santificador

santificador, a

adj./ s. RELIGIÓN Que santifica.

santificador, -ra

(santifika'ðoɾ, -ɾa)
abreviación
religión que santifica bendición santificadora de la Eucaristía
Ejemplos ?
7 Mujer ramera ó infame no tomarán: ni tomarán mujer repudiada de su marido: porque es santo á su Dios. 8 Lo santificarás por tanto, pues el pan de tu Dios ofrece: santo será para ti, porque santo soy yo Jehová vuestro santificador.
En el cristianismo las ceremonias ponen continuamente a la vista un Dios santificador de las almas que por medio de Jesucristo, su hijo, ha protegido a los libres del pecado y de la condenación; que por medio de gracias continuas provee a todas las necesidades del alma, que ha establecido entre todos los hombres, de cualquier nación que sean una sociedad religiosa universal que llamamos comunión de los santos.
El bautizando entra a lo más profundo de su vida, que es su muerte (simbolizando la bajada a los infiernos de Nuestro Señor Jesucristo) y sale victorioso hacia la resurrección y la luz; es decir: el renacer del útero de la Madre Iglesia “Esposa de Cristo”, es el símbolo santificador que nos representa la fuente bautismal.
También estaba interesado en la astronomía, como se demuestra en la formulación de su teoría de los iugas (eras', en la cosmología hindú) que presenta en La ciencia sagrada. Respecto al papel del gurú, Sri Yukteswar creía tener un «toque santificador»: El escritor W.
A través de la enseñanza del valor santificador del trabajo, la gente ordinaria ya tiene una " genuina espiritualidad laical " para hacerse santos.
Así mismo, creía que el Hijo de Dios, Jesucristo, (Dios "unigénito", Evangelio de Juan 1:18; Dios Poderoso, Libro del profeta Isaías 9:6) empezó después de que el tiempo empezase (Proverbios 8:22-29; Libro de las revelaciones 3:14, Epístola a los colosenses 1:15), y quien es Señor/Guía (Primera epístola a los corintios 8:6). El Espíritu Santo (el poder iluminador y santificador) tampoco es Señor/Guía.
Leopoldo Eijo y Garay y, a lo largo de los años, muy diversos miembros de la jerarquía católica han afirmado que las enseñanzas del Opus Dei sobre el valor santificador del trabajo son innovadoras y a la vez completamente fieles al magisterio oficial de la Iglesia.
Un caso reciente se observó con la Declaración de la Congregación para la doctrina de la fe del 1 de febrero del año 2008 en el que se declaró que los bautismos administrados bajo la fórmula «I baptize you in the name of the Creator, and of the Redeemer, and of the Sanctifier» (Te bautizo en el nombre del Creador, y del Redentor, y del Santificador) y «I baptize you in the name of the Creator, and of the Liberator, and of the Sustainer» (Te bautizo en el nombre del Creador, y del Liberador, y del Sustentador) son absolutamente inválidas y que en esos casos debe administrarse el sacramento con la fórmula trinitaria tradicional.
Todas las gracias que hemos recibido en la Iglesia; toda la acción del Divino Espíritu, nuestro santificador de toda riqueza sacramental y eclesial; todo es fruto de ese sacrificio redentor de Jesús.
¿Cómo es posible que no se busque diariamente la santidad si se ha descubierto esa Santidad en Jesús, sumo y eterno Sacerdote, el Santo, el Impoluto, el Santificador Esposo, el Esposo adorable?