saciedad

saciedad

1. s. f. Estado de satisfecho o harto la saciedad de estómago le hace sentirse pesado y somnoliento. hartura
2. hasta la saciedad loc. adv. coloquial Hasta no poder más repitió su idea hasta la saciedad; comió hasta la saciedad y luego se fue.

saciedad

 
f. Hartura producida por satisfacer con exceso el deseo de una cosa.

saciedad

(saθje'ðad)
sustantivo femenino
escasez saturación por satisfacer en exceso un deseo sensación de saciedad
hasta el hartazgo repetir algo hasta la saciedad
Traducciones

saciedad

sazietà

saciedad

κορεσμού

saciedad

満腹

saciedad

SFsatiation, satiety
comer hasta la saciedadto eat one's fill
repetir hasta la saciedadto repeat ad nauseam

saciedad

f. satiety, the state of being fully satisfied.

saciedad

f satiety, fullness; — precoz or temprana early satiety
Ejemplos ?
—Yo comprendo todo esto —dice Durcet—; sólo se necesita estar hastiado para comprender esas infamias; la saciedad se las inspira al libertinaje, que las ejecuta inmediatamente.
Era atroz, inaudito, lo repito, servirse de una viejas zorras como aquéllas, cuando tenían a sus órdenes objetos tan bonitos; pero, ya se sabe, la saciedad nace en el seno de la abundancia y en medio de las voluptuosidades uno se deleita con los suplicios.
que arrastre ella misma el tren en lo que queda de camino... --y así hasta la saciedad). Pero el caballero empapelado de blanco se inclinó hacia ella y le susurró al oído --No hagas caso de lo que están diciendo, querida: te bastará con sacar un billete de retorno cada vez que el tren se detenga.
Y mientras el Caperuza, después de lavarse como el aseo ordena, vestíase sus prendas de buen tejido y corte un tantico, y un tantico más, achulado, observábalo su amigo con extraña fijeza, como si quisiera enterarse hasta la saciedad de que habíalo dotado Dios o su representante Santa y Pródiga Madre Naturaleza, de gallarda apostura, de cuerpo enjuto y elegante, de pelo negrísimo, como las corridas cejas y el ligerísimo bigote; de ojos grandes y febriles, de tez oscura, fresca y de rojos desvanecidos en las mejillas, de facciones briosas y correctas y de labios gruesos y salientes y de encendido color.
Lo que para los primeros era la república democrática es para los segundos la caída del régimen capitalista: algo perteneciente a un futuro muy remoto, algo que no tiene absolutamente ninguna importancia para la práctica política del momento presente, por lo que puede uno entregarse hasta la saciedad a la mediación, a las componendas y a la filantropía.
Sin embargo, la historia de los últimos tres años ha demostrado hasta la saciedad que esta clase de la población es absolutamente incapaz de ninguna iniciativa revolucionaria.
Esto hace afirmar que la niñez, la adolescencia y la juventud de hoy, son influidas hasta la saciedad con culturas comercializadas y la hipersensibilidad de los jóvenes recibe constantes descargas de los mass media que los excitan y los llenan con frecuencia de trebejos, repletos de confusiones, aceptados como verdaderas muestras de imitación y modelaje, donde guías o ejemplos distorsionantes: “pseudoartistas”, más negociantes que estetas; deportistas por dinero y hasta políticos ambiciosos e hipócritas que se promueven regalando pan y circo en pos del voto joven, etc.
Porque nuestra conducta será recta hasta la saciedad en todos los órdenes, sencillamente porque estamos muy conscientes de los deberes que tenemos que cumplir, y que nos tocó sacrificarnos.
Entonces si la unión se verificaba entre el hombre y la mujer, eran los hijos el fruto de ella, pero si el varón se unía al varón, la saciedad los separaba muy pronto y volvían a sus trabajos y otros cuidados de la vida.
Enfrentado a una amplia movilización de repudio, el sistema de partido de Estado optó por repetir hasta la saciedad la mentira de su triunfo y exacerbó lasa confrontaciones.
Sé andar escaso y sobrado. Estoy avezado a todo y en todo: a la saciedad y al hambre; a la abundancia y a la privación. Todo lo puedo con Aquel Variante: "en Cristo" que me da fuerzas.
Por medio de sus sabios más conocidos, tales como el doctor Ure, profesor Senior y otros filósofos de esta calaña, la burguesía había predicho, y demostrado hasta la saciedad, que toda limitación legal de la jornada de trabajo sería doblar a muerto por la industria inglesa, que, semejante al vampiro, no podía vivir más que chupando sangre, y, además, sangre de niños.