sabiduría


También se encuentra en: Sinónimos.

sabiduría

1. s. f. Conjunto de conocimientos que tiene una persona adquiridos a través del estudio o de la experiencia escucha bien lo que dice porque es un hombre de gran sabiduría. erudición, sapiencia incultura
2. Conjunto de saberes adquiridos por la humanidad. saber
3. Cualidad de sabio destaca entre los demás por su sabiduría. inteligencia
4. Conducta prudente y juiciosa resolvió la situación con decisión y gran sabiduría. prudencia, sensatez
5. Noticia o conocimiento de una cosa.
6. sabiduría eterna RELIGIÓN La divinidad.
7. sabiduría popular Conjunto de conocimientos aprendidos con la experiencia y transmitidos de forma oral los refranes forman parte de la sabiduría popular.

sabiduría

 
f. Prudencia.
Conocimiento pro fundo en ciencias, letras o artes.
Noticia, conocimiento.

sabiduría

(saβiðu'ɾia)
sustantivo femenino
1. conocimiento profundo adquirido por estudio o experiencia La sabiduría viene con el tiempo.
2. prudencia en el modo de conducirse en la vida Normalmente el anciano hace gala de sabiduría.
Traducciones

sabiduría

wisdom, learning

sabiduría

saĝeco, saĝo

sabiduría

Weisheit

sabiduría

σοφία

sabiduría

sagesse

sabiduría

حِكْمَة

sabiduría

moudrost

sabiduría

visdom

sabiduría

viisaus

sabiduría

mudrost

sabiduría

賢明

sabiduría

지혜

sabiduría

wijsheid

sabiduría

klokhet

sabiduría

mądrość

sabiduría

sabedoria

sabiduría

visdom

sabiduría

สติปัญญา ความเฉลียวฉลาด

sabiduría

zeka

sabiduría

sự thông thái

sabiduría

智慧

sabiduría

мъдрост

sabiduría

智慧

sabiduría

חוכמה

sabiduría

SF (= saber) → wisdom; (= instrucción) → learning
sabiduría popularfolklore
Ejemplos ?
Euribia, divina entre diosas, parió en contacto amoroso con Crío al poderoso Astreo, a Palante y a Perses, que se distinguió entre todos por su sabiduría.
Sólo entonces gozaremos de la sabiduría de la que nos decimos enamorados, es decir, después de nuestra muerte y nunca jamás durante esta vida.
Muchos hombres, por haber perdido a sus amigos, sus mujeres y sus hijos, han descendido voluntariamente a los infiernos conducidos por la sola esperanza de volver a ver a los que habían perdido y vivir con ellos, y un hombre que ama de verdad la sabiduría y tiene la firme esperanza de encontrarla en los infiernos, ¿se disgustará por tener que morir y no irá gozoso a los parajes donde disfrutará de lo que ama?
¡Ah, mi querido Simmias!, es preciso creer que irá con una gran voluptuosidad si verdaderamente es un filósofo, porque estará firmemente convencido de que sólo en los infiernos encontrará la pura sabiduría que busca.
Que no te engañe esto, mi querido Simmias; no es un camino que conduce a la virtud el cambiar voluptuosidades por voluptuosidades, tristezas por tristezas, temores por temores, como los que cambian una moneda grande por piezas pequeñas. La sabiduría es la única moneda de buena ley por la cual hay que cambiar todas las otras.
Su amor intempestivo e injusto a una exagerada juventud es el único que ha dado lugar a una opinión semejante, puesto que nada de lo que se hace inspirándose en los sentimientos de sabiduría y honradez puede ser censurado justamente.
Con ella se compra todo y se tiene todo, fortaleza, templanza, justicia; en una palabra, la virtud no es verdadera más que unida a la sabiduría, independientemente de las voluptuosidades, tristezas, temores y todas las demás pasiones; tanto, que todas las demás virtudes sin la sabiduría y de las cuales se hace un cambio continuo, no son más que sombras de virtud, una virtud esclava del vicio, que no tiene nada verdadero ni sano.
La templanza, la justicia y la misma sabiduría no son más que purificaciones y hay buen motivo para creer que quienes establecieron las purificaciones distaban muy mucho de ser unas personas despreciables, sino grandes genios que ya desde los primeros tiempos quisieron hacernos comprender bajo estos enigmas que aquel que llegara a los infiernos sin estar iniciado ni purificado será precipitado al cieno; y aquel que llegara después de haber cumplido la expiación será recibido entre los dioses, porque, como dicen los que presiden los misterios: muchos llevan el tirso, pero pocos son los poseídos del dios.
Si el pensamiento fuera de esta naturaleza, sería yo el que tendría que llamarse dichoso por estar cerca de ti, porque me parece que me llenaría de la buena y abundante sabiduría que posees; la mía es algo mediocre y equívoca, por decirlo así, un sueño.
Con que vamos a ver si alegras ese perfil y le das gracias a Dios de lo mucho que yo chanelo y de la mucha pupila con que me echó al mundo mi madre, que esté en gloria, y de que na más que en un doblaillo tengo yo más sabiduría que en to el terno el sabio Salomón y toíta su parentela.
La tuya, al contrario, una magnífica sabiduría y rica de las esperanzas más bellas, como lo atestiguan el brillo con que luce desde tu juventud y el aplauso que más de treinta mil griegos acaban de tributarle.
Además, nos llena de amores, de deseos, de temores, de mil ilusiones y de toda clase de estupideces, de manera que no hay nada tan cierto como el dicho vulgar de que el cuerpo jamas conduce a la sabiduría.