romero

(redireccionado de romeros)
También se encuentra en: Sinónimos.

romero

(Del lat. ros marinus.)
s. m. BOTÁNICA Planta arbustiva de hojas lineales, verdes y lustrosas por el haz, con flores azuladas y aromáticas, usado en medicina, perfumería y cocina.
NOTA: Nombre científico: (Rosmarinus officinalis.)

romero, a

(Del bajo lat. romaeus < gr. romaios, romano.)
1. adj. Se aplica al peregrino que va en romería con bordón y esclavina.
2. Que participa en una romería.
3. Se aplica a la caballería tordilla de matiz sonrosado.
4. s. m. ZOOLOGÍA Pez teleósteo marino que tiene una aleta dorsal larga y dos bandas cartilaginosas junto a la cola. pez piloto
NOTA: Nombre científico: (Naucrates ductor.)

romero

  (del l. ros marinu)
m. bot. Arbusto de la familia labiadas (Rosmarinus officinalis), de hojas compuestas, aromáticas, lineares y flores azules.

romero, -ra

  (de Roma, adonde iban las primeras peregrinaciones)
adj.-s. Díc. del peregrino que iba en romería con bordón y esclavina.

romero

(ro'meɾo)
sustantivo masculino
botánica arbusto aromático de color verde intenso y flores de color azul o violáceo El romero se usa como condimento para las comidas.
Sinónimos

romero

, romera
adjetivo y sustantivo
2 (arbusto) rosmarino.
Traducciones

romero

romarin

romero

alecrim

romero

rozmarýn

romero

rosmarin

romero

Rosmarin

romero

rosmariini

romero

ružmarin

romero

ローズマリー

romero

로즈메리

romero

rosmarin

romero

rozmaryn

romero

rosmarin

romero

ไม้พุ่มสมุนไพร

romero

biberiye

romero

cây hương thảo

romero

迷迭香

romero

Розмарин

romero

迷迭香

romero

1/a SM/F (= peregrino) → pilgrim

romero

2 SM (Bot) → rosemary

romero

m (bot) rosemary
Ejemplos ?
Cruzaronse romeros por ir en ultra mar Saludar el sepulcro, la vera cruz orar, Methieronse ennas naves pora Acre passar, Si el padre del çielo los quisiesse guiar .
Proveese de leña a los hornos de atochas, aliaguas; y las casas, de rroças e matas e alguna leña de rramas de pinos carrascos, e lanpias e romeros.
Sonó el tiro, milagrosamente sin herir a nadie. El asombro pánico de los romeros no es para detallado. Prodújose un estremecimiento general.
Los romeros regresaban de su peregrinación trayendo unas crucecitas de media pulgada, primorosamente labradas, de la madera de un árbol cerca del cual está situada la capilla.
Fernando intentó reiteradamente dar calor de vida con sus alegres decires a aquella inercia espiritual del tieso Peñalba y de sus rígidos comensales; empeño inútil. Esta austera sequedad tenía por contraste el estruendoso batiborrillo de los romeros.
Al entrar los romeros por la carretera, en el maizal vecino, ante el inmenso ejército de cañas de maíz, el incomparable patricio maizalense, nuestro amigo el Manco, poseído de bélico ardor, gritaba con potente voz: -¡Firmes, soldados!
Mi cuna se ha mecido entre pastores, a la sombra oscilante de la encina que mueve, al revolar por los alcores, el viento de la sierra convecina; y han arrullado mi niñez las quejas de la tórtola errante en los oteros, y el zumbido letal de las abejas que en Espuña desfloran los romeros; y mi oído infantil han halagado, repercutiendo allá de risco en risco, los silbos del zagal que descuidado conduce las ovejas al aprisco; y el sueño he conciliado, pobre infante, al siniestro gañido del lobato, y al ladrido del perro vigilante que en la sombra nocturna guarda el hato; y más tarde, entre jaras y quejigos, me han prestado su noble compañía el potro y el lebrel, fieles amigos, de mi remota juventud un día.
Vámonos, dijo, mi tío, en París, esa ciudade, en figura de romeros, no nos conozca Galvane, que si Galván nos conoce mandaría nos matar.
Encima ropas de seda vistamos las de sayale, llevemos nuestras espadas, por más seguros andare, llevemos sendos bordones, por la gente asegurare. Ya se parten los romeros, ya se parten, ya se vane, de noche por los caminos, de día por los jarales.
-Con Dios vades, los romeros, que no os puedo nada dare, que el conde me había mandado a romeros no albergare. -Dadnos limosna, señora, que el conde no lo sabrae, así la den a Gaiferos en la tierra donde estáe.
aquesto, ¿qué puede estare? ¿no os tenía yo mandado a romeros no albergare? Dijo y alzara su mano puñada le fuera a dare, que sus dientes menudicos en tierra los fuera a echare.
Allí hablaran los romeros y empezáronle de hablare: -¡Por hacer bien la condesa cierto no merece male! -Calledes vos, los romeros, no hayades vuestra parte.