rudeza


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rudeza

s. f. Calidad de rudo le reprendió con demasiada rudeza; no me gusta el tejido por su rudeza. brusquedad

rudeza

 
f. Calidad de rudo.

rudeza

(ru'ðeθa)
sustantivo femenino
1. falta de educación o cortesía contestar con rudeza
2. cualidad de lo que es violento y riguroso Temo la rudeza de la policía.
3. dificultad de algo para ser realizado o tolerado No resistí la rudeza de la competencia laboral.
Traducciones

rudeza

無礼

rudeza

SF
1. (= tosquedad) → coarseness
rudeza de entendimientostupidity
2. (= sencillez) → simplicity
Ejemplos ?
El pudor y la Musa que gobierna mi humilde lira me prohíben desdorar con la rudeza de mi ingenio las alabanzas del egregio César y las tuyas.
Sin embargo, por la propia psicología adolescente, lo mismo que construye; el ídolo de barro se rompe con facilidad y en ocasiones se le juzga con mayor rudeza.
En lo antiguo, y al decir en lo antiguo no vamos muy lejos (Miguel Montaigne y Machiavelli pensaban así), la rudeza y la pobreza se creía que daban bríos y nervio á las naciones, mientras que la riqueza y la cultura las enervaban.
Los jugos, que entorpecen la lengua o que la frotan con rudeza, parecen acres; los que la pican con menos fuerza parecen salados; los que la queman o la despedazan son picantes; los que producen el efecto contrario son dulces y agradables.
En segundo lugar, siento muchísimo que me hable usted con tanta conmiseración y blandura; pues yo no entiendo de suavidades, zalamerías ni melindres. Perdone usted la rudeza de mis palabras, pero cada uno es como Dios lo ha criado y a mí no me gusta engañar a nadie.
Cuando sus familias se escandalizaban de esta bondad, el anciano les respondía, con rudeza castellana, llevándose un dedo a la frente: —¿Qué queréis?...
Sus cabellos eran negros y ensortijados, y sus sedosos y retorcidos bigotes, si daban a su fisonomía, todo el aire y la rudeza de un soldado, su mirada tierna, larga y apasionada, suavizaba un tanto su natural fiereza.
Parece, casi, que la Naturaleza se ha complacido en el caso del hombre en una máxima economía, y que ha medido el equipo animal del hombre con tanta ruinidad, con tan ceñido ajuste a la máxima necesidad de una existencia en germen, como si quisiera que una vez se hubiera levantado el hombre, por fin, desde la más profunda rudeza hasta la máxima destreza, hasta la interna perfección de su pensar y, de ese modo (en la medida en que es posible sobre la tierra), hasta la felicidad, a él le correspondiera todo el mérito y sólo a sí mismo tuviera que agradecérselo; como si le hubiera importado más su propia estimación racional que cualquier bienestar.
Y así transcurren los primeros pasos serios de la rudeza a la cultura, que consiste propiamente en el valor social del hombre; los talentos van desarrollándose poco a poco, se forma el gusto y, mediante una continuada ilustración, conviértese el comienzo en fundación de una manera de pensar que, a la larga, puede cambiar la ruda disposición natural para la diferenciación moral en principios prácticos determinados y, de este modo, también la coincidencia a forma sociedad, patológicamente provocada, en un todo moral.
Como esto era verdad y lo era también que el tío Roque estaba muy enfermo y el trabajo acababa con él, y su salud tenía necesidad -en opinión de los médicos- de absoluto descanso, resolvieron sus hijos obligarle a cambiar de vida, y fueron a verle una noche y hablaron con él, sentándose en torno del sillón donde su padre descansaba y oía sus proposiciones, contrayendo su boca sin dientes, y fijando en ellos sus ojos astutos de campesino. El hijo mayor fué el encargado de decírselo, y se lo dijo claro, con rudeza no desprovista de cariño y de lealtad.
Hay hombres que son peores que las bestias, porque las bestias necesitan ser libres para vivir dichosas: el elefante no quiere tener hijos cuando vive preso: la llama del Perú se echa en la tierra y se muere, cuando el indio le habla con rudeza o le pone más carga de la que puede soportar.
Nacida en humilde cuna, todo lo he sufrido; pero una palabra dura o seca a ella la mataría. -Cuidad de lo que os importa, le contestó el príncipe con rudeza, y cumplid mis órdenes.