ronquido

ronquido

1. s. m. Ruido o sonido que se produce al roncar nos despierta a todos con sus ronquidos.
2. Ruido o sonido bronco me despertó el ronquido del viento contra las ventanas.

ronquido

 
m. Ruido o sonido que se hace cuando se ronca.
fig.Ruido o sonido bronco.

ronquido

(ron'kiðo)
sustantivo masculino
sonido áspero y grave producido al respirar cuando se duerme Busca la forma de curar tus ronquidos.
Traducciones

ronquido

roar, snore

ronquido

russare

ronquido

schnarchen

ronquido

ronflement

ronquido

храп

ronquido

snurken

ronquido

ronco

ronquido

الشخير

ronquido

Chrapanie

ronquido

Chrápání

ronquido

Snorken

ronquido

いびき

ronquido

Snarkning

ronquido

SMsnore, snoring

ronquido

m. snore.

ronquido

m (frec. pl) snoring, snore
Ejemplos ?
A veces, sin embargo, el ronquido monótono del horno no los animaba bastante, y recurrían entonces al gramófono, que tenía los mismos discos desde que Subercasaux se casó y que los chicos habían aporreado con toda clase de púas, clavos, tacuaras y espinas que ellos mismos aguzaban.
Entonces, carga con el cuerpo de la perra y a tientas, paso a paso se encamina hacia el rancho. Lo conduce el ronquido. Acaricia los terrones, se corre por ellos a todo el largo de la pared.
Enfrente, por encima de los tejados, se extendía el campo libre hasta perderse de vista, las piedras de la acera brillaban, las veletas de las casas se mantenían inmóviles; en la esquina de la calle salía de un piso inferior una especie de ronquido con modulaciones estridentes.
El azul del cielo la invadía, el aire circulaba en su cabeza hueca, sólo le faltaba ceder, dejarse llevar, y el ronquido del torno no cesaba, como una voz furiosa que la llamaba.
Por fortuna, en el verdoso y confuso horizonte comenzaron a marcarse las masas negras de las estribaciones submarinas del cabo, con sus profundas cuevas, donde las señoras del golfo en estado interesante iban a depositar sobre el tapiz de hierba fina sus innumerables huevos. El jadeante reig, que no podía ya con su alma, llegó junto a las rocas, y dijo con angustioso ronquido: -Ya llegué.
En varios pueblos de mi provincia, así como en muchos de los pueblos de la de Jaén, es frecuentísima cierta interjección inarticulada que se confunde con un ronquido.
Otaduy replicó: -No quiero engañarte, niño mío. El ronquido de la cuerna que hemos oído, es el de los indios que se levantan. Autor de ese levantamiento será el canalla de Presto Culcufura.
Me dirijo a personas emancipadas, y no temo llamar las cosas por sus verdaderos nombres: meretrices son las esposas que sin amor se entregan al marido, espúreos son los hijos engendrados entre una pendencia y un ronquido; honradas son las adúlteras que públicamente abandonan al esposo aborrecible y constituyen nueva familia santificada por el amor, legítimos y nobles son los espúreos concebidos en el arrebato de la pasión o en la serena ternura de un cariño generoso.
Sale del rancho de Bentos la luz. Bentos paró el caballo y sintió entonces un ronquido parejo y seguro, de motor, que vencía la noche sin ruidos.
El transeúnte era piadoso y dio al chiquillo con el pie, mientras murmuraba por entre las pieles del gabán: «¡Esta criatura va a helarse!». Al puntapié benéfico el montoncillo de harapos y de carne hizo un movimiento, acompañado de un ronquido.
La chiquilla del pelo rubio se sacudió toda, dio un gritico agudo de pájaro herido y agitó sus miembros débiles un estremezón nervioso; despertóse con un ronquido bronco el personaje de las pieles y se frotó con la enorme mano rojiza y rellena como un guante de esgrima la faz apoplética, no hizo un movimiento el individuo verde aceituna, que parecía una estatua de cera, y visiblemente humillado, al sentirse en aquella asamblea de incurables, el enfermo elegante que un momento antes paseaba por todo el cuarto la mirada de sus ojos cansados, los volvió a un anillo de rubíes que le adornaba el dedo meñique de la mano izquierda.
Pesaba sus diez arrobas; cuando le hacían hábito nuevo, entraba en él toda una pieza de paño; visitaba al día once o doce casas, tragándose en cada una sus dos onzas de chocolate, y cuando la madre de mi abuelo le preguntaba: -¿Qué le gusta más, padre Salvador: unos huevecitos con patatas o unas longanizas de la conserva? Él contestaba con una voz que parecía ronquido: -Todo mezclado; todo mezclado.