romanticismo


También se encuentra en: Sinónimos.

romanticismo

1. s. m. ARTE, LITERATURA Conjunto de movimientos intelectuales y artísticos europeos que dominaron a finales del siglo xviii y en la primera mitad del siglo xix, caracterizados por el ansia de libertad y el predominio de la subjetividad contra las reglas clásicas y el racionalismo filosófico.
2. HISTORIA Época en la que prevaleció dicho movimiento intelectual y artístico es un especialista en romanticismo.
3. SICOLOGÍA Carácter sentimental de una persona o de una obra artística que exalta el amor y las relaciones amorosas habla de sus relaciones con mucho romanticismo. sentimentalismo

romanticismo

 
m. b. art. Movimiento cultural, producto de un profundo cambio de sensibilidad que se produjo en Europa a mediados del s. XVIII y perduró hasta bien avanzado el XIX. El romanticismo surgió como reacción frente a los postulados estéticos del neoclasicismo y del racionalismo de la Ilustración, que hizo prevaler los principios de libertad y subjetividad contra las reglas clásicas, como afirmación de una nueva concepción de la vida y del arte. El inicio «oficial» de esta corriente en el plano artístico, se establece, gralte., con la exposición en 1819 de La balsa de la «Medusa», de Gericault, pero nu merosos pintores (G. Piranesi, W. Blake, F. de Goya, etc.) habían iniciado dentro de sus evoluciones personales un camino que les llevó a apuntar los signos del nuevo estilo.
lit. Desde el punto de vista literario, el romanticismo supone la creación de una literatura en la que la naturaleza participa de los sentimientos del poeta, que impone a sus obras un subjetivismo total. Existen unas constantes que bosquejan el carácter del espíritu romántico: exaltación de la individualidad del hombre; rechazo de la racionalidad que se sustituye por la fantasía; la vinculación de la vida con la literatura y la huida hacia mundos lejanos. Desde un punto de vista cronológico el romanticismo literario se gestó en Alemania bajo el movimiento llamado Sturm und Drang del que Goethe formó parte. Más adelante aparecieron autores como Novalis, los hermanos Schlegel, Kleist o Hölderlin. En Inglaterra el romanticismo no se puede separar de la Revolución Industrial y proporcionó autores como Blake, Shelley, Coleridge, Byron, Keats y Scott. En Francia destacaron autores como Gautier, Dumas y Victor Hugo, y en España, Zorrilla, Espronceda, Bécquer, etc.

romanticismo

(romanti'θismo)
sustantivo masculino
1. arte literatura movimiento cultural y artístico de la primera mitad siglo XIX que exalta el espíritu, la sensibilidad y la imaginación Víctor Hugo fue el principal exponente del romanticismo literario francés.
2. historia época de la cultura occidental durante la que se desarrolló este movimiento Durante el romanticismo se produjo el proceso de formación de los estados americanos.
3. cualidad de la persona que es sentimental y soñadora Su romanticismo es cursi.
Traducciones

romanticismo

Romanticism

romanticismo

Romantik

romanticismo

romantisme

romanticismo

romantiek

romanticismo

romantismo

romanticismo

romantyzm

romanticismo

浪漫主义

romanticismo

浪漫主義

romanticismo

Romantik

romanticismo

רומנטיקה

romanticismo

SMromanticism
Ejemplos ?
En la mayoría de los casos no se trataba de debutantes en escena política o intelectual, de jóvenes pertenecientes a una nueva generación en sentido estricto, sino de hombres que provenían de los círculos ilustrados, como Benito Juárez, o de las tertulias y asociaciones semi-secretas del romanticismo sansimoniano, como Juan Bautista Alberdi.
Se pone en la Gaceta que en los Estados Unidos se hace ab ovo en nueve horas una casaca, y no se ha puesto un descubrimiento mucho más considerable como es este romanticismo, por medio del cual se logra recopilar como cosa de treinta años en poco más de tres horas y un modo de existir tan en compendio, y a cuyos esfuerzos deberemos que la vida del hombre sea una cifra.
Y la anciana, sin asomos de romanticismo, por instinto, como el perro que no quiere apartarse de un cadáver, se negaba a salir de su tienda, donde había sido amada hasta la muerte...
Aquel romanticismo místico-erótico, que es ya en literatura una antigualla, era un mundo nuevo de delicias para la pobre mujer que desertaba de la vida grosera del materialismo hipócrita, de buenas formas y bajos instintos y gustos perversos, del gran mundo de ahora.
Por aquel romanticismo de la limosna callejera se regañaba diariamente a sí propio, tratándose de hombre ñoño y sin sustancia y pensando que, en lugar del ochavo, le estaría mejor establecer alguna sociedad o congregación, escuela dominical o cocina económica, «a fin de recabar de la filantrópica abnegación de las colectividades lo que no logran los más gigantescos esfuerzos de la iniciativa individual», como decía un periódico local, El Nautiliense, tratando de una empresa para salvamento de náufragos.
Interpretando las sonoridades de los metales de la orquesta como explosiones de la furiosa pasión de Hernani, claro está que habían de parecerme grano de anís los inconvenientes que me impedían formalizar mi trueque de ojeadas con la linda niña de la platea. ¡Indigno sería de mí, en los instantes en que me sentía arrebatado al quinto cielo del romanticismo, pensar en nada práctico!
No supuso entonces el bravo chapetón, que la mediocridad fuera el ama y señora, cuatro siglos después, en su obra de enero de 1535. Porque, romanticismo a un lado, esta ciudad de bizcocheros y de gallinazos, no tiene mucho de encantador.
He sabido todo lo concerniente a ellos esta mañana por un cartucho de papel oscuro que estaba en el mismo cajón que yo y que sabe las últimas noticias de la Corte. Pero la rueda meneó la cabeza. -¡El romanticismo ha muerto! ¡El romanticismo ha muerto!
Más concretamente: es hija del romanticismo alemán. Herder, Schelling y Hegel han sido los profetas de la nacionalidad, del «espíritu del pueblo», como ellos decían.
Ni en los folletines de los periódicos encontraba compasión. Ya había pasado el romanticismo que había tenido alguna consideración con los tísicos.
Esta pieza melodramática pertenece a un nuevo género de poesía que no fue del tiempo de Horacio, ni de Terencio, ni de Plauto, ni mucho menos de Menandro, y todos aquellos clásicos antiguallas, que no sabían hacer más que piezas muy arregladas a razón, con muchas reglas, como si fueran precisas para hacer comedias, siendo así que éstas se hacen solas y sin gana, que no tenían genio para emanciparse de su esclavitud; ésta es la poesía romántica, objeto de una gran disputa que hay en el día en el Parnaso, sobre si han de entrar en él o han de quedarse a la puerta estas señoras piezas desarregladas dichas del romanticismo.
No era posible que la engañara. Su romanticismo la cegaba en esta evidente traición. Desesperada, se le veía llorar en los sitios más notables: en la Alameda, por las calles de su barrio, en la facultad.