romancero

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romancero, a

1. s. Persona que canta romances.
2. s. m. Conjunto o colección de romances el profesor recomendó un romancero para estudiar y conocer el tema.

romancero, -ra

 
m. f. Persona que canta romances.
m. lit. Colección de romances, ya en forma de antología, ya agrupados por temas según deriven de uno u otro cantar de gesta (Romancero del Cid). Conservados los romances por tradición oral hasta la invención de la imprenta, desde 1540 se imprimieron colecciones de ellos. Entre los más importantes cabe citar: Cancionero de romances y el Romancero general. Mantenido vivo por la tradición popular, el romance ha tenido en la época contemporánea sus poetas: García Lorca y Antonio Machado, entre otros.
Por ext., se aplica el nombre de romancero al conjunto de toda la poesía épico-lírica popular española, nacida de la tradición de los cantares de gesta y de la leyenda.
Sinónimos

romancero

, romancera
adjetivo
Traducciones

romancero

SMcollection of ballads
el Romancerothe Spanish ballads
Ejemplos ?
Quintanilla de Onsoña debe recoger, describir y registrar las expresiones de Patrimonio Inmaterial en los ámbitos temáticos de rituales festivos; oficios y saberes; modos de expresión (cantes, bailes, tradición oral, representaciones teatrales, leyendas, romanceros) y alimentación y cocina.
Sus humildes orígenes le inclinan a la política; estudia particularmente las raíces populares del derecho consuetudinario español (Introducción a un tratado de política textualmente de los refraneros, romanceros y gestas de la Península, 1881) y el mundo rural al participar en los Congresos de Agricultores y Ganaderos (1880–1881).
Desde ahí los gigantes pasaron a los romanceros bretones y artúricos, y de estas fuentes se divulgaron a los cuentos heroicos de Torcuato Tasso, Ludovico Ariosto, y su seguidor Edmund Spenser.
El romance es un poema característico de la tradición oral, y se populariza en el siglo XV, en que se recogen por primera vez por escrito en colecciones denominadas romanceros.
Antologías impresas, como el Cancionero general recopilado por Hernando de Castillo y publicado en 1511; entre sus muchos poemas, hay 48 romances; hubo muchas más de estas antologías. Romanceros, es decir, volúmenes formados exclusivamente por romances, como el famosísimo Cancionero de Romances publicado por el tipógrafo Martín Nucio en Amberes, hacia 1547, que suscitó la imitación de la llamada generación de poetas romancistas (Lope de Vega, Miguel de Cervantes, Luis de Góngora...); fueron también muchos los romanceros que se publicaron después.
El Romancero español es un grupo de cortos poemas de origen medieval desgajados de los cantares de gesta o poemas épicos castellanos a partir del siglo XIV y transmitidos de forma oral hasta el XIX, en que, merced al interés que el Romanticismo sintió por la literatura medieval, Agustín Durán empezó a recogerlos en sus famosas Colecciones de romances antiguos o Romanceros, Valladolid, 1821, ampliado luego con el título más célebre de Romancero General.
Mesonero Romanos ya hablaba del «buen instinto de Guillén de Castro de apoderarse de los asuntos históricos y caballerescos nacionales más propios para excitar la simpatía del público español, calcándolos sobre nuestros antiguos romanceros, e impregnándolos en su mismo colorido» en Dramáticos contemporáneos a Lope de Vega, Madrid, Biblioteca de Autores Españoles, 1951 (1ª edición de 1857), pág.
En todo caso, lo cierto es que el principal medio difusor de la leyenda de las mocedades del Cid en los siglos XVI y XVII es el romancero, que se propagaba oralmente, en pliegos sueltos (la llamada «literatura de cordel») y en cancioneros y romanceros impresos.
Es una historia, recogida en distintas versiones y romanceros, en la que una doncella que se hace pasar por hombre (ya sea huyendo de la justicia o por ardor guerrero), en un momento de apuro, cuando se intenta desvelar su secreto, recibe la visita del bravo animal que la otorga el sexo masculino.
Cobos de Cerrato debe recoger, describir y registrar las expresiones de Patrimonio Inmaterial en los ámbitos temáticos de rituales festivos; oficios y saberes; modos de expresión (cantes, bailes, tradición oral, representaciones teatrales, leyendas, romanceros) y alimentación y cocina.
Tiene, según me ha dicho, una biblioteca española de lo más raro, sobre todo en punto a las cosas de Asia y América, a romanceros y cancioneros.
Este tema ya aparece en el regeneracionismo de Joaquín Costa, con una aportación inicial muy significativa como fue la Introducción a un tratado de política textualmente de los refraneros, romanceros y gestas de la Península, de 1881 y siendo su obra más trascendente Oligarquía y caciquismo como la forma actual de gobierno en España: urgencia y modo de cambiarla, 1901; también en Ángel Ganivet cuando escribió Idearium español y también Porvenir de España, ambos de 1898, año en que se suicidó.