santiguada

Traducciones

santiguada

SF (= señal) → sign of the Cross; (= acto) → act of crossing oneself
Ejemplos ?
¿Bandoleritos a estas horas? Para mi santiguada, que ellos nos pongan como nuevos. -No os congojéis, hermano -replicó el del bosque-, que ya los bandoleros se han ido y han dejado atados a los árboles deste bosque más de treinta pasajeros, dejándolos en camisa; a sólo un hombre dejaron libre para que desatase a los demás después que ellos hubiesen traspuesto una montañuela que le dieron por señal.
La moza, que lo mismo deseaba para probar la pieza que empuñaba, se convino al instante a la proposición del estudiante, y quitóse la ropa en una santiguada, y, cogiendo la paga deseada, tendióse y la metió bajo su popa, y se prestó después al regodeo de su carnal deseo; y en tanto que retoza y en ondulantes giros se alboroza, el estudiante, que acabó primero, cogió con disimulo su dinero; mas, cuando iba a marcharse, le echó menos la moza al levantarse y le dijo: -Detente, porque se me ha perdido el duro que me diste; ayúdame a buscarle.
-exclamó nuestro hombre, tocándose el chichón y recogiendo del suelo el proyectil-. ¡Para mi santiguada, que si es de los de a cinco en libra me desequilibra!
-Pues qué -dijo otra moza-, ¿ya se quedan en casa estos mancebos? Para mi santiguada, que si yo fuera camino con ellos, que nunca les fiara la bota.
¡Vaya una semejanza de mil demonios la que encuentro entre este monolito y la cara de ese bellaco hideperra de don Alfonso! ¡Para mi santiguada, si el uno no es retrato del otro!
Recudió la parida, fizose santiguada, Diçie: val me Gloriosa, reyna coronada, Si es esto verdat o si so engannada, Sennora beneita, val a esta errada, Palpóse con sus manos quando fo recordada, Por ventre, por costados, e por cada ijada: Trobó so vientre llaçio, la çinta muy delgada, Commo muger que es de tal cosa librada, Non lo podie creer por ninguna manera, Cuidaba que fo suenno, non cosa verdadera, Palpóse e catóse la vegada terçera, Tiróse de la dubda en cabo bien çertera.
Aquí sí que fue cuando se aumentaron las voces y creció la confusión; porque dijo la huéspeda: Señor alguacil y señor escribano, no conmigo tretas, que entrevo toda costura; no conmigo dijes ni poleos: callen la boca y váyanse con Dios; si no, por mi santiguada que arroje el bodegón por la ventana y que saque a plaza toda la chirinola desta historia...
¡mata! -Es claro, señor juez, yo llamaba a mi mayordomo. -¡Para mi santiguada! ¿No es Juan Pastrana el mayordomo de su señoría? -Exacto, señor juez, exacto.
Un vientecillo retozón, de esos que andan preñados de romadizos, refrescó un poco su cabeza, y exclamó: -Para mi santiguada que es trajín el que llevo con esa fregona que la da de honesta y marisabidilla, cuando yo me sé de ella milagros de más calibre que los que reza el Flos-Sanctorum.
Si lo decís por la Camacha, ya ella pagó su pecado, y está donde Dios se sabe; si lo decís por mí, chacorrero, ni yo soy ni he sido hechicera en mi vida; y si he tenido fama de haberlo sido, merced a los testigos falsos, y a la ley del encaje, y al juez arrojadizo y mal informado, ya sabe todo el mundo la vida que hago en penitencia, no de los hechizos que no hice, sino de otros muchos pecados: otros que como pecadora he cometido. Así que, socarrón tamborilero, salid del hospital: si no, por vida de mi santiguada que os haga salir más que de paso .
Una aristocrática española, vieja y desdentada, arsenal ambulante de pecados, lejos de desmayarse como lo habría hecho cualquier hembra de estos tiempos, exclamó: ::«¡Bien hecha muerte! ¡Feliz barbero, ::que muere a manos de un caballero!». «¡Para mi santiguada! ¡Buen consuelo de tripas!» -digo yo.