Ejemplos ?
Los magos son hombres de una crueldad ilimitada, y ejercen la magia para acrecentar en ellos la crueldad, porque la crueldad es el único goce efectivo que les es dado saborear sobre la tierra.
LOS CRISTIANOS ENTRAN EN LAS LOGIAS POR CURIOSIDAD O CON LA ESPERANZA DE SABOREAR EL BANQUETE SOCIAL CON NUESTRA AYUDA; ALGUNOS LO HACEN POR TENER LA POSIBILIDAD DE EXPRESAR DELANTE DEL PUBLICO SUS SUEÑOS IRREALIZABLES: ESTOS TIENEN SED DE LA EXALTACION DEL TRIUNFO Y DE LOS APLAUSOS QUE DISPENSAMOS GENEROSAMENTE.
Habrían dejado de ser peruanos los que se congregaban en la celda para saborear el traguito, si no hubieran dado suelta a la lengua ocupándose en la política de actualidad o hablando de hechos de reciente pasado que alguna concomitancia tuvieran con aquélla.
¿Qué perdió Adán perdiendo el paraíso Si ese azul firmamento le quedó Y una mujer, compendio de Natura, Donde saborear la obra de Dios?
Y no volverás a la casa hasta que este animal haya vuelto. Cuando llegó al campo, Pipète comenzó a saborear la torta; comió un poco, le dio un trozo a la perra y comenzó a trabajar.
Porque Abel, jamás enérgico, siempre de cera, en aquella ocasión supo resistir y negó a Caín el placer de saborear el néctar de aquellos frascos.
Para saborear su dulzura, habría sin duda que irse a esos países de nombres sonoros donde los días que siguen a la boda tienen más suaves ocios.
Miss Dartle se movía en el banco, con expresión de alegría, como si quisiera saborear mejor las palabras de que se servía el miserable.
Predican sabios vates vengadora pelea, y sin saber su mal, al verles fracasados les juzgan impotentes, les niegan toda idea: «Pueden, sin recoger suspiros mendigados, cual se encabrita el búfalo que aspira la tormenta, saborear ahora males eternizados.» «De incienso embriagaremos al Fuerte porque alienta en lucha con los fieros serafines del Mal; cada farsante de estos sin ropa roja intenta detenernos.» Y escupen su desprecio mortal al desnudo que implora, de inmensidad indigente.
Nuestra manera de ser y nuestras aspiraciones son más ideales. Decimos, como los enemigos de ía cerveza, que hartas amarguras hay en la vida para saborear una más.
Él se había dado cuenta de esto y se complacía en tocar los pasteles o las frutas confitadas que nuestra madre había puesto sigilosamente en nuestros platos; entonces él gozaba viendo nuestros ojos llenos de lágrimas al no poder ya saborear por asco y repulsión las golosinas que él había rozado.
Mayor mal del que me ha sucedido no puede sucederme, y si, por el contrario es verdad lo que nos ha contado Esteban ... ¡oh, entonces cómo he de saborear mi triunfo!.