rosicler

rosicler

(Del fr. rose clair)
1. s. m. Color o tono rosa pálido que tiene el cielo al alba.
2. MINERALOGÍA Mineral de color y brillo como los del rubí compuesto de arsénico, azufre y plata. plata roja
Traducciones

rosicler

SMdawn pink, rosy tint of dawn
Ejemplos ?
Más blanca eres que la luna, y no es dado en flor ninguna tan fresca púrpura ver, que de tu lozana cara, que la Salud envidiara, no la venza el rosicler.
Rosas, claveles, Pásig ameno, Luce con galas mil; Divina aurora, Su hermoso cielo Viste de luz gentil; Sus ojos son divinos, Su frente el rosicler.
Huye la fría lóbrega tiniebla, huye el sueño tu alegre rosicler, y el orbe todo de rumor se puebla de luz y de colores por do quier.
Pero Nise, rompiendo en dos copiosísimos ríos que divirtió entre el hermoso rosicler y nieve de su rostro, respondió que pues por ser infelice y poco venturoso destino no mereció unirse en felice consorcio con don Lope que fue el primer hombre que en su noble pecho y honestos ojos tuvo dominio, no le permitiese el cielo escoger otro hombre por esposo que el mejor de los hombres, Cristo Señor Nuestro.
¡Cuántos atractivos poseía este segundo templo, qué bella era la línea de sus flancos, qué corte de nalgas, cuánta blancura y rosicler reunidos!
Al Conde de Niebla) Estas que me dictó, rimas sonoras, Culta sí aunque bucólica Talía, Oh excelso Conde, en las purpúreas horas Que es rosas la alba y rosicler el día, Ahora que de luz tu niebla doras, Escucha, al son de la zampoña mía, Si ya los muros no te ven de Huelva Peinar el viento, fatigar la selva.
Pero si hay algo que me asuste más que una mujer, es una señora, y, sobre todo, una señora inocente y sensible, con ojos de paloma y labios de rosicler, con talle de serpiente del Paraíso y voz de sirena engañadora, con manecitas blancas como azucenas que oculten garras de tigre, y lágrimas de cocodrilo capaces de engañar y perder a todos los santos de la corte celestial...
De pureza jactándose Natura, te ha formado del cándido rocío que sobre el nardo al apuntar de estío la aurora derramó Y excelsamente lánguida retrata el rosicler pacífico de Mayo tu alma: Favonio su frescura grata, a tu hablar trasladó ¡Oh, imagen perfectísima del orden que liga en lazos fáciles el mundo, sólo en los brazos de la paz fecundo, sólo amable en la paz!
LXXVIII No menos corvo rosicler sereno el país coronó agradable, donde en varios de cristal ramos el Reno las sienes al océano le esconde; el belicoso de la Haya seno, bélgico siempre título del conde, tronco del néctar fue, que fatigada labró la guerra, si la paz no armada.
Ven, Himeneo, ven; ven, Himeneo.» CORO II «Ven, Himeneo, donde entre arreboles 780 de honesto rosicler, previene el día, aurora de sus ojos soberanos, virgen tan bella, que hacer podría tórrida la Noruega con dos soles, y blanca la Etïopia con dos manos.
Mas tú al mundo así respondes con heroica intrepidez: «vano mundo, te conozco y ya tus perfidias sé: no me engaña de tus pompas, el falsísimo oropel, ni me halaga de tus flores el mentido rosicler: ya sé que eres mar turbado donde el humano bajel vaga incierto, de las olas y los vientos a merced: sé que a tus crédulos hijos jamás guardaste la fe, que dulce miel nos prometes y nos das amarga hiel; que el amor con que nos brindas agua de los mares es, que nunca sed apaga y más irrita la sed.
Mas si se envuelve la noche Entre su sombra importuna, Si pierde su blanca luna Y sus horas de placer; Si pierde la fresca aurora Sus aromas y sus flores, Sus nubes de cien colores, Su aureola de rosicler; Le queda en cambio a la tarde Todo el encanto del día, Y henchida de su armonía Sale el sol a despedir.