sílfide

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sílfide

(Del fr. sylphide.)
1. s. f. MITOLOGÍA Ninfa del aire.
2. Mujer de gran belleza y esbeltez.

sílfide

 
f. mit. Ninfa del aire.
fig.Mujer esbelta y graciosa.

sílfide

('silfiðe)
sustantivo femenino
1. espíritu del aire en la mitología germánica dibujo de duendes y sílfides
2. mujer muy linda y esbelta parecer una sílfide
Traducciones

sílfide

Elf

sílfide

silfide

sílfide

sylphide

sílfide

Sylph

sílfide

Sylph

sílfide

SFsylph
Ejemplos ?
by Michael Dare Mijaíl Barýshnikov bailando la del ballet Don Quijote de Marius Petipa con música de Ludwig Minkus. Mijaíl Barýshnikov y Marianna Tcherkassky bailando del ballet Las Sílfides (o Chopiniana) de Mijaíl Fokin con música de Chopin
Durante su estancia con la compañía su reportorio ha incluido los papeles principales en El Lago de los Cisnes (cuando aún era sólo miembro del cuerpo del baile y después, en la producción 'in-the-round' de la compañía especialmente creada para el Royal Albert Hall), Three Preludes (Tres Preludios) de Ben Stevenson, A Million Kisses to my Skin (Un Millón de Besos a mi Piel) de David Dawson, el Poeta en Las Sílfides...
Por otro lado, para reconsiderar la etérea cualidad bailable de esta música, es muy sugerente el ballet Las Sílfides, íntegramente compuesto en orquestaciones de obras de Chopin (entre ellas algunos valses).
Las estructura de la comparación fuerza a Pope a inventar fuerzas mitológicas que supervisan la lucha, y así crea una batalla épica, completada con una mitología de sílfides y metempsicosis, sobre un juego de zanga, que lleva a una desalmada apropiación de un rizo de pelo.
Calíope en Apolo Primera y tercera sombra en La bayadera Pétalo en La cenicienta La oración en Coppélia Gulnara y una Odalisca en El corsario Mercedes en Don Quijote Giselle, pas de deux de campesinas y Zulma en Giselle el Dos de diamantes en Juego de naipes Valenciana en La viuda alegre Clara en El cascanueces Olga en Onegin Natalia en En el Dnieper La bailarina en Petrushka Henriette en Raymonda El hada de la lilas, Hada de la sinceridad y Princesa Florine en La bella durmiente la Joven en El espectro de la rosa Pas de trois y Princesa italiana en El lago de los cisnes Mazurca y Preludio en Las Sílfides La codiciosa en Tres vírgenes y un diablo
El Ballet Nena Coronil inauguró ese mismo año la televisión privada en Venezuela con la presentación de Las Sílfides, de Mikhail Fokine, en versión de Vicente Nebrada, en la primera transmisión de Radio Caracas Televisión.
Son las ninfas más antiguas. Sílfides, hadas de los vientos; Paracelso es el primero en citarlas, y son, según él, los seres elementales del aire.
En su programa figuraban reposiciones clásicas como Las Sílfides, El Espectro de la rosa y el segundo acto de El Lago de los Cisnes protagonizadas las tres por Beriosova y Bruhn, Las danzas del Príncipe Igor con Paul Gnatt y un ballet moderno Designs with Strings del joven coreógrafo norteamericano John Taras, con Beriosova como solista, que ha pasado a la historia del ballet del siglo veinte.
Como director del Grupo de Danza USAC, capacitó a bailarinas y bailarines, con los que ha montado coreografías en estilo clásico: Pescadores, mascaradas, nubes y fiestas, Giselle El lago de los cisnes (en 4 actos), Don Quijote (en 3 actos), Romeo y Julieta (en 3 actos), La bayadera (en 3 actos), El corsario (en 3 actos), Cuadros, Mascarada, Las sílfides, Sansón y Dalila, Aguas primaverales y muchas otras.
Miraron por la ventana dentro de la habitación, y vieron a la vieja sentada e hilando con la mayor tranquilidad, inclinando la cabeza y sin mover los ojos. El cuarto estaba tan limpio como si estuviera habitado por esas pequeñas sílfides aéreas que no tienen polvo en los pies.
Creía que en el fondo de las ondas del río, entre los musgos de la fuente y sobre los vapores del lago vivían unas mujeres misteriosas, hadas, sílfides u ondinas, que exhalaban lamentos y suspiros o cantaban y se reían en el monótono rumor del agua, rumor que oía en silencio, intentando traducirlo.
Las huertas de Toca y de Noriega han depuesto su clásica hortaliza en cambio de pintados pabellones; el rústico hortelano emigró de ellas con su pesado azadón para hacer lugar al pintor y al tapicero; a la música de las chicharras y de los gorriones sucedieron los dulces ecos de una orquesta, y sobre los desnudos pavimentos, en lugar de cucarachas y abejorros, bailan, se rebullen y pasean las bellas sílfides montañesas y los feos pollos y los gallos, disputándose en reñida lid el dulce botín de una mirada o el primer pliegue de una sonrisa.