sacrosanto

(redireccionado de sacrosanta)

sacrosanto, a

adj. RELIGIÓN Que es sagrado y santo el cementerio es un lugar sacrosanto.

sacrosanto, -ta

 
adj. Que reúne las calidades de sagrado y santo.

sacrosanto, -ta

(sakɾo'santo, -ta)
abreviación
religión que es sagrado y santo el misterio sacrosanto de la eucaristía
Traducciones

sacrosanto

sacrosanct

sacrosanto

sacrosanto

sacrosanto

Свещен

sacrosanto

神圣不可侵犯

sacrosanto

神聖不可侵犯

sacrosanto

ADJsacrosanct
Ejemplos ?
Exhortamos nuevamente a todos los gobiernos locales para que con toda entereza y gallardía nos secunden y, así, no sean responsables ante la Historia de seguir respaldando a un individuo que todo lo inficiona y corrompe, ya que la única organización que se había conservado al margen de toda ruindad era nuestro Ejército Nacional, el que a la fecha ha sufrido la enorme afrenta cardenista de subordinarlo políticamente al payaso de Luis Rodríguez, que ayer dijera en el Cerro del Cubilete que caería en nombre de Cristo envuelto en la bandera sacrosanta de la Asociación Católica de jóvenes Mexicanos y ahora...
Del Pontífice un legado (porque un legado acompaña para más escarnio y burla al rey que a la Iglesia ataca), inerme, abatido, humilde, a Carlos ruega y demanda que a su ambición ponga freno, que coto ponga a su audacia; si no por respeto al pacto celebrado con España, si no por guardar solemnes juramentos y palabras, por cumplir como cristiano y para salvar su alma, y por temor, a lo menos, de la divina venganza. Pues Dios es juez de los reyes, y su mano sacrosanta rompe coronas y cetros, solios e imperios allana.
Como la hermosísima judía que, llena de doncel, novicio espanto, viendo Isaac que para sí venía, dejó cubrir el rostro con el manto, y decendida presto del camello recoge humilde al novio casto y santo, disponga el alma así con Dios hacello y de su presunción decienda altiva, cubierto el rostro y reclinado el cuello. y aquella sacrosanta virtud viva, única, crïadora y redentora, con profunda humildad en sí reciba.
Mamerto -preguntó Zaldúa, cabizbajo y cejijunto como el San Pedro que no había aceptado la letra-¿debe creerse en aquellos sueños que parecen providenciales, que están compuestos con imágenes que pertenecen a las cosas de nuestra sacrosanta religión, y nos dan una gran lección moral y sano aviso para la conducta futura?
Allí, la «Verónica», pía, de arrogante hermosura, cubierta de galas y preseas, recamado de oro el rico velo de blanquísimo tisú, turbado el semblante con lástima infinita, presentando el limpio pañuelo que ha de enjugar el sudor de la sacrosanta Faz.
azoten y quemen un crucifijo, que repetidamente fijen en los lugares públicos y sagrados carteles contra Su Ley sacrosanta y solamente verdadera, esto es castigar con los pecados.
Presentan este cúmulo de errores, con los que creen poder anonadar a la sacrosanta verdad de los libros divinos, como veredictos inapelables de una nueva ciencia libre; pero que tienen ellos mismos por tan inciertos, que con frecuencia varían y se contradicen en unas mismas cosas.
Por tu ley sacrosanta te adoramos; Por tu justicia, de tu ley emblema; Por tu presencia, al penitente grata, Terrífica al perverso; Porque te ven sin luz y sin antorchas Las almas no manchadas, Y tus palabras oyen, extasiadas, Cuando yace dormido El corporal sentido, Y repiten en coro resonante: «Tres veces Santo, Vencedor y Eterno, Señor de los ejércitos triunfante.» Los ángeles del cielo altísimo ¡Bendecid al Señor, ángeles suyos, De su palabra fieles mensajeros!
La música del campo lo atraía..., adivinaba un himno en los rumores, que el viento recogía al besar los arbustos y las flores, y en el gorjeo matinal del ave, y en el silencio de la noche grave y en cáliz gentil de la violeta, hallaba una canción tierna y sin nombre, la canción sacrosanta del poeta que apenas puede comprender el hombre.
En el fondo del movimiento cívico-militar de nuestro país late, junto con el amor de patria en sus varios matices, el amor tradicional de nuestra religión sacrosanta.
El caso es que, cuando al ama le daba muy fuerte la ventolera, tampoco arrimaba al fuego la olla, y algún día el canónigo, con sus manos que consagraban la Hostia sacrosanta, se dedicó a la humillante operación de mondar patatas o picar las berzas para el caldo.
3. Antes de entrar en materia será conveniente y útil tratar algo sobre el misterio de la sacrosanta Trinidad. Este misterio, el más grande de todos los misterios, pues de todos es principio y fin, se llama por los doctores sagrados sustancia del Nuevo Testamento; para conocerlo y contemplarlo han sido, creados en el cielo los ángeles y en la tierra los hombres; para enseñar con más claridad lo prefigurado en el Antiguo Testamento, Dios mismo descendió de los ángeles a los hombres: «Nadie vio jamás a Dios; el Hijo unigénito que está en el seno del Padre, El nos lo ha revelado»(6).