saya


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saya

(Del lat. vulgar *sagia < lat. sagum , especie de manto.)
1. s. f. INDUMENTARIA Y MODA Falda, prenda usada por las mujeres.
2. INDUMENTARIA Y MODA Túnica que usaban los hombres.

saya

 
f. Falda que usaban las mujeres.
Vestidura talar ant., especie de túnica.
Sinónimos

saya

sustantivo femenino
Traducciones

saya

saio

saya

سايا

saya

Saya

saya

Saya

saya

Saya

saya

SF
1. (para vestir) (= falda) → skirt; (= enagua) → petticoat; (= vestido) → dress
2. (Andes) (= mujer) → woman

saya

f. skirt.
Ejemplos ?
MANUELA No te ha de valer, bribona, :::más que bribona; el gargüero :::te he de arrancar; dalo aquí. :::Mirad si tiene algo dentro :::de la saya.
¡Qué destruida está! No parece ni su prójimo. Vestido de saya y el dinero en la caja. ¡Qué aseada es! Está su cocina que parece que no ha pecado.
La niña estaba asombrada de ver tantas galas, a causa que las que ella en su vida se había puesto no pasaban de una saya de raja y una ropilla de tafetán.
Pondráste el corpiño, y la saya buena, cabezón labrado, toca y albanega; y a mí me pondrán mi camisa nueva, sayo de palmilla, calza de estameña.
Venía vestida, por ser invierno, de una saya entera de terciopelo negro, llovida de botones de oro y perlas, cintura y collar de diamantes.
Resueltos en esto, otro día vistieron a Isabela a la española, con una saya entera de raso verde acuchillada y forrada en rica tela de oro, tomadas las cuchilladas con unas eses de perlas, y toda ella bordada de riquísimas perlas; collar y cintura de diamantes, y con abanico, a modo de las señoras damas españolas.
La mujer no es bizca como su marido, ni morena; pero tiene los cabellos tan cerdosos como él, y una rubicundez en la cara, entre bermellón y chocolate, que no hay quien la resista. Gasta saya de bayeta anaranjada, jubón de estameña parda y pañuelo blanco a la cabeza.
Pero al oír esto, su marido, aunque no es celoso, ni mucho menos, da instintivamente un tirón a la saya que lleva agarrada entre sus dedos; y como su dueña no está para grandes pruebas de equilibrio, viene al suelo como un fardo.
-Chico -díjome aquella encantadora, tornándose de pronto, la más salada limeña que vistió saya y manto-, chico mío, voy a presentarte a mis amigos, que reunidos aquí, me esperan para comer conmigo.
El de las mujeres, de saya de percalina azul sobre el refajo de bayeta encarnada, jubón de paño oscuro, mantilla de franela negra con anchos ribetes de panilla, media azul y zapatos de paño negro.
La reciente viuda, con una mala saya de percal, desgarrada y sucia, en mangas de camisa, desgreñada y descalza, esperaba a la fúnebre comitiva, acurrucada en un rincón de la destartalada habitación en que había muerto su marido: sala, alcoba, pasadizo y comedor al mismo tiempo; pues aquella pieza y otra reducidísima y oscura que servía de cocina constituían toda la casa.
Su marido se empeña en que relampaguea, y está el cielo sin una sola nube; antójasele que los troncos de los árboles son ladrones, y lleva a su costilla agarrada fuertemente por la saya para que no la roben el dinero.