sandez

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sandez

1. s. f. Cualidad de sandio o necio.
2. Acción o palabras que revelan poca inteligencia, propias de una persona tonta no digas más sandeces. estupidez, tontería
NOTA: En plural: sandeces

sandez

 
f. Calidad de sandio.
Despropósito, simpleza.

sandez

(san'deθ)
sustantivo femenino
acción o dicho torpe e inadecuado decir sandeces
Sinónimos

sandez

sustantivo femenino
despropósito, necedad, simpleza, tontería*, estupidez, majadería, gansada, vaciedad.
Aluden a cualquier acto o intervención que pone de manifiesto la ignorancia de una persona: no paró de decir sandeces en toda la noche. Despropósito se utiliza cuando dicho acto o dicha intervención están fuera de lugar.
Traducciones

sandez

هراء

sandez

SF
1. (= cualidad) → foolishness
2. (= acción) → stupid thing
decir sandecesto talk nonsense
fue una sandez obrar asíit was a stupid thing to do
Ejemplos ?
El lexicógrafo Ramón Joaquín Domínguez, en su Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clásico de la Lengua Española, de mediados del siglo XIX, define perogrullada, perogrullear y Perogrullo:: «Personaje o ente quimérico, extravagante, ridículo, que se supone haber existido y dejado una preciosa colección de sandeces, apotegmas, axiomas y verdades como estas: cuatro huevos son dos pares; la mano cerrada se puede llamar puño y aun de hecho se llama así; cuando no se tiene frío, es que se ha entrado en calor; al que le quitan la vida, de seguro le matan; el que gasta el último cuarto de su última peseta, regularmente se queda sin ella; casi se puede afirmar, sin temor de ser desmentido, que no ven objeto alguno los ciegos de nacimiento.
Incluye al principio un Catálogo de los autores que van alegados en este presente volumen, en el que menciona a personajes como Averroes, Mahoma, Antonio de Nebrija, Bacon, Estrabón, George Mercator, Ramón Llull, Tolomeo o Vitorian Zaragozano. Antonio Hernández Morejón afirma que es un mero compendio nada original de prejuicios, "sandeces y extravagancias".
Ana Luz García ridiculizó y comparó las declaraciones de corte feminista de Shiva con las de Lucy Irigaray afirmando que " las ideas de Shiva son como una versión mística de las sandeces sostenidas por la posmoderna psicoanalista, socióloga, feminista y filósofa Luce Irigaray, quien dice, por ejemplo, que la ecuación E=Mc2 es sexuada, ya que privilegia la velocidad de la luz sobre otras velocidades igual de esenciales para la vida, porque es más rápida (¡?).
La banda lazó su segundo álbum, "Robbin' the Hood", en 1994. El álbum fue algo experimental con una difusa mezcla de rock, rap, sandeces y algo de folk grabado de forma casera.
Gaugh reflexionó un poco sobre la experiencia y dijo: "Básicamente, nuestra rutina diaria consistía en despertar, beber, beber más, tocar y después beber un poco más. Decíamos sandeces a la gente.
El escritor Douglas Coupland describió las críticas a la disminución de la calidad en la serie como «sandeces», afirmando «Los Simpson no ha dejado pasar una oportunidad en catorce años.
Vale más que su obra haya entrado a paso tan quedo que no el que hubiese hecho rebrotar a su cuenta el centón de sandeces y simplezas aquí de rigor en casos tales.
-Tía Manuela -le dijo zumbonamente Miguel-, usted, que es coplera, ¿cómo no le saca usted un trovo a la reina, que a pesar de las sandeces de su memorial la ha socorrido como reina y madre?
Subiendo por las terrazas, alzándose con osadía; como mala yerba se adueña, de sus casas, de sus vida. …pero, ¿Qué estoy escribiendo?, son sandeces y apatía, es producto de mi imaginación, ésta ciudad aún tiene vida.
-preguntó cómicamente ben-Carime, alzando mucho la cara y no mirando a parte alguna, como quien se dispone a oír sandeces y majaderías.
¿Luego no en todo caso es el poeta ese frenético divino, que puesto en el trípode de la inspiración profiere en lúcido arrebato las sandeces elegantes o delirios seductores a causa de los cuales se le pone en la frontera coronado de mirto?
-Pero en la mañana del viernes -día fatídico de las apariciones- el comisario tuvo un pésimo rato leyendo en La Pamapa el luminoso artículo del doctor Pérez y Cueto, que comenzaba: «Apenas El Justiciero vislumbra un cuento de Dueñas Quitañonas, o una conseja que no engulliría Tragaldabas, o algún disparate digno de Juan de la Encina o de Manolito Gásquez, cuando montado en su Pegaso de cartón, que es apenas un Clavileño y clavándole el acicate en los ijares, comienza entre bote y bote a ensartar sandeces que sólo caben en meollos como los que escriben ese papel de estraza.