sayo


También se encuentra en: Sinónimos.

sayo

1. s. m. INDUMENTARIA Y MODA Prenda de vestir holgada, larga y sin botones.
2. INDUMENTARIA Y MODA coloquial Vestido de cualquier hechura, amplio y con poca forma con este sayo pareces un saco. vestimenta
3. sayo bobo TEATRO Vestido estrecho y abotonado que usaban los comediantes en los entremeses.
4. cortar a alguien un sayo coloquial Murmurar de una persona en su ausencia.
5. decir alguien a o para su sayo una cosa coloquial Recapacitarla, pensarla.

sayo

 
m. Casaca hueca, larga y sin botones.
fam.Cualquier vestido.
Cortar a uno un sayo. fig. Murmurar de él en su ausencia.
Hacer de su capa un sayo. Disponer de lo propio como se desee.
Sinónimos

sayo

sustantivo masculino
vestido.
Sayo designa la antigua prenda de vestir, ancha y sin botones, que cubría el cuerpo hasta la rodilla.

Traducciones

sayo

SM (= prenda) → smock, tunic
cortar un sayo a algn (Esp) → to gossip about sb, talk behind sb's back
¿qué sayo se me corta?what are they saying about me?
Ejemplos ?
Y cuando el sol descendía, dejando esmaltado el cielo de rosa, morado y oro, con nubes de grana y fuego, tornó al alcázar, vistióse sayo pardo, manto negro, tomó un birrete sin plumas y un estoque de Toledo, y bajando a los jardines por un postigo secreto, do Juan Diente le esperaba entre murtas encubierto, salió solo, y esto dijo con recato al ballestero: «Antes de la media noche todo esté cual dicho tengo.» Cerró el postigo por fuera, y en el laberinto ciego de las calles de Sevilla desapareció, entre el pueblo.
Un sayo de paño verde con franjas de oro guarnido es su traje, y lleva al hombro, más blanco que los armiños, un gran manto, en cuyos pliegues la cruz roja, distintivo de maestre de Santiago, luce en recamo prolijo, y una toca de velludo negro con bordados picos, mas sin airón ni garzota, es de su cabeza abrigo.
¿Desnudo? Eso es bueno para Francisco, el del remendado sayo ceniciento, vestidura de siervo y de mendicante. El radioso Arcángel, el caballeresco paladín de la ardiente espada, ¿qué aventuras puede acometer sin armas y sin galanos arreos?
Y aunque diga el lector de mi pintura que por el tronco sube hasta el altura; que a nadie dé congojas que yo empiece la ninfa por las hojas, supuesto que son míos estos calientes versos o estos fríos; y el poeta más payo de sus versos bien puede hacer un sayo.
27 Mas á vosotros los que oís, digo: Amad á vuestros enemigos, haced bien á los que os aborrecen; 28 Bendecid á los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. 29 Y al que te hiriere en la mejilla, dale también la otra; y al que te quitare la capa, ni aun el sayo le defiendas.
El vestido de todos ellos es un sayo que cierran con una hebilla, y a falta de ésta, con una espina o cosa semejante, y sin poner otra cosa sobre sí, se están todo el día al fuego.
— La vida que de suyo es un constante dolor: la vida que de suyo es la defeccion contfnua de las mas caras afecciones del co- razon: la vida que de sayo es la desaparicion succsiva de todas nuestras esperanzas : la vida, en fin, que es — 161 — Una cadena mas 6 menos larga de infortunios, cuyos pesados eslabones son vueltos aan mas pesados por las preocapaciones sociales.
Lo mismo el sayo se ciñe, que se revuelve la cota; lo mismo sacude el mazo, que sacude la tizona; y sin que aperciba grande diferencia de uno a otra, lo mismo sierra un madero como una cabeza corta.
En breve, separóse de los cartularios, y descalzo, sin sombrero, cubier- to por un grosero sayo, anduvo peregrinando entre los chi- chimecas.
Y aun también aprovechan para los padres y hermanos y deudos que tenéis en el Purgatorio, como lo veréis en esta santa bula.” Como el pueblo las vio ansí arrojar, como cosa que se daba de balde y ser venida de la mano de Dios, tomaban a más tomar, aun para los niños de la cuna y para todos sus defuntos, contando desde los hijos hasta el menor criado que tenían, contándolos por los dedos. Vímonos en tanta priesa, que a mi aínas me acabaran de romper un pobre y viejo sayo que traía, de manera que certifico a V.M.
En el frecuente tiroteo de chanzas entre los dos poetas, decía el cojo Larriva que Echaray era Juicio final con patas; nido de garrapatas; envoltorio estupendo; tambora de retreta y sin remiendo; demonio vil injerto en papagayo que viste largo sayo; judío de Levante que lleva el pujavante para cortar los callos á Lonjino, su padre y su padrino.
La mañana venida, levantámonos, y comienza a limpiar y sacudir sus calzas y jubón y sayo y capa -y yo que le servía de pelillo- y vístese muy a su placer de espacio.