sábana


También se encuentra en: Sinónimos.

sábana

(Del lat. sabana < gr. sabanon, toalla de baño.)
1. s. f. Pieza de tela que, junto con otra de la misma clase, cubre la cama y entre las que una persona duerme o se arropa puso unas sábanas blancas bordadas.
2. RELIGIÓN Sabanilla de altar.
3. HISTORIA Manto que usaban los hebreos y otros pueblos orientales.
4. sábana bajera La que se pone sobre el colchón.
5. sábana de agua Lluvia muy densa.
6. sábana encimera La que cubre el cuerpo.
7. sábana santa RELIGIÓN Aquella en que envolvieron a Cristo para ponerlo en el sepulcro, según los textos bíblicos.
8. pegársele a alguien las sábanas coloquial Levantarse más tarde de lo que debe o acostumbra se le deben haber pegado las sábanas, porque se retrasa mucho.

sábana

 
f. Cada una de las dos piezas de lienzo que se ponen en la cama para colocar el cuerpo entre ambas.
Manto que usaban los hebreos y otros pueblos de Oriente.
Pegársele a uno las sábanas. fig. Levantarse más tarde de lo que debe o acostumbra.

sábana

('saβana)
sustantivo femenino
cada una de las piezas de tela que se colocan en las camas para dormir entre ellas cambiar las sábanas
quedarse dormido o remolonear hasta tarde Se le pegan las sábanas y llega siempre tarde al trabajo.
Sinónimos

sábana


pegársele las sábanas locución dormirse, hacerse el remolón.
Traducciones

sábana

שק שינה

sábana

シーツ

sábana

laken

sábana

lençol

sábana

lakan

sábana

drap

sábana

prostěradlo

sábana

lagen

sábana

lakana

sábana

plahta

sábana

시트

sábana

ark

sábana

ผ้าปูที่นอน

sábana

çarşaf

sábana

chăn

sábana

被单

sábana

SF
1. [de cama] → sheet
la Sábana Santa de Turínthe Holy Shroud of Turin
encontrar las sábanasto hit the hay
se le pegan las sábanashe oversleeps
ponerse en la sábanato strike it lucky
sábana de aguasheet of rain
2. (Rel) → altar cloth
3. (= dinero) → 1000-peseta note
media sábana500-peseta note
sábana verde1000-peseta note

sábana

f sheet, bedsheet
Ejemplos ?
Y en cuanto estuvo cerrada la puerta, relucieron dos ojitos en el borde de la sábana: se alzó de repente la cubierta rubia: de rodillas en la cama, le dio toda la luz a la lámpara de velar: y se echó sobre el juguete que puso a los pies, sobre la muñeca negra.
No tardará mucho a venir Silbatillo, tu trainel, con la canasta de colar atestada de lo que Dios ha sido servido. Y así fue verdad, porque al instante entró un muchacho con una canasta de colar cubierta con una sábana.
-Aquí está Cornelia -respondió una mujer que estaba envuelta en una sábana de la cama y cubierto el rostro, y prosiguió diciendo-: ¡Válamos Dios!
Lorenzo, que estaba presente, con despecho y cólera tiró de un cabo de la sábana y descubrió una mujer moza y no de mal parecer, la cual, de vergüenza, se puso las manos delante del rostro y acudió a tomar sus vestidos, que le servían de almohada, porque la cama no la tenía, y en ellos vieron que debía de ser alguna pícara de las perdidas del mundo.
Te traemos una mamá nueva... La niña, temblando, metió la cabeza debajo de la sábana, y con hipo acongojado se la oyó sollozar: -¡No, eso no!
En aquel instante acababan de salir de la alcoba todos los ministros, títulos, generales, altos funcionarios y notabilidades de Colmania, que habían venido a cumplir la etiqueta besando respetuosamente la manecita que Amado, dormido como un santo, dejaba asomar por entre los ricos encajes de la sábana.
Del tren, no se veía otra cosa que la sábana inmensa, interminable, de las mieses doradas por el sol, suavemente agitadas por el viento, undosas como las olas del mar.
La ansiedad tomó la forma concreta de una idea de movimiento, y tuve que contenerme para no realizar el deseo que surgió en las profundidades de mi ser, de correr como un loco, frenéticamente, hasta caer falto de aliento contra la sábana helada que extendía el invierno sobre el piso de la calle silen ciosa.
¿Cómo las peñas no se quebrantan, y no se enturbian las fuentes claras y no ennegrecen las nubes blancas? Ya vienen hombres con unas andas, con unos paños, con una sábana; los despojitos en ella guardan y se los llevan a Casablanca.
El otro día llevé yo una de setenta años que comía barro y hacía ejercicio para remediar las opilaciones y se quejaba de dolor de muelas porque pensasen que las tenía, y con tener ya amortajadas las sienes con la sábana blanca de sus canas y arada la frente, huía de los ratones y traía galas, pensando agradarnos a nosotros.
Después empezó a quejarse, al principio débilmente. Un gran escalofrío le sacudía los hombros, y se ponía más pálida que la sábana donde se hundían sus dedos crispados.
Pues tiene una mortaja ese desafortunado como muy pocos pueden reclamar: en lo profundo, bajo el patio de una prisión, desnudo, para mayor vergüenza, yace con los pies aherrojados envuelto en una sábana de llamas.