rugoso

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rugoso, a

(Del lat. rugosus .)
adj. Que tiene arrugas o asperezas la mesa es de un material rugoso. arrugado

rugoso, -sa

 
adj. Que tiene arrugas.

rugoso, -sa

(ru'γoso, -sa)
abreviación
que tiene asperezas o pliegues en su superficie una pared rugosa
Sinónimos

rugoso

, rugosa
Traducciones

rugoso

ADJ
1. (= áspero) → rough
2. (= arrugado) → wrinkled, creased
Ejemplos ?
Afuera el mal tiempo aumenta por grados; algunas ráfagas entreabren la puerta y avivan el fuego moribundo, arremolinando sobre la nuca de la viejecilla las grises y escasas guedejas que ponen al descubierto su cuello largo y delgado con la piel rugosa adherida a las vértebras.
Fueron primero los vascos, de raza muy antiguamente noble también, pero más práctica, como de invasores comerciales y colonizadores que siempre fueron sus probables antepasados los fenicios; raza algo entorpecida asimismo por la secular necesidad de un trabajo arduo entre las ásperas y rudas montañas de los Pirineos, pero lista para dejar pronto caer al fondo del crisol su rugosa cáscara y mezclar en la masa así mejorada sus hábitos de trabajo, con su sangre sana y sus fuertes músculos; y también acudieron en gran número los gallegos, de ingenua y pedante materialidad, pero de honradez intachable, aunque algo fácil de diluir al contacto de la viveza indígena.
Cuando mi hija querida ---dijo con un estremecimiento de pies a cabeza- estaba al borde del abismo, Martha, fiel a su promesa, llegó para salvarla.» No pude reprimir un grito de alegría. -Señorito Davy -dijo, apretándome la mano en la suya rugosa-, usted fue el primero que me habló de ella.
Cual tierno niño que madura poma esconde y luego olvida el escondite, y, ya pasado un tiempo, al caso asoma allá donde escondió el frutal confite, y gran asombro de admirarla toma podrida y mustia, y no en su primo envite; de suerte que, si fuele antes sabrosa, de sí la arroja y juzga ahora asquerosa; así Rogelio, luego que le hizo volver Melisa a ver la maga aquella, con ese anillo al que ningún hechizo, si está en el dedo, engaña o atropella, halla, en vez del retrato antes postizo de aquella que juzgó encantado bella, mujer tan repugnante que la tierra no otra más vieja y fea que ella encierra. Rugosa era la faz...
De pronto el mismo hombre que tenía la voz grave y encolerizada apoyó su mano rugosa sobre mi espalda desnuda, y me dijo: "-Ciego, toma estas monedas, pero te juro sobre el Corán que como digas una sola palabra de lo que escuchaste aquí, te haré cortar la cabeza, aunque eres un ciego.
En los brazos maternos vine infante, y hoy, rugosa y doliente, se dobla al peso de la edad mi frente, antes que el sueño eterno me los cierre los campos miren de Salem mis ojos, y duerman a lo menos mis despojos allá en el suelo santo que fue el primero que regó mi llanto.
Sus ventanas daban a la calle Rivadavia, y los transeúntes al pasar veían correctamente alineadas desde la vereda en una estancia de pino tea resmas de papel salmón, verde, azul y rojo, rollos de papel impermeable, veteado y duro, bloques de papel de seda y papel llamado de manteca, cubos de etiquetas con policromas flores, mazos de papel floreado, de superficie rugosa y estampados búcaros pálidos.
XI Las densas olas blandamente abriendo del vivo mar que vuestro pie embaraza, hollad la bella y anchurosa plaza donde se eleva el soberano templo: allí os espera venerable anciano, cuya rugosa frente es ya la más antigua, en el cristiano orbe, que mitra episcopal circunda, y que la humilde gratitud profunda que por merced tan clara al Dios de las batallas debe el fuerte se apercibe a ofrecer al pie del ara.
En su faz rugosa, agrietada, esculpida por un tosco cincel, se leían las privaciones del hambre, las brutales quemaduras del sol y de la nieve, tal vez algunas manchas de sangre y de crímenes inconfesables.
Su boca descaecida, crispábase con angustia casi animal, de tanto morder, para enfrenarla, la sollozante desesperación. Abatíase, asolada de tempestad, la rugosa frente.
Envejeciendo junto con el recuerdo que su mirada juvenil le había tatuado en la mente: Tlatelolco, agosto, 1521. Y que ahora, piel ya rugosa por los años, tal vez sesenta, ochenta quizá, conservaba como un fresco mural recién pintado.
Tocar vuestra mano tema Del rico el dorado carro; A quien lo toca, hijos, quema Como el fuego del cigarro. No siempre movió en mi frente El pampero fría cana; El mirar mío fué ardiente, Mi tez rugosa, lozana.