rosario


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rosario

1. s. m. RELIGIÓN Rezo católico dedicado a la Virgen que conmemora los misterios de su vida, que consta de diez o quince partes iguales formadas cada una por un padrenuestro, diez avemarías y un gloria.
2. RELIGIÓN Conjunto de personas que rezan dicha oración.
3. RELIGIÓN Acto colectivo de devoción en el que se reza dicha oración es la hora del rosario.
4. RELIGIÓN Conjunto de cuentas separadas de diez en diez por otras de distinto tamaño, que se utiliza para hacer dicho rezo de forma ordenada.
5. RELIGIÓN Conjunto de cuentas utilizado en otras religiones para controlar los rezos.
6. Serie de cosas materiales o inmateriales que se suceden en el espacio o en el tiempo se oía un rosario de lamentaciones. ristra, sarta
7. TECNOLOGÍA Especie de noria usada para elevar agua.
8. ANATOMÍA coloquial Columna vertebral. espinazo
9. acabar algo como el rosario de la aurora coloquial Acabar mal una reunión u otro asunto con desacuerdo o pelea de los participantes la fiesta acabó como el rosario de la aurora.

rosario

 
m. liturg. Rezo de la Iglesia católica, en que se conmemoran los quince misterios de la Virgen, recitando después de cada uno un padrenuestro, diez avemarías y un gloriapatri, seguido todo de la letanía.
Sarta de cuentas, separadas de diez en diez por otras de distinto tamaño, para hacer ordenadamente el rezo del mismo nombre.
fig.Sarta, serie.
fig.Columna vertebral.
Máquina para elevar agua, especie de noria.

Rosario

 
C. de Argentina, prov. de Santa Fe; 1 096 254 h. Centro comercial, financiero y cultural. Activo puerto exportador. Ind. diversa. Universidad Nacional de Rosario.

rosario

(ro'saɾjo)
sustantivo masculino
1. religión rezo que conmemora los quince misterios principales de la vida de Cristo rezar un rosario
2. religión objeto compuesto de cuentas para realizar ordenadamente este rezo un rosario de madera
3. serie de cosas o sucesos muy larga Enhebró un rosario de mentiras.
Sinónimos

rosario

sustantivo masculino
sarta, serie, retahíla, ristra.
Ejemplos: llegué a casa cuando amanecía y mi madre me recibió con un rosario de preguntas; soltó un rosario de tacos cuando resbaló.
Traducciones

rosario

Rosenkranz

rosario

rosaire

rosario

chaplet, rosary

rosario

rosario

rosario

Росарио

rosario

روزاريو

rosario

罗萨里奥

rosario

羅薩里奧

rosario

Rosario

rosario

Rosario

rosario

로사리오

rosario

Rosario

rosario

SM
1. (Rel) → rosary; (= sarta) → rosary beads pl, rosary
rezar el rosarioto say the rosary
acabar como el rosario de la aurora o del albato end up in confusion, end with everybody falling out
2. (= serie) → string, series
un rosario de maldicionesa string of curses
3. (Agr) → chain of buckets (of a waterwheel)
4. (Anat) → backbone
5. (Arquit) → beading
Ejemplos ?
Y a la pregunta de Currito, Rosario sentóse sobre las piernas de aquél, le rodeó el cuello con el brazo, y más adelante podrán conjeturar los que nos lean lo que le dijo al Carabina la hembra que le planchaba las pecheras, zurcíale lo roto y cosíale lo descosido.
Y a querer también, hubiera podido vengarse Rosario de su marido, que como dueña y señora que era de su cuerpo gentil y lleno de tentadoras arrogancias, de ojos oscuros, grandes y acariciadores; de pelo rubio y abundantísimo, de tez ligeramente atezada y, además, de una cara llena de ángel y de rocío, de una voz grata y rítmica, fueron muchos y de los de más cartel los mozos del barrio que habíanse dedicado a cimbelearla sin lograr elevar sus pendones en la inexpugnable fortaleza.
En aquel instante, y antes de que pudiera responder a la muchacha la vendedora, golpearon suavemente en la puerta de la sala, y preguntó a la primera desde el corredor Mariquita la Pañolines: -Oye tú, Rosario, ¿está entoavía ahí la señá Rosalía, la vendeora?
Puesto que hubo fin la anciana a su faena, salió de la sala, y una hora después penetraba Paco el Piri en el patio de la casa, donde ya le aguardaba la Golondrina sentada junto al arriate, mientras la señora Rosario, sentada también a poca distancia de ella, parecía dormir con la barba sobre el escuálido seno.
Cuando Rosarito quedó sola no pudo resistir la curiosidad, y momentos después, no sin antes cerrar la puerta de la sala, deleitábase contemplando todo cuanto llevaba de venta la más popular de todas las vendedoras de Andalucía. Durante algunos minutos los ojos de Rosario recreáronse en la contemplación de tantos adornos tentadores.
En las jieles, como él decía, viose el pobre señor Juan para meter en cintura al Cachete, el cual, vencido al fin, se dejó caer sobre el lecho, y un sollozo profundo brotó de su garganta, y las lágrimas surcaron sus demacradas mejillas. El señor Juan, al salir de la casa de Curro, dirigióse a casa de Rosario, la abandonada mujer del Cachete.
-Pos la Paloma encomenzó a llorar como si estuviera abocaíta a morirse, y en las jieles se vio el Toño pa consolarla, y a los tres o cuatro días le estaba ella pidiendo perdón por sus alegrías de ojos con el de Chiclana, y el de Chiclana, que lo que andaba buscando era un recreo de upa, al ver la que se le venía encima, un día se largó a Ecija con un tío suyo juyéndole al calor, y desde aquel día no se le podía mentar el mozo a la Rosario sin que ésta tuviera que tomarse a escape un contra veneno.
A Rosario se le ocurrió verse al espejo engalanada con aquellas prendas; la cosa no tenía nada de particular, con quitárselos en seguida no se enteraría la vendedora, y si la sorprendía no por tal cosa iba a denunciarla al juzgado; y todavía no había acabado de hacer estas reflexiones Rosarito, cuando ya estaban realizados sus propósitos y contemplábase reproducida en el espejo y en la puerta vidriera de la alcoba.
Rosario vivía en calle de los Cristos, cerca del lavadero donde se ganaba honradamente la vida desde la noche aquella en que su Curro hubo de izar el ancla para irse a vivir con la Gorgoritos.
-Es que -dijo el Castizo- si la Angustias no tuviera pa costearse una corcheta y la Rosario tuviese una mina en el Perú, yo te aconsejaría lo mismíto porque, tenlo tú mú presente, pa que un hombre sea feliz casándose sa menester que mos quiera nuestra mujer más que nosotros a ella.
¿No comprendes tú que eso es cargarse lo que se llama una malita faena? -Pero ¿a qué viene to eso, señá Rosario? ¿Quién la ha pensionao a usté hoy pa que me alevante tantísimo farso testimonio?
-le preguntó con voz vibrante, al par que abría de un brusco empellón la ventana de par en par. Rosario se quedó hecha una estatua; lo que menos esperaba ella era la presencia de su novio, el cual debía estar a aquellas horas en su taller.