ruboroso

(redireccionado de ruborosa)

ruboroso, a

adj. SICOLOGÍA Que siente rubor o se ruboriza con facilidad no le hagas preguntas personales porque es muy ruboroso.
Traducciones

ruboroso

red

ruboroso

erubescente

ruboroso

ADJ (frm)
1. ser ruborosoto blush easily
2. estar ruboroso (= colorado) → to blush, be blushing; (= avergonzado) → to feel bashful
Ejemplos ?
La gratitud por tan magno servicio exigía que Benedicta, entre ruborosa y complacida, murmurase un «Pase usted adelante, aunque la casa no es como para la persona».
Poníase encendida a la vista del joven, y si le dirigía la palabra, la respuesta incisiva, vivaz y pronta con que dejaba parado al más atrevido, no acudía a sus labios y después de balbucear uno que otro monosílabo terminaba por escabullirse cortada y ruborosa.
Cuando al morir el día cruzo yo pensativo los jardines, estrella que me guía paréceme la flor de los jazmines; y el capullo de rosa que en el vergel descuella, como púdica virgen, ruborosa de que la llamen bella.
Todo por haber visto unas hebras doradas esparcidas sobre una falda de lana negra y una lumbrarada ruborosa de sol poniente en una tez de mujer.
El mar, los arrecifes, la gallarda nave, todo aquel panorama habíase desvanecido, borrándose de su vista como una niebla lejana. Veíase triunfante junto a Magdalena que le sonreía ruborosa a través de su blanco velo de desposada.
Él los labios encendidos, la mirada borrascosa, que aun turba el licor ardiente cuyos vapores le embotan. Y ella, con ósculos tiernos templando la abrasadora sed de sus labios, lo besa entre osada y ruborosa.
Adelardo escuchaba, conmovido, a la blanca deidad, que ruborosa y con lánguida voz, más cristalina que murmullo de arroyo, le narraba todo un poema de dolor: la joven era una humilde púdica doncella, huérfana y sola, como el arpa muda de la canción del inmortal Gustavo.
De los que habitaban en Aspledón y Orcómeno Minieo eran caudillos Ascálafo y Yálmeno, hijos de Ares y de Astíoque, que los había dado a luz en el palacio de Actor Azida. Astíoque, que era virgen ruborosa, subió al piso superior, y el terrible dios se unió con ella clandestinamente.
Yo firmaré la carta. María Rosario, siempre ruborosa, repuso con aquella serena dulzura que era como un aroma: -¿Queréis que escriba ahora?
Su imagen la corriente trémula lo retrata, los ojuelos alegres, las manitas nevadas, la blonda cabellera tendida por la espalda, la frente ruborosa y la sonrisa cándida.
Al beso de la lluvia fecundante su frente inclina la purpúrea rosa, como al ósculo fresco del amante la enamorada virgen ruborosa.
Pues tan de lejos te traje »Para sentarte en su silla »Haz que se olvide en Castilla »Quien la ocupó antes que tú: »Que de otro modo, condesa, »De mi trono hereditario »No será mas que un sudario »El pabellon de tisú.» Dió el conde un ósculo amante En la mejilla á su esposa, Y los ojos ruborosa La bella Blanca bajó; Aplaudió la turba al punto Tan cortés galanteria, Y al son de su voceria El conde el balcon cerró.