rosada


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rosada

s. f. Escarcha o rocío de la noche congelado al levantarme aún había rosada sobre los campos. rociada

rosada

(ro'saða)
sustantivo femenino
rocío o escarcha que se hace durante la noche las primeras rosadas del otoño.
Sinónimos

rosada

sustantivo femenino
Ejemplos ?
Laberinto de trincheras cercando las poblaciones. Señales convencionales marcadas sobre la carne rosada de los árboles en los caminos.
No sé por qué, pensaba que me sería de ayuda. Se lo enfoqué de lleno a la cara y vi inflamarse sus facciones cetrinas, con una luz violeta primero y luego rosada.
¿No me fuera mejor, di, ninfa ingrata, mis obsequios rendir a Galatea, o admitir los halagos de Tirrena, aunque rosada tú, y ella morena?
No fue arrastrado por su temperamento, pues antes bien Benincasa era un muchacho pacífico, gordinflón y de cara rosada, en razón de su excelente salud.
En el umbral de la puerta acababan de apoyarse, breves y ligeros como dos pajarillos, los lindos pies de una mujer rubia y rosada, bajita y airosa, llenita de carnes, con grave expresión de melancólica indiferencia en los fríos ojos azules, con dulzura de risas y llamaradas de rubor en el rostro, con enérgico ceño.
El pájaro vuela De un árbol a otro y saluda Tu frente rosada y bella Como a un alba; y las encinas Robustas, altas, soberbias, Cuando tú pasas agitan Sus hojas verdes y trémulas, Y enarcan sus ramas como Para que pase una reina.
Ustedes saben que nosotros inauguramos un lugar, en esta Casa Rosada, donde están nuestros hombres y mujeres de la Ciencia, nuestros tres Premios Nobel, somos el único país latinoamericano que tiene tres Premio Nobel en ciencias duras, vinculadas con la Biología, nada más y nada menos.
Formo parte de una generación diezmada, castigada con dolorosas ausencias; me sumé a las luchas políticas creyendo en valores y convicciones a las que no pienso dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada.
En el altar mayor ardían aún todas las luces del monumento, simétricamente dispuestas, alternando con vasos henchidos de gayas y pomposas flores de papel con ramos de hojarasca de plata, y allá arriba azulados bullones de tul formaban un dosel de nubes, de trecho en trecho cogido por angelitos vivarachos y de rosada carnación, con blancas alas en los hombros, alas impacientes y cortas, que parecían, entre el trémulo chisporroteo de los cirios, estremecerse preludiando el vuelo.
Ese día, aviones de la Marina bombardearon la Casa Rosada, esta Casa Rosada, donde un Gobierno constitucional, que presidía el general Perón, conducía los destinos de la República.
Tú no sufriste ni lloraste nunca: Tu vida, solo ha sido una alborada Teñida, cual las plumas de un flamenco, Por una luz dulcísima y rosada.
Nunca he sentido más pena Que al mirar a esa mujer: Amigo: aquello era ver A la mesma Magalena. De aquella rubia rosada Ni rastro había quedao: Era un clavel marchitao, Una rosa deshojada.