rumia


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rumia

s. f. Acción y resultado de rumiar.
Traducciones

rumia

SF rumiación SFrumination
Ejemplos ?
Forrajes demasiado cortos, sobre todo en lo que respecta al maíz (con una media inferior a un centímetro), no permite una buena rumia de los animales cuyo principal alimento es el ensilado y puede conducir a una alteración metabólica denominada acidosis.
Usando sus diarios y cartas de su viaje a Escandinavia, Wollstonecraft escribió una rumia de sus viajes y su relación, Cartas escritas en Suecia, Noruega y Dinamarca (1796) en la que, entre otras cosas, se celebra la maternidad.
Generalmente, el examen morfológico es concluyente: manchas violáceas en tallo acanalado, y olor (cuando esta ajada, la planta desprende un olor desagradable a ratón que además es perceptible en la orina y el líquido de la rumia de los animales intoxicados).
¡Todas las noches aquí dentro, en las tinieblas, cansado y triste, pensando en mi vida desgraciada, sin otra compañía que un buey que rumia o un ratón que roe!
En esta forma liberal ha buscado refugio la sabiduría de la vida huyendo de la sabiduría de la escuela. : Un crítico es un lector que rumia.
¡Miradme cómo atrae a los demasiados! ¡Cómo los devora y los masca y los rumia! »En la tierra no hay ninguna cosa más grande que yo: yo soy el dedo ordenador de Dios« – así ruge el monstruo.
Veía el horizonte cerrado por colinas oscuras, coronadas de robles y de encinas; desnudos peñascales, algún humilde prado donde el merino pace y el toro arrodillado sobre la hierba rumia, las márgenes del río lucir sus verdes álamos al claro sol de estío y, silenciosamente, lejanos pasajeros, ¡tan diminutos!
e ningún animal que hay en la tierra, o sosegado y del que rumia y pace, o fiero e inclinado a hacer la guerra, violencia alguna el macho a la hembra hace: en paz la osa con el oso yerra, al lado del león la leona yace, vive la loba con el lobo quieta, jamás a la ternera el toro inquieta.
Levítico 11 1 Y HABLO Jehová á Moisés y á Aarón, diciéndoles: 2 Hablad á los hijos de Israel, diciendo: Estos son los animales que comeréis de todos los animales que están sobre la tierra. 3 De entre los animales, todo el de pezuña, y que tiene las pezuñas hendidas, y que rumia, éste comeréis.
Un toro la acompañaba, su feliz esposo; se recuesta junto a ella en el blando suelo, y mientras tendido rumia lentamente las hierbas que le devolvía el estómago y se alimenta de nuevo con lo ya pastado, el sueño viene de pronto a quitarle las fuerzas y deja caer en tierra su cabeza, temida por los cuernos.
7 Empero estos no comeréis de los que rumian, ó tienen uña hendida: camello, y liebre, y conejo, porque rumian, mas no tienen uña hendida, os serán inmundos; 8 Ni puerco: porque tiene uña hendida, mas no rumia, os será inmundo.
Yo había notado que Fernando era muy egoísta; de la terrible clase de los inconscientes; era egoísta como rumia el rumiante: tenía el estómago así.