santidad


También se encuentra en: Sinónimos.

santidad

1. s. f. RELIGIÓN Cualidad de santo.
2. su o vuestra santidad RELIGIÓN Tratamiento honorífico que se da al máximo mandatario de la Iglesia católica su santidad visita hoy el orfelinato.

santidad

 
f. Calidad de santo.

santidad

(santi'ðad)
sustantivo femenino
religión corrupción calidad de santo tener una vida de santidad
tratamiento honorífico que se le da al Papa Su Santidad Juan XXIII
Sinónimos

santidad

sustantivo femenino

santidad:

bondadvirtud,
Traducciones

santidad

Heiligkeit

santidad

sainteté

santidad

heiligheid

santidad

Santidade

santidad

圣洁

santidad

聖潔

santidad

Hellighed

santidad

קדושה

santidad

ホーリネス

santidad

Helighet

santidad

SF [de lugar] → holiness, sanctity; [de persona] → saintliness
su SantidadHis Holiness
Ejemplos ?
Fernando, una bula en que declarase su santidad que esta conquista fuese a favor de los reyes de León y Castilla, y así expidió la bula en mayo de 1493.
Sócrates: Este es ya punto concluido. ¿Pero qué clase de cuidado de los dioses es la santidad? Eutifrón: El cuidado que los criados tienen por sus amos.
Si lo hemos tenido antes de nuestro nacimiento, sabemos, pues, antes de nacer, y por lo pronto después de nuestro nacimiento hemos conocido no sólo lo que es igual, lo que es grande y lo que es más pequeño, sino todas las demás cosas de esta naturaleza; porque lo que decimos aquí se refiere lo mismo a la igualdad que a la belleza misma, a la bondad, a la justicia y a la santidad; en una palabra, a todas las demás cosas de la existencia y de las que hablamos en nuestras preguntas y en nuestras contestaciones.
Noventa epístolas de Séneca, traducidas y anotadas. Una Súplica muy reverente a su Santidad por los españoles. El opúsculo de Santo Tomás del modo de confesarse, traducido y con notas.
Y aunque a su paso se levantan miles de comentarios, ora detractándolos, ora elogiándolos, ellos siguen imperturbables, como si nada, allí... por la Avenida de las Palmas. Su olor a santidad los protege... - ¡Hipócritas!
Ahora, en nombre de los dioses, dime lo que hace poco me asegurabas saber tan bien: qué es lo santo y lo impío; sobre el homicidio, por ejemplo, y sobre todos los demás objetos que pueden presentarse. ¿La santidad no es siempre semejante a sí misma en toda clase de acciones?
Sócrates: Acuérdate, te lo suplico, que lo que he pedido no es que me enseñes una o dos cosas santas entre un gran número de otras que lo son igualmente; sino que me des una idea clara, y distinta de la naturaleza de la santidad, y lo que hace que todas las cosas santas sean santas; porque tú mismo me has dicho que un solo y mismo carácter hace que las cosas santas sean santas; así como un solo y mismo carácter hace que la impiedad sea siempre impiedad.
Sócrates: Haz pues el ensayo de enseñarme a tu vez, qué parte de lo justo es lo santo a fin de que indique a Melito que ya no hay materia para acusarme de impiedad; a mí que tan perfectamente he aprendido de ti lo que es la piedad y la santidad y sus contrarias.
Mas si desvanecerle o perturbarle pudo, o darle el triunfo vértigos de olímpica embriaguez; si altivo con los unos, fué ingrato con los otros, y a algunos vió con ira, y a algunos con desdén, de la flaqueza humana no había nacido exento; y al ajustarle cuentas, en cuenta hay que tener que fueron sus proezas mayores que sus faltas, que en pro de España todas las hizo; que por él en la mitad del mundo se habla hoy en castellano (y la mitad del mundo no es una media nuez); y que cuando iba en busca del mundo americano, de aquél y de su flota como Almirante y juez, señor iba de todos y no sumiso a nadie y no iba para santo, sino para virrey; y en su gestión omnímoda, entonces como ahora, lealtad pedirle, bueno: mas santidad ¿por qué?
La santidad de nuestra religión que nos manda perdonar y hacer bien á quien nos hizo mal, me consuela, porque espero que os compadecereis de mí, perdonándome unos hasta el menor daño que os he inferido, y librándome vosotros, insurgentes, de la responsabilidad horrible de haberos seducido.
Eutifrón: Me parece a mí, Sócrates, que la piedad y la santidad son esta parte de lo justo, que corresponde al culto de los dioses, y que todo lo demás consiste en los cuidados y atenciones que los hombres se deben entre sí.
Cualquier cargo, el adjetivo y el adverbio eran satisfacción impune de todas las motivaciones del desprestigio en cuanto satisfacía algún interés político o económico; algún rencor; la venganza; el represtigio de la envidia; el desahogo de la frustración; la gloria de usar la lanza y mojada en la sangre del moro muerto y escribir con ella para exhibir fortaleza, santidad, pureza y condena y repudio a Satanás y el glorioso desprecio del fariseo al publicano.