sartén


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sartén

(Del lat. sartago, -aginis.)
1. s. f. COCINA Recipiente de cocina circular, ancho y con poco fondo, provisto de un mango largo, que se usa para freír y rehogar alimentos pon aceite en la sartén para freír las croquetas.
2. COCINA Cantidad de comida que cabe en este recipiente haz dos sartenes de patatas. sartenada
3. saltar de la sartén y dar en las brasas coloquial Salir de una situación perjudicial o grave y meterse en otra mucho peor.
4. tener la sartén por el mango coloquial Poder decidir o mandar en una situación el jefe siempre tiene la sartén por el mango.

sartén

 
f. Vasija de hierro, circular, más ancha que honda, de fondo plano y con mango largo.
Tener uno la sartén por el mango. fig. Asumir el mando y autoridad en una dependencia o negocio.

sartén

(saɾ'ten)
sustantivo femenino
utensilio de cocina compuesto de un recipiente metálico y un mango que es usado para freír Preparó una tortilla en la sartén
tener una persona el dominio de una situación Aunque en la clase se generara desorden, el profesor tiene la sartén por el mango.
Sinónimos

sartén


tener la sartén por el mango locución (col.)mangonear, mandar, dirigir, disponer, ordenar, manipular, cortar el bacalao.

sartén:

paila
Traducciones

sartén

frying pan, pan, fryingpan, frying‐pan

sartén

poêle

sartén

steikepanne, stekepanne

sartén

pánev

sartén

stegepande

sartén

paistinpannu

sartén

tava za prženje

sartén

フライパン

sartén

프라이팬

sartén

koekenpan

sartén

patelnia

sartén

frigideira, PAN

sartén

stekpanna

sartén

กระทะทอด

sartén

chảo rán

sartén

煎锅

sartén

SF (SM en LAm)frying pan
coger la sartén por donde quemato act rashly
saltar de la sartén y dar en la brasato jump out of the frying pan into the fire
tener la sartén por el mangoto have the upper hand
Ejemplos ?
Contra aquel desleal, ayuda tuve de esta salvaje y desmedida masa, mas como en el refrán del vulgo anduve: salté de la sartén y di en la brasa.
En la sala estaba encendido el árbol de Navidad; había regalos y buen humor; en las casas de labranza resonaba el violín, y rebanadas de manzana caían a la sartén.
Pasan las yuntas de bueyes y los rebaños de moruecos, y las cabras saltarinas, y las cargoneras del valle, y los campesinos de la vega, y los cadíes envueltos en sus magníficos albornoces escarlatas, con los bordes revestidos de una trencilla de oro, cantan los muecines a la hora eterna el pregón de la oración, y hace bailar el buñuelero sus buñuelos en la sartén, y Abdalá el Ladrón está allí, sentado sobre su polvorienta esterilla amarilla, repitiéndose por milésima vez.
Y como a las reclamaciones de los peninsulares de allá contra la conducta de esos personajes respondían acá los partes oficiales asegurando que la insurrección agonizaba; y como la pérdida de la isla de Cuba es para los españoles que la ocupan no solamente cuestión de horas, sino también de vida y de hacienda, acordáronse un día de que tenían la sartén por el mango, dieron la media vuelta...
Mándola que tenga un poco la sartén mientras yo iba al arcón a buscar unos trapos, vuelvo con ellos... ¿Creerá usté, puño, que ya se había trincao el aguardiente de la sartén, abrasando como estaba?
Debéis comer algo. Traed aquella limpísima sartén, que cuelga sobre la chimenea. Cortad de aquel jamonzuelo, que pende de una cuelga en lo alto, unas rodajas de magro.
Luego puso a Minina en el suelo y dio unas cuantas palmadas y patadas acompañadas de gritos que produjeron su efecto, pues la gatita escapó; y como la sartén rebotara por encima de los ladrillos con ruido estridente, la gatita se asustó y echó a correr hacia la calle.
Se salvó él por ligereza, y como era un perdis y los sentimientos de familia no están muy arraigados en su especie, sólo se le ocurrió huir mar adentro, moviendo graciosamente la colita, como si quisiera decir: -Sálveme yo y perezca la familia; mejor es el agua turbia que el aceite de la sartén.
El canto incesante de las ranas, el aroma de la campiña, el susurro elocuente y misterioso de la naturaleza, los relámpagos fantásticos e incesantes que en el horizonte presagiaban, según el ama de llaves, fuertes calores para el siguiente día; de tiempo en tiempo el canto monótono del labrador que iba a dar agua a una pareja, cuyas sonoras campanillas le hacían el acompañamiento; el vuelo rápido del murciélago que cruzaba indeciso a cada instante por delante del balcón; los regaños del ama en la cocina, que entre el charrasqueo de la sartén se destacaban...
In diebus illis (creo que cuando Felipe III tenía la sartén por el mango) fue alcalde de Paucarcolla un tal don Ángel Malo..., y no hay que burlarse, porque este es un nombre como otro cualquiera, y hasta aristocrático por más señas.
La tía Simona, con el mango de la sartén en una mano y con una cuchara de palo en la otra, y acurrucada en el santo suelo, se cree más alta que el emperador de la China, y en más difícil e importante cargo que el de un embajador de paz entre dos grandes pueblos que se están rompiendo el alma.
Como yo había oído que el aguardiente es bueno pa quitar el dolor de barriga, poniendo por fuera unos paños bien empapaos en ello, calenté en una sartén como medio cuartillo, y cuando estaba casi hirviendo, llevélo así a la cama onde se estaba revolcando la muy bribona.