súbito

(redireccionado de súbita)
También se encuentra en: Sinónimos.

súbito, a

(Del lat. subitus .)
1. adj. Que sucede de manera repentina e inesperada una súbita respuesta. imprevisto
2. Que tiene un carácter impulsivo y violento. irreflexivo
3. de súbito loc. adv. Súbitamente, de repente.
NOTA: También se escribe: súpito

súbito, -ta

 
adj. Improviso, repentino.
Precipitado, impetuoso o violento en las obras o palabras.
adv. m. Súbitamente.

súbito, -ta

('suβito, -ta)
abreviación
que ocurre de manera repentina e imprevista Lo atacó un súbito dolor de espalda.
de forma repentina o improvista El sismo se produjo de súbito.
Sinónimos

súbito


súbito

, súbita
adjetivo
1 repentino, inesperado, imprevisto, impensado, súpito, improviso.
Por ejemplo: un cambio súbito de temperatura.
Traducciones

súbito

soudain, subit

súbito

plotselinge

súbito

súbita

súbito

nagłe

súbito

внезапно

súbito

突然

súbito

突然

súbito

pludselige

súbito

äkillinen

súbito

פתאומית

súbito

갑자기

súbito

plötslig

súbito

A. ADJ
1. [cambio, acción] (= repentino) → sudden; (= imprevisto) → unexpected
V tb muerte 1
2. (= precipitado) → hasty, rash
3. (= irritable) → irritable
B. ADV (tb de súbito) → suddenly, unexpectedly

súbito -ta

adj sudden
Ejemplos ?
La reina admirada de tal suceso, dijo a Ricaredo: —Yo pienso, Ricaredo, que en vuestra discreción se han ordenado estas vistas y no se os diga que han sido acertadas, pues sabemos que así suele matar una súbita alegría, como mata una tristeza.
Y desfalleciente ella de mística emoción, mentalmente se prosterna a los pies del Divino Maestro... Súbita asociación de ideas fórjase en su cerebro y esa dulce imagen huye disipada por el recuerdo de las obras de Renán y de Strauss, en que éstos, con su análisis de concienzudos exegetas, muestran al Cristo al través de los textos interpretados con rígido criterio, no como al Hombre Dios, encarnado para purgar los pecados del mundo, sino como la más alta expresión de la bondad humana.
-Padre mío, Baltasar -exclamó el negro, en quien la fe fue más súbita, y que besaba las manos del sabidor-, creo comprender lo que dices.
Desde entonces acá, a los que le han ido sucediendo en las diversas jerarquías de la carrera, confundidos en el porte y la conducta con las demás clases sociales de levita y sombrero de copa, apenas se les distingue en el paseo o en los salones por lo atezado del rostro o la pesadez de las manos. Y la súbita metamorfosis ha sido tan profunda, que llega hoy hasta las mismas raíces de la clase.
Si Carlos, sin embargo, lo hubiera querido, si lo hubiera sospechado, si su mirada, por una sola vez, hubiera ido al encuentro de su pensamiento, le parecía que una abundancia súbita se habría desprendido de su corazón, como cae la fruta de un árbol en espaldar cuando se acerca a él la mano.
Todo esto es demasiado valioso para mí, murmuró entre dientes al oír los precios, al tiempo que en su semblante súbita expresión de mal humor y de tristeza reemplazaba la excitación que le abrió los ojos y se le asomó a la boca al ver las costosas pedrerías.
«¿Qué nombres son éstos?», me dije, oprimiéndome las sienes furiosamente, como aquel que desea ver claro algo que le enturbian el ruido y la percalina de una revolución gloriosa. Y cuando dudaba del éxito de mis tentativas, otra aparición súbita me hizo la necesaria luz.
Sobre la sierra, y van los postillones Cantando bienandanza o desamor, Súbita surge la lección esbelta Y firme de tus torres, y saludo Desde lejos tu altar.
No hubo tiempo a reponerse del asombro; no se pudo razonar el brutal fenómeno de la nube baja, desventrada por la dinamita: tan súbita, tan arrolladora, fue la caída de la manga de agua...
Laurette Séjourné en “Pensamiento y religión en el México Antiguo” nos dice: “Por su súbita emergencia y su vigor creador, Teotihuacán parece concebida en el deslumbramiento de esta revelación exaltante y, como en un vasto poema, cada uno de los elementos que lo componen forma rigurosamente de un todo altamente inspirado.
No supe cuánto tiempo pasé así, mas en cuanto hube recuperado algo el conocimiento, vi a lo lejos, entre sorprendido suspiro, un hermoso oasis de espigadas palmeras que rodeaban a un pozuelo de aguas muy transparentes, o por lo menos así lo aparentaban; era cual el jagüey del pueblo de mi abuela, ese que en Entre la bruma dejé relatado: un pequeñísimo lago de aguas estancadas; entonces me estremecí gozoso como si algo hubiese resplandecido en mi ser y mi cuerpo se repuso; lleno de inmensa y súbita felicidad quise proseguir, pero no pude; las piernas no me ayudaban.
Sabía el Fausto, en gran parte de memoria, y, para cambiar alguna vez, había tomado una obra de Carlos du Prel, pero sin que sus ideas hubiesen dejado huellas en mi ánimo; las leía para distraerme o para cambiar de lectura. Un año después de haber abandonado Alemania recibí la súbita noticia de la muerte de mi santa madre.