salio

(redireccionado de salios)

salio, a

(Del río Sala, en la actualidad Yser.)
1. adj. HISTORIA De un antiguo pueblo franco que habitaba en las tierras germánicas inferiores, antes de la unificación.
2. s. HISTORIA Persona natural de este antiguo pueblo.

salio, a

(De origen incierto.)
1. adj. HISTORIA De los sacerdotes de Marte.
2. s. m. HISTORIA Sacerdote de Marte en la Roma antigua.

salio -lia

 
adj.-s. etnog. Díc. del individuo de uno de los ant. pueblos francos establecidos a orillas del río Sala, hoy Issel.
Ejemplos ?
Allí se veían esculpidos los salteadores Salios, los Lupercos desnudos, los Flamines con sus penachos de lana y los broqueles caídos del cielo; las castas matronas llevaban por la ciudad los objetos sagrados en muelles andas.
Allí los jóvenes y las tiernas doncellas ensalzarán tu numen dos veces al día, y, a la manera de los Salios, golpearán tres veces la tierra con sus blancos pies.
Pues bien, traedme diez camaradas y tengo bastantes para atacar el cercano pueblo, y os procuraré un verdadero festín de sacerdotes salios.» Partió para ese objeto, mientras los otros preparan una gran hoguera y levantan un altar de verde, musgo para el dios Marte.
XXXVII A SUS AMIGOS Ahora, amigos, debemos beber y danzar alegremente; ahora es tiempo de colmar las mesas de los dioses con los exquisitos manjares de los Salios.
n Valençia seíe Mío Çid con todos sus vassallos, con él amos sus yernos los ifantes de Carrión. Yazíes’ en un escanno, durmíe el Campeador; mala sobrevienta sabed que les cuntió: salios’ de la rred & desatos’ el león.
La púdica esposa se dispone a preparar una comida digna de los sacerdotes salios; saca vinos añejos, confecciona un excelente guisado de carne fresca, provee abundantemente la mesa y espera al nuevo galán como si esperase la aparición de un dios.
Empiezan los festines, y las segundas mesas se cubren de gratos dones; en bandejas llenas se acumulan las ofrendas encima de los altares. Entonces comienzan sus cánticos los Salios, ceñidas las sienes de guirnaldas de álamo, en torno de las encendidas piras.
No olvidemos señalar con piedra blanca este fausto día, ni reposen un momento las ánforas, ni demos paz a los pies, bailando a la manera de los Salios, ni la borracha Dámalis consiga vencer a Baso bebiendo al uso tracio, ni falten en la mesa del banquete las rosas, los lirios y el verde apio.
Los romanos, que habían sido estacionados junto a los albanos, quedaron asombrados cuando un jinete llegó a toda velocidad e informó al rey que los albanos abandonaban el campo y al ver que sus aliados se retiraban y dejaban sus flancos al descubierto. En esta situación crítica, Tulio hizo voto de fundar un colegio de doce Salios y construir templos al Miedo y al Pavor .
Y decían: "Si así van a ser las cosas, no se formará a los niños; pues si se les va a impedir ocupar las vacantes de sus mayores y ver mientras a otros en posesión de las dignidades que les pertenecen por derecho, se quedarán, privados de cualquier autoridad y poder, para actuar como salios o flámines, sin más obligación que la de ofrecer sacrificios por el pueblo".
Es el caso del rey de los francos salios, Clodoveo I, que en el siglo VI, el día de su bautizo, confesó relaciones con hombres o Alcuino de York, el poeta anglosajón del siglo IX cuyos versos y cartas destilan homoerotismo.
Los francos estaban divididos en dos pueblos vecinos y aliados, los francos salios cuyo rey era Clodoveo I y los francos ripuarios que tenían como rey a Sigeberto el Cojo (¿?—508, asesinado) y cuya capital era Colonia.