Ejemplos ?
Nació este santo varón en lima el 9 de diciembre de 1579, y fue hijo natural del español don Juan de Porres, caballero de Alcántara, en una esclava panameña.
Y era perderse de risa oír los desatinos que discurría Anís, las invenciones que se traía cada mañana para desesperar al santo varón.
Un día, impulsado acaso por su mala estrella, ocurriósele al bachiller escribir (¡nunca tal hiciera!) estas rimas de gato cojo, como decían las limeñas, metro muy a la moda en aquellos tiempos: «Santo varón más grueso que el marrano de San Antón.
Y así que pude hablar, preguntar, armar alboroto, risas irónicas me contestaron. -Pero, ¿a quién, a no ser a usted, santo varón, se la pega Lasús?
El cura, viendo que el sacristán se hacía remolón, para cum- plir la orden, repitió:— Santo varón, desclava la mano sinies- tra del Señor.
Usted es un gran pintor, señor; y si usted es inglés, como pienso, muy ajeno estará, al mirar a ese pacífico y santo varón, de que haya echado quizás debajo de tierra a algunos de los abuelos de usted.
El voto del santo varón se realizó de distinta manera de como él pensaba, y de ello Nos y los romanos con Nos debemos alegrarnos; porque los restos del Doctor Máximo, depositados en aquella gruta que él por tanto tiempo había habitado, y que la noble ciudad de David se gloriaba de poseer en otro tiempo, tiene hoy la dicha de poseerlos Roma en la Basílica de Santa María la Mayor, junto al pesebre del Señor.
El Arzobispo de Sevilla creyó deber recompensar tanto celo y abnegación, dándole un beneficio: -Señor, repuso aquel santo varón, ¿en qué he podido ofender a V.
Ante el arrebato del señor, don Serafín que era hombre excelente, un santo varón, en toda la extensión de la palabra, pero de estos que, como suele decirse, andan elevados y se chupan el dedo, tuvo el desacierto de endilgarle al furibundo don Ramón unos textos ascéticos y morales, que así tenían que ver con las nueces como con las estrellas del firmamento; y los ya tirantes nervios del señor -que era iracundo, defecto de casi todos los gotosos, por ser de sangre muy ácida- no sufrieron la homilía del párroco.
Quizá esta tan singular virtud de ver se la dio por tiempo en este cuerpo mortal a los ojos del santo varón Job, cuando dice a Dios: «Con el oído de la oreja te oía primero; pero ahora mis ojos te ven, por lo cual me tuve en poco a mí mismo, y me consumí y me tuve por tierra y ceniza.» Aunque no hay obstáculo para entender aquí los ojos del corazón, de los cuales dijo el Apóstol: «que os alumbre los ojos de vuestro corazón».
a mí, santo varón, a mí, que he comido tres veces con Claudio Bernard, y le di una vez la toalla a Vulpián, y fui condiscípulo de un hijo del secretario particular de Littré?...
El cura de Caraz, presbítero don José María Saenz que, corriendo los años, murió en el antiguo manicomio de San Andrés, designó en una ocasión á Mercedes Tamariz para que funcionara como santo varón á quien correspondía desclavar la mano izquierda de Cristo.