Ejemplos ?
Yo siempre he sido de esa opinión. -No cabe duda -dijo mi tía- Janet (llamó a la campanilla): mis saludos a míster Dick, y que le ruego que baje.
¡Vana esperanza! aun allí vinieron a sitiarme durante el día entero los oficiosos saludos. Alarmado en fin por el escaso tiempo que me quedaba para hacer aquella composición, apenas llegó la noche, encerreme con llave y me puse a escribirla.
Ya muy tarde entró en la sala, saludos y adulaciones recibiendo del concurso, con aire altanero y noble el conde-duque; se llegan los grandes embajadores para hablarle, el rey Felipe con gran cariño le acoge; y con él, y con el nuncio y un milanés, enredose en importante coloquio, que su atención regia absorbe.
El del organillo toca el himno de Garibaldi a cada uno que pasa, y se descoyunta a saludos; el finchado no chista; el de la rueda brinda a los que entran con algo que no se distingue bien, pero que debe de valer mucho.
Hicieron muchos saludos ceremoniosos y el más viejo habló así: -Somos amigos de Orazio Formi, y por su ruego asistimos en calidad de testigos a un matrimonio clandestino que con la señora Gaité Provenzalli quiere contraer el querido poeta.
Antaño, a la culpa seguía el castigo. Ogaño, al ardido cuando en harto furta, el premio le surge, e halagos, saludos e cortesanías le piomban encima.
m.” ¡Buena hora había elegido para el tiempo de calor que venía manteniéndose desde varios días! Subió al coche, sin contestar los saludos obsequiosos de Santos, y comenzaron las preguntas acerca de la administración.
Cuando otro deudor, que compartía la habitación de Micawber, entró con el pedazo de cordero que íbamos a comer entre los tres y pagar a escote, entonces me enviaron a otra habitación que estaba en el piso de arriba, para que saludara al capitán Hopkins de parte de míster Micawber y le dijera que yo era el amiguito de quien le había hablado y que si quería prestarme un cuchillo o un tenedor. El capitán Hopkins me prestó el cuchillo y el tenedor, encargándome sus saludos para míster Micawber.
Si míster Copperfield, en su gloria, se acuerda todavía de una persona tan insignificante como yo, ¿querría míster Traddles transmitirle mis saludos y mis súplicas?
Puedo esperar. Y agobiándome con sus saludos, se bajó en el momento en que el conductor subía al pescante. Según creo, iba comiendo algo para evitar el frío de la mañana; al menos, por el movimiento de su boca se hubiera dicho que la pera estaba ya madura y que la saboreaba haciendo chasquear los labios.
Así que volver la espalda le vio la Padilla, lleno el corazón de amargura y de llanto el rostro bello, álzase y sale turbada del balcón al antepecho, al gallardo maestre indica con actitudes y gesto, Que llega en mal hora, y mueve por el aire el pañizuelo, diciéndole en mudas señas que se ponga en salvo luego. Nada comprende Fadrique, y por saludos teniendo los avisos, corresponde cual galán y cual discreto.
arta de a Santiago, 9 de Marzo de 1925 Excelentísimo Señor: Don Arturo Alessandri Buenos Aires Excelencia: En este día en que su Excelencia acaba de ganar en Washington una gloria mas para nuestra Patria, no puedo sustraerme al impulso de enviarle mis saludos de soldado lleno de orgullo y amigo adicto a la persona y los ideales con que S.E.