sambenito

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sambenito

1. s. m. coloquial Calificativo que desacredita a una persona si tienes el sambenito de quejica por algo será.
2. HISTORIA Capotillo o escapulario que la Inquisición ponía a los penitentes como distintivo.
3. HISTORIA Letrero que se ponía en las iglesias con los nombres y los castigos de los condenados por la Inquisición.
4. colgar o poner un sambenito a alguien coloquial Desacreditar o deshonrar a una persona por una acción que le ha generado una cierta fama le han colgado el sambenito de desordenado.

sambenito

 
m. catol. Capotillo o escapulario que se ponía a los penitentes reconciliados por el Tribunal de la Inquisición.
catol. Letrero que se ponía en las iglesias con el nombre y castigo de los penitenciados.
Difamación, descrédito.

sambenito

(sambe'nito)
sustantivo masculino
1. historia religión insignia que se ponía a las personas condenadas por la Inquisición La Inquisición española reglamentaba seis variantes de sambenito.
2. descrédito o defecto con que se descalifica a alguien tener el sambenito de desordenado
Sinónimos

sambenito

sustantivo masculino
difamación, descrédito.
Se emplea, sobre todo, con los verbos colgar o poner.

sambenito:

deshonradescalificación, estigma, mancha, descrédito,
Traducciones

sambenito

SM
1. (= deshonra) le colgaron el sambenito de cobardethey branded him a coward
le colgaron el sambenito de haberlo hechothey put the blame for it on him
echar el sambenito a otroto pin the blame on somebody else
quedó con el sambenito toda la vidathe stigma stayed with him for the rest of his life
2. (Hist) → sanbenito
Ejemplos ?
Tampoco puedo argüir que soy pariente de William Hart, como me preguntaba una lectora que le daba por la fotogenia y sus astros; mas tampoco me agrada que le pongan sambenitos a mi apellido, y le anden buscando tres pies.
CONVIENE A SABER: REDOMAZOS, UNTOS DE MIERA, CLAVAZÓN DE SAMBENITOS Y CUERNOS, MATRACAS, ESPANTOS, ALBOROTOS Y CUCHILLADAS FINGIDAS, PUBLICACIÓN DE NIBELOS, ETC.
A lo menos, más querría yo clavar cien cuernos y otros tantos sambenitos, como se me pagase mi trabajo, que decillo sola una vez, aunque fuese a la madre que me parió.
56. Sambenitos La gramalleta o sambenito era un hábito penitencial con que eran obligados a vestir los condenados por la Inquisición.
Emilio La Parra y María Ángeles Casado sitúan a mediados del siglo XVIII la desaparición de la costumbre de colocar en las iglesias los sambenitos de los condenados.
La obligación de colgar los sambenitos fue contestada no sólo por los familiares, que por culpa de ellos estaban incapacitados para ocupar cargos públicos, sino también por los feligreses y los rectores de las iglesias donde se colgaban, a las que se trasladaba la infamia.
Esta costumbre de colgar los sambenitos una vez finalizada la condena comenzó a principios del siglo XVI y se hizo obligatoria a partir de las Instrucciones de 1561 del inquisidor general Fernando de Valdés, en las que se decía Este propósito de perpetuar la infamia de los condenados de generación en generación y por el que familias enteras fueron castigadas por los pecados de sus antepasados, llegó al extremo de que cuando los sambenitos se caían a pedazos por viejos eran reemplazados por otros nuevos en los que figuraban los nombres de los herejes.
Los diferentes sambenitos y corozas se pueden apreciar en el siguiente relato de la procesión de la Cruz Blanca que inició el auto de fe celebrado en Madrid en 1680: Muchas veces llevaban escrito el nombre del condenado, como en el caso de los famosos sambenitos de la iglesia de Santo Domingo de Palma de Mallorca, que originaron el asunto de los chuetas (personas marginadas por ser familiares de los condenados).
Cumplida la sentencia eran colgados en la iglesia parroquial ad perpetuam rei memoriam para que no se olvidara su crimen, así como los sambenitos de los quemados en la hoguera.
Estaba hecho con una tela rectangular con un agujero para pasar la cabeza, que una vez puesta le llegaba al condenado hasta poco más abajo de la cintura por el frente y por la espalda. Los sambenitos variaban según el delito y la sentencia.
Un resultado concreto de las mismas fue que se intentó reparar a las víctimas del auto de fe de Logroño ordenando que sus sambenitos no quedaran expuestos en ninguna iglesia, y de esa forma, como señala Kamen, "no cayó ningún estigma sobre ellas o sus descendientes".
En el mismo afirmaba que había reconciliado a 1802 personas, la mayoría niños y adolescentes, y del examen de todas las confesiones que hablaban de aquelarres y asesinatos rituales, Salazar llegaba a la siguiente conclusión: Este memorial de Salazar confirmaba un informe anterior de abril de 1611 encargado por el inquisidor general a Pedro de Valencia en el que éste afirmaba que en los hechos de Navarra había un fuerte componente de enfermedad mental: " Se deve examinar lo primero si los reos están en su juicio o si por demoníacos o melancólicos o desesperados "; su conducta " parece más de locos que de ereges y que se debe curar con açotes y palos más que infamias ni sambenitos ".