roldana

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roldana

(Del cat. ant. rotlana.)
s. f. NÁUTICA Anilla por la que corre la cuerda de izar ciertas velas del barco.
Traducciones

roldana

SFpulley wheel
Ejemplos ?
Vuelve a hacerse oír el chillido de la roldana, y vuelve a caer la catarata, y el agua empieza a correr de la represa a las bebederas, con su cantito suave.
Lentamente subí el cubo hasta el brocal donde lo dejé bien seguro. En mis oídos sonaba aún el canto de la roldana y veía temblar al sol en el agua agitada.
Y la roldana gimió como una vieja veleta cuando el viento ha dormido mucho. —¿Oyes? —dijo el principito—. Hemos despertado al pozo y canta.
—Es indudable... —Es como el agua. La que me diste a beber, gracias a la roldana y la cuerda, era como una música ¿te acuerdas? ¡Qué buena era!
Sedienta -pues don Santiago no se había acordado todavía de componer su jahuel-, había venido, cual avalancha, disparando, al chillido de la roldana.
De tiempo en tiempo bajaba la larga cadena que remata en un garfío, sonando como una matraca al correr con la roldana; los mozos amarraban los bultos con una cuerda doblada en dos, los enganchaban en el garfio, y entonces éstos subían a la manera de un pez en un anzuelo, o del plomo de una sonda, ya quietos, ya agitándose de un lado a otro, como un badajo, en el vacío.
Tus líderes sacrificados se esfuerzan por ti. Trabaja, trabaja, trabaja, trabaja, trabaja, trabaja, trabaja, tornillo, bisagra, roldana, martillo.
Aquella agua era algo más que un alimento. Había nacido del caminar bajo las estrellas, del canto de la roldana, del esfuerzo de mis brazos.
Pero hizo un esfuerzo y dijo: —Será agradable ¿sabes? Yo miraré también las estrellas. Todas serán pozos con roldana herrumbrosa. Todas las estrellas me darán de beber.
En los dos años, durante los cuales han estado siempre con agua las lagunas, bien han podido las vacas olvidarse del jagüel; y así mismo, apenas el muchacho, con su petizo echándose sobre la cincha y haciendo fuerza, empezó a hacer chillar el eje mohoso de la roldana, cuando ya algunos animales viejos paran la cabeza y miran por ese lado.
Y al cesar, por un momento, el rechino de la roldana y del molinillo de la represa, cuando sordamente suena, al caer a manojos, el agua, que se desploma en catarata sobre la represa vacía, se paran más cabezas, como soñando, en su actual penuria, de regueros abundantes y límpidos, vertidos, a hora fija, en aquel mismo lugar.
—¡Es extraño! —le dije al principito—. Todo está a punto: la roldana, el balde y la cuerda... Se rió y tocó la cuerda; hizo mover la roldana.