Ejemplos ?
Porque en momentos de angustia olvidamos estos sagrados ideales, porque hicimos de nuestras comodidades materiales, concentración de nuestros sentidos y aspiración única de nuestros espíritus, nos hemos visto vejados, ultrajados y deshonrados en nuestras afecciones más caras, sin que a duras penas asomase el sonrojo en nuestras mejillas y palpitaran de vergüenza nuestros corazones.
'Resolver sobre este particular ' (el subrayado es nuestro) 'ha dado motivo a esta congregación' porque yo ofendería altamente vuestro carácter y el mío, vulnerando enormemente vuestros derechos sagrados, si pasase a resolver por mí una materia reservada solo a vosotros.” Y redondeando, agregaba el Jefe de los Orientales: Bajo ese concepto yo tengo la honra de proponeros los tres puntos que ahora deben hacer el objeto de vuestra expresión soberana: 1º) Si debemos proceder al reconocimiento de la Asamblea General antes del allanamiento de nuestras pretensiones encomendadas a nuestro diputado D.
Porque como se lo expresa en carta del 10 de mayo de 1846, “ESTA CONTIENDA EN MI OPINION, ES DE TANTA TRASCENDENCIA COMO LA DE NUESTRA EMANCIPACION DE LA ESPAÑA”; se trata de la “defensa de los sagrados derechos de nuestra Patria” - dice en carta a Tomás Guido del 20 de octubre de 1845, y prosigue en actitud demostrativa de su permanente sentido americanista: “derechos que los demás Estados Americanos se arrepentirán de no haber defendido o por lo menos protextando contra toda intervención de los Estados Europeos”.
Él sabía que los embajadores son respetables, casi sagrados, pues representaban a los hermanitos de otros poblados; tal vez era verdad lo que decían y venían en búsqueda de cordialidad.
Nuestro país está acostumbrado desde hace mucho tiempo a tomar sus actitudes con apego al más estricto derecho internacional y teniendo en cuenta solamente los sagrados intereses de la patria.” “Con estos antecedentes, vale decir que nuestro país no podía firmar un pacto en el que no cabía la discusión de sus términos.
Allí decía Gaitán – téngase presente que sintetizo – que en Colombia había prácticamente dos Estados dentro de una organización: uno prebendado y otro subyugado; uno, el “país político” y otro, “el país nacional”, y, a renglón seguido, expresaba: “El país político ha asumido todas las funciones de la vida colectiva, y se ha reservado el suministro exclusivo de dirigentes, una de cuyas responsabilidades consiste en impedir las filtraciones de las clases menesterosas y en abatir o subyugar a cuantos pretendan inmiscuirse en la rectoría grande o pequeña, sin provenir de la clase seleccionada, y si alguno pasa, ha de ser sumiso, obediente e impersonal para no lastimar los altos y sagrados intereses”.
Ha sido contra los criminales de guerra, porque era imprescindible castigarlos; o sea, se están castigando hechos del pasado (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS), se está aplicando la pena severa de la ley contra aquellos que de un modo bárbaro violentaron los más sagrados derechos humanos; pero a partir del día primero nuestra política revolucionaria, nuestro método revolucionario tan pronto cayó la tiranía, fue poner a un lado las armas, guardar los tanques que le arrebatamos al enemigo, guardar los aviones, y utilizar la gran arma, la única arma legítima: ¡la opinión pública, la voluntad mayoritaria del país!
Y no podemos comprender tampoco cómo el Gobierno francés se avino a faltar a sagrados compromisos internacionales, dejando sola a su aliada Checoeslovaquia, que pudo haber sido, en la guerra inevitable de mañana, su mejor adalid en la Europa Central.
Testigos los templos sagrados destruidos, violados los santos Evangelios de Jesucristo, y sus miembros i ersegui- dos.— Sacerdotes del Altísimo, llorad con lágrimas de sangre al ver convertidas en cenizas las casas de oración y los taber- náculos en astillas, por llevarse los vasos sagrados y las custo- dias con la Majestad colocada.
Los leales se baten con valor por el Supremo Gobierno y los sagrados intereses de la sociedad; pero los bandidos son más que ellos.
Por mi parte sello el gran compromiso: todos los intereses genuinamente mexicanos me serán sagrados y velaré porque nada ni nadie los menoscabe.
Desconozcamos la autoridad del Triunvirato de Buenos Aires en nombre de los sagrados deberes de la defensa de los intereses que él desdeña custodiar.