sínodo


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sínodo

(Del gr. synodos, reunión.)
1. s. m. RELIGIÓN Concilio de autoridades eclesiásticas.
2. RELIGIÓN Junta de eclesiásticos que nombra el obispo para examinar a los ordenados y confesores.
3. RELIGIÓN Junta de ministros protestantes encargados de decidir sobre asuntos eclesiásticos.
4. ASTRONOMÍA Conjunción de dos planetas en el mismo círculo de posición o en el mismo grado de la eclíptica.
5. santo sínodo RELIGIÓN Asamblea de la Iglesia rusa.
6. sínodo diocesano RELIGIÓN Junta del clero de una diócesis, convocada y presidida por el obispo para tratar asuntos eclesiásticos.

sínodo

 
m. Concilio (junta).
astron. Conjunción de dos planetas en el mismo grado de la eclíptica o en el mismo círculo de posición.
catol. sínodo diocesano Junta del clero de una diócesis convocada y presidida por el obispo para tratar de asuntos eclesiásticos.

sínodo

('sinoðo)
sustantivo masculino
1. religión cónclave de obispos católicos realización del sínodo anual
2. religión junta de los pastores de la iglesia protestante el sínodo de Utrecht
3. astronomía conjunción de dos planetas en el mismo grado de la eclíptica o en el mismo círculo de posición sínodo astronómico
Traducciones

sínodo

synod

sínodo

sinodo

sínodo

Synode

sínodo

synode

sínodo

Синод

sínodo

synode

sínodo

Synod

sínodo

Synode

sínodo

SMsynod
Ejemplos ?
En virtud de la disposición expresa del artículo 2o del Instrumento de Gobierno de que el Rey profesará siempre la confesión evangélica pura 59, tal como fue adoptada y expuesta en la confesión de Augsburgo inalterada y en la Resolución del Sínodo de Upsala del año 1593, los príncipes de la familia real serán educados en la misma fe y dentro del Reino.
Este mismo canon se renovó con las mismas penas en el año 1682 en el Sínodo de Toledo, que celebró su ilustrísimo arzobispo el excelentísimo señor don Manuel Portocarrero, cardenal de la Santa Iglesia, con el título de Santa Sabina.
Mas para que la filosofía sea capaz de producir los preciosos frutos que hemos recibido, es de todo punto necesario que jamás se aparte de aquellos trámites que siguió la veneranda antigüedad de los Padres y aprobó el Sínodo Vaticano con el solemne sufragio de la autoridad.
l discurso del diputado Surkov en la Duma de Estado, durante el debate del presupuesto del Sínodo, y la discusión en nuestra minoría de la Duma, al examinar el proyecto de este discurso -- que publicamos a continuación --, han planteado un problema de extraordinaria importancia y actualidad precisamente en nuestros días.
Entre los obstáculos que entorpecen el desarrollo de estas relaciones fraternales de confianza y estima figura el recuerdo de las decisiones, actos e incidentes penosos que desembocaron en 1054, en la sentencia de excomunión pronunciada contra el patriarca Miguel Cerulario y otras dos personalidades por los legados de la sede romana, presididos por el cardenal Humberto, legados que fueron a su vez objeto de una sentencia análoga por parte del patriarca y el sínodo constantinopolitano.
Juan Arias Altamirano, vecino y Regidor Perpetuo de la ciudad de Quito, se dirigía entonces al Sínodo convocado en la capital del virreynato por el camino de Loja, que es el que llevaba a los Reyes.
Por eso, el Papa Pablo VI y el patriarca Atenágoras I y su Sínodo, seguros de expresar el deseo común de justicia y el sentimiento unánime de caridad de sus fieles y recordando el precepto del Señor: "Cuando presentas tu ofrenda en el altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano" (Mt 5, 23-24), declaran de común acuerdo: a) Lamentar las palabras ofensivas, los reproches infundados y los gestos condenables que de una y otra parte caracterizaron y acompañaron los tristes acontecimientos de aquella época.
Este Justino, en el primer año de su reinado, anuló lo que fue hecho contra el sínodo de Calcedonia e introdujo en toda la Iglesia católica, para que fuera cantado por el pueblo antes de la oración dominical, el símbolo de los 150 padres reunidos en Constantinopla y loablemente acogido en el sínodo de Calcedonia.
44.- En lo espiritual cada Cura en su parroquia y Ministro de Dotrina en el distrito de su visita e dotrina e Mayordomo de Iglesia en su Iglesia hagan libro de lo que estuviere sabido, averiguado y descrito en su Iglesia y parroquia y lo envíen al Arcipreste; el Arcipreste, por lo que los Curas e Mayordomos de las Iglesias de su Arciprestrazgo, y por lo que él por su deligencia y solicitud, y cumpliendo con su oficio supiere e averiguare, lo invíe al Obispo y el Obispo por lo que le inviare los Arciprestes, y por la visita que él hiciere de su Obispado, hagan libro, descripción en todas las cosas dél y lo lleve y lo esamine y verefique en su Sínodo diocesano...
Ordenó que el santo sínodo de los obispos aplicase a sus escritos canónicos las disposiciones de ese libro. Sin embargo, todo el trabajo del Sínodo estuvo a cargo de San Leandro, obispo de la iglesia sevillana, y del beato Eutropio, abad del monasterio servitano.
En el sínodo de Nicea, a juicio de 318 obispos, en el año vigésimo del imperio de Constantino el Grande, conforme a las decisiones del sínodo, se condenó a Arrio y su error.
Ni se ha de pasar en silencio o estimar en poco aquel más diligente y abundante conocimiento de las cosas, que de los mismos misterios de la fe, que Agustín y otros Santos Padres alabaron y procuraron conseguir, y que el mismo Concilio Vaticano (11) juzgó fructuosísima, y ciertamente conseguirán más perfecta y fácilmente este conocimiento y esta inteligencia aquellos que, con la integridad de la vida y el amor a la fe, reúnan un ingenio adornado con las ciencias filosóficas, especialmente enseñando el Sínodo Vaticano, que esta misma inteligencia de los sagrados dogmas conviene tomarla «ya de la analogía de las cosas que naturalmente se conocen, ya del enlace de los mismos misterios entre sí y con el fin último del hombre» (12).