del lat. sagio, -onis < germ. *sagjis .)
1. s. m. DERECHO, HISTORIA Ministro de justicia que, durante la edad media, hacía las citaciones y ejecutaba los embargos.
2. HISTORIA Verdugo, persona que ejecutaba la pena de muerte.
3. RELIGIÓN Persona que va en las procesiones de semana santa vestido con una túnica larga. cofrade, penitente
4. Persona de aspecto fiero.

sayón

(De origen incierto.)
s. m. BOTÁNICA Planta subarbustiva parecida a una mata tendida, que crece en las costas de la península Ibérica.
NOTA: Nombre científico: (Atriplex portulacoides.)

sayón

 
m. En la Edad Media, ministro de justicia que hacía las citaciones y ejecutaba los embargos.
Verdugo que ejecutaba las penas a que eran condenados los reos.
Sinónimos

sayón

sustantivo masculino
1 (planta) sabonera.
Traducciones

sayón

SM
1. (Jur) → executioner
2. (= hombre peligroso) → ugly customer
Ejemplos ?
Pero cuando el dominico dijo que fué en el huerto de Geíhsemaní donde los sayones judíos se apoderaron de la per- sona del Maestro, los ojos todos se volvieron á mirar al ensi- mismado huachano, como reconviniéndolo por su cobardía y vileza en haber consentido que, en su casa, en terreno de su propiedad, se cometiese tamaña felonía con un huésped.
Ascheri me miró y yo 1e hice una seña significativa y entonces se echó á llorar, y como los sayones advirtieran algo, lleváronsele al momento.
repitieron en coro los espectadores y atándolo codo con codo, entre moquetes y tirones, entre vociferaciones e injurias, arrastraron al infeliz joven al banco del tormento como los sayones al Cristo.
Descuella un monte alli sobre su cumbre Un gigantesco torreon se eleva, Monstruo que con las víctimas se ceba Que le da el despotismo á devorar. Agrio son de cadenas y cerrojos, Amenazas de bárbaros sayones, Súplicas, alaridos, maldiciones Llenan aquella lúgubre mansion.
Todos obedecieron, mientras el joven de pie encarando al juez exclamó con voz preñada de indignación. —Infames sayones, ¿qué intentan hacer de mí?
Dos sayones se apoderaron de mí, y me colocaron sobre el burro aparejado que me esperaba en el patio de la cárcel, donde se hallaba reunida una gran muchedumbre para gozar de mi suplicio.
Uno, recio y proceroso como un roble, con el capuchón más puntiagudo y más excelso, con aire imponente de jefe, zapatea a su tropa, la amenaza con el palo mientras gira la pupila en lo blanco de aquel ojo que asoma miedoso por los rotos del percal. Son los sayones que han de cargar algunos pasos, ordenar las procesiones y velar ante el monumento y el calvario.
Y el pueblo se impacientaba; y los sayones, comprendiendo aquella impaciencia, azuzaron al jumento que echó a correr; ¡y como corriera con violencia dio un terrible tropezón que lo echó de bruces y me despertó!
Formaban este grupo los hoscos sayones, los siniestros y grotescos verdugos, que bullían en torno de un hombre vestido con túnica nazarena.
El Señor era muy bueno y él no lo había sabido. Cristo entra en la plaza por la calle de palmas, que no dejan torcer los sayones.
Hubo alguien que, conociéndome, me propuso que manejase el martillo cuando le clavaron manos y pies. Me resistí. Antes me dejo clavar yo. ¡Clavarle! Eso, allá los sayones. -¿Gritó mucho? -Él, no. Sólo un gemido a cada martillazo.
Arrástranla los sayones; la confortan y la ayudan dos religiosos franciscos, caladas sendas capuchas; y la algazara y estruendo, con que satánica turba, lleva un precito a las llamas por la bóveda retumba.