Ejemplos ?
En el modelo de la sociedad «de los tres tercios» al que aludíamos en la sanguínea metáfora, estos sectores constituyen el más sometido.
FRANCISCO HIDALGO, que en 1870, realiza la SEGUNDA FUNDACION DE PIÑAS, en el lugar en donde actualmente se levanta la progresista Ciudad Orense. Lleva en sus venas la distinguida Damita Orense la brillante herencia sanguínea, en su calidad de SOBRINA NIETA DEL DR.
Al fin la tuvo; un machetazo puso al vivo la veta sanguínea del palo rosa, y recostándose a la viga pudo derivar con ella oblicuamente algún trecho.
La luz del triple mechero del velón señalaba las acentuadas líneas del rostro del párroco, las espesas cejas canas, el cráneo tonsurado, pero revestido aún de blancos mechones: la piel roja, sanguínea, que en robustos dobleces rebosaba el alzacuello.
Paz para siempre. La sanguínea espada, o cubierta de orín ignominioso, o en el útil arado transformada nuevas leyes dará. Las varias gentes del mundo, que a despecho de los cielos y del ignoto ponto proceloso, abrió a Colón su audacia o su codicia, todas ya para siempre recobraron en Junín libertad, gloria y reposo.» «Gloria, mas no reposo» -de repente clamó una voz de lo alto de los cielos-; y a los ecos los ecos por tres veces «Gloria, mas no reposo», respondieron.
Dio en no querer que saliéramos y se pasaba los días envuelta en la rosada bata de seda floja, viendo dibujos a la sanguínea, aguafuertes, grabados en acero y acuarelas de los que guardan mis cartones; examinando los camafeos uno por uno.
De haberse podido ver el aire entonces, lo habríamos hallado azul, serena y apaciblemente azul. De golpe recobré mi normalidad y la luz de mi conciencia, entre un hálito fresco de renovación sanguínea y de desahogo.
Sin ser un donjuanista, he vivido una juventud amorosa y apasionada, pero de amor juvenil y bu-llente, de pasión equilibrada y sanguínea.
140 Y ya el dañino hierro, y que el hierro más dañino el oro había brotado: brota la guerra que lucha por ambos, y con su sanguínea mano crepitantes golpea armas.
Cuando al bosque entró y matados sus cuerpos vio 55 y vencedor sobre ellos, de espacioso cuerpo, al enemigo, sus tristes heridas lamiendo con sanguínea lengua: “O el vengador, fidelísimos cuerpos, de vuestra muerte, o su compañero”, dice, “seré.” Así dijo, y con la diestra una molar levantó y, grande, con gran conato se la mandó.
Y ya, con tal espacio de breve vida la agraciada juventud, a su sanguínea madre golpes de duelo daba en su tibio pecho, 125 cinco los sobrevivientes: de los cuales fue uno Equíon.
La inyección sanguínea que apenas si se notaba en el estómago, está aquí más notable, pero no está gruesa ni hinchada, y el tejido celular subyacente, no tiene ningún infarto, es decir, que esa lesión es de formación reciente.