santón


También se encuentra en: Sinónimos.

santón

(Derivado de santo.)
1. s. m. Persona muy respetada e influyente en una colectividad determinada si lo criticas serás mal visto, porque es el santón del grupo. pope
2. Persona hipócrita que aparenta santidad. santurrón
3. RELIGIÓN Anacoreta de alguna religión no cristiana, en especial de la mahometana.

santón

(Del lat. santones.)
1. adj. HISTORIA De un antiguo pueblo celta, que habitaba en Santonia, hoy Saintonge, comarca de la Galia occidental.
2. s. HISTORIA Persona natural de este antiguo pueblo.

santón

 
m. rel. El que profesa vida austera y penitente fuera de la religión cristiana, esp. el mahometano que hace esta vida, o el que como eremita guarda un santuario en un lugar solitario.
fig.Hombre hipócrita o que aparenta santidad.

santón

(san'ton)
sustantivo masculino
1. religión anacoreta de una religión no cristiana santón budista
2. persona que aparenta devoción Bajo la apariencia de santón, esconde un cínico.
3. persona influyente de una comunidad o de un ámbito específico el santón de la economía
Traducciones

santón

santone

santón

SM (hum) → big shot, big wheel
Ejemplos ?
Según la leyenda, durante el siglo VIII el joven príncipe Bappa Rawal, nacido príncipe Kalbhoj, fundador de la dinastía de Mesar, descubrió, durante una partida de caza en la selvas de Rayastán, al santón guerrero Guru Gorkhanath en profunda meditación y decidió permanecer junto a él para protegerlo durante el trance.
El posible asentamiento de un caudillo árabe llamado Ayud o Ayad, que igualmente pudiera ser una especie de curandero o santón, de donde derivaría el nombre de la ciudad.
Decidido a impedirlo y con la excusa política de que se acercarían demasiado a la provincia de la Galia Cisalpina —los helvecios querían instalarse en pago Santón, al norte de la Aquitania— reclutó tropas e inició las operaciones bélicas que, a la postre, darían lugar a lo que más tarde se denominó Guerra de las Galias (58 a.
Tarradell indica el emplazamiento encima de un morabito musulmán dedicado a este santón que da nombre al yacimiento, en una costa escarpada y peñascosa, de unos 11 kilómetros de ancho, que en su parte sudoeste se eleva a 166 metros de altura formando otra escarpadura.
Cuando Yiva tenía tres o cuatro años de edad, sus dos tíos ―que trabajaban en la corte de Alauddin Hussein Shah (rey mogul del país de Bengala, que gobernó entre 1493 y 1519)― conocieron al santón bengalí Chaitania Majaprabhú (1486-1534) y renunciaron a sus cargos y decidieron unirse a sus filas como mendigos religiosos.
Bhaktivinoda más tarde aceptó un segundo gurú, Yáganat Dasa Bábayi, quien decía tener 135 años. En 1908, Bhaktivinoda aceptó la bábayi vesh (ropa de santón) y adoptó el estilo de vida de un renunciante.
A finales de este siglo, la ciudad renace al instalar en ella su centro la tariqa Safaviya del sheij sufí Safioddín, cuyo desarrollo dará lugar a la dinastía safávida, reinante sobre todo Irán al imponerse el Shah Esmaíl a la federación tribal turcomana de los Ak Koyunlu en 1500, victoria tras la cual el Shah Esmail trasladó su capital de Ardabil a Tabriz, lo que no impidió el florecimiento económico y político de Ardabil en su calidad de una de las ciudades más sagradas de la Persia safaví, en razón del mausoleo del sheij Safioddín, que fue creciendo en torno a la janegah del santón gracias a las donaciones de los sucesivos sah.
Se trata del morabito Sidi Shamharush, situado en la aldea del mismo nombre en el Atlas, y al cual acude la gente de la zona en peregrinación para ganarse la baraka o bendición divina por intercesión del santón.
Las ancianas que el primer día de nuestra partida se apartaron de él, indignadas por su pintoresco vocabulario, se convirtieron poco menos que en sus devotas. Le rodeaban y agasajaban corno si fuera un santón.
«Enviado soy de mi Dios, dijo el moro, y dióme el cielo un mensaje para vos.» Y el Rey: «Pues ve que en el suelo no hay más oídos que dos.» Siguió entonces el santón, muy loco o muy confiado, su doliente relación, con el Monarca encarado y a guisa de inspiración: «La tregua está quebrantada, y a muerte al traidor sujeta.
Cuando vuelve, se pasma la muchacha de ver que le contesta algún muftí del Cairo ó algún santón de la Meca con otro letrero escrito en arábigo.
¡Ay de ti, bella Granada!» Entró el hombre en el salón, de musulmanes cercado; érase el tal un santón que vivía en la oración, del tumulto retirado.