salvavidas


También se encuentra en: Sinónimos.

salvavidas

1. s. m. Objeto, por lo general en forma de rueda, que al flotar se usa para aprender a nadar o como medio de salvamento. flotador
2. adj./ s. m. Se aplica a cualquier objeto que sirve para mantener a flote a una persona que ha caído al agua chaleco salvavidas; bote salvavidas.
3. adj./ s. m. y f. OFICIOS Y PROFESIONES Se refiere a la persona que en los lugares de baño vigila que nadie se ahogue.
4. Aparato colocado delante de las ruedas del tranvía, que sirve para evitar desgracias en caso de atropellos.
NOTA: En plural: salvavidas

salvavidas

 
m. Instrumento o artefacto que mantiene a flote al individuo o individuos sumergidos en el agua, esp. en casos de accidente o naufragio.
Aparato colocado delante de las ruedas de los tranvías con la intención de evitar atropellos.

salvavidas

(salβa'βiðas)
sustantivo masculino
objeto de material ligero usado para mantener una persona a flote Le arrojó un salvavidas para que no se ahogara.
Sinónimos

salvavidas

sustantivo masculino

salvavidas:

guindolaflotador,
Traducciones

salvavidas

záchranný pás

salvavidas

redningsbælte

salvavidas

Rettungsgürtel

salvavidas

pelastusrengas

salvavidas

pojas za spašavanje

salvavidas

救命ベルト

salvavidas

구명띠

salvavidas

zwemband

salvavidas

livbelte

salvavidas

pas ratunkowy

salvavidas

livbälte

salvavidas

ห่วงยาง

salvavidas

đai cứu đắm

salvavidas

救生圈

salvavidas

A. SM INV (= flotador) → lifebelt, life preserver (EEUU); (= chaleco) → life jacket
B. ADJ INVlife-saving antes de s
bote salvavidaslifeboat
cinturón salvavidaslifebelt, life preserver (EEUU)
chaleco salvavidaslife jacket
Ejemplos ?
Su posición casi vertical se debía a un salvavidas sujeto debajo de los brazos, en el que se destacaba con letras azules este nombre: "Fany".
en esas olas que al náufrago el salvavidas le arrancan hundiéndole en el abismo después de estrellar su barca, ¡barca que flotó al impulso de ilusiones y esperanzas!...
Ellos me explicaban con mucha agitación (no sé cómo, pues lo poco que oía no estaba casi en disposición de entenderlo) que el bote salvavidas había intentado con valentía socorrerlos hacía una hora, pero que no pudo hacer nada; y como ningún hombre estaba tan desesperado como para arriesgarse a llegar nadando con una cuerda y establecer una comunicación con la playa, nada quedaba por intentar.
Pero cualquier día, una mano misteriosa entre los dos horizontes crepusculares de la noche y el amanecer, le arrojaría el salvavidas.
Mientras hacía jugar el muelle del arma, aquel rostro juvenil vuelto hacia él con la expresión de angustioso terror le pareció el genio del mal que surgía de su antro, en las profundidades, para arrebatarle su felicidad. Un simple tajo en el caucho del salvavidas y aquel obstáculo desaparecería para siempre.
Artículo 72.- El servicio de inspección y verificación a botes, balsas, chalecos, aros salvavidas, señales de socorro, equipo para la extinción de incendios, equipos de radiocomunicación marítima, captación de información meteorológica y demás elementos aplicables requeridos para la seguridad de la vida humana en el mar, se prestarán en la forma y términos que establecen los Tratados Internacionales en la materia, los reglamentos aplicables y las normas oficiales mexicanas.
El castigo del Capitán obró como antídoto contra su manía agoreril, pero si alguien entraba en su camarote, podía ver ostentosamente extendido sobre la litera el chaleco salvavidas.
De improviso se produjo una ausencia de trepidación en el coloso: —Acaban de detener las máquinas —susurró mi primo parándose a mi lado y con las tiras de lona del chaleco salvavidas cruzadas sobre el pecho.
Luciano no era un brujo sino un desgraciado que había cometido la imprudencia de endosarse un chaleco salvavidas debajo de su holgada bata.
Aprovechando que el Capitán y sus hombres estaban ocupados en la reparación del aro del timón, bajé al compartimiento de máquinas, a cuyo costado, entre la escalera dos y tres se encontraban los calabozos, y me puse al habla con Luciano a través de los agujeros de la puerta de hierro. Su voz, sofocada por el tabique de hierro, resopló indignada: —No te desprendas del salvavidas.
Annie, en compañía de su madre y una señora irlandesa, vino a refugiarse a mi lado. Bajo sus chales, traían los chalecos salvavidas.
Artículo 75.- Las personas físicas o morales que se dediquen a dar mantenimiento a balsas salvavidas, dispositivos de salvamento, equipos contra incendio y material similar, deberán cumplir con los requisitos internacionales y con las normas oficiales mexicanas que se emitan de conformidad con el reglamento respectivo.