Ejemplos ?
80 esta noche con su amante; de que mi hermano furioso, como a quien está celoso no hay peligro que le espante, con unos hombres trató que fingiéndose justicia —¡mira qué astuta malicia!— prendan al que la robó, y que al pasar por aquí al galán y dama bella, ........
El mundo dijo á la hermosa: «Puro tu honor guardarás.» La hermosa dijo: «Soy débil.» Y entonces la sociedad Encerró el honor en claustros, Y dorando su desman Delante de los cerrojos Alzó traidora un altar ¿Qué debes, muger, al mundo? Guardó tu honor, bien está, Pero por darte la honra Te robó la libertad.
La conducta de Machicao en Panamá fué asaz infame. Robó mujeres; mandó que sus soldados entrasen á las tiendas y se vistiesen de paño, sin pagarlo; y llevaba en la mano un rosa- rio, no por devoción, sino para contar el número de mosquetes que Ic entregaban los vecinos.
La fuerza con que su sangre al pecho se le agolpó, de fiebre devoradora con el insufrible ardor, le ahogó en la garganta estrecha la ardiente respiración, la luz del celeste encanto de los ojos le robó, de los fallecidos miembros el extinguido vigor, y todas sus facultades de tal modo anonadó, que falto quedó en su lecho de aliento y de sensación.
Y habiéndosele ofrecido ocasión para venir delante de Vuestra Majestad a tratar cosas que le convenían a él y a los naturales del dicho su estado, le robó el inglés corsario, junto al Cabo de San Vicente, catorce mil ducados que traía para su sustento; ha llegado a esta Corte tan pobre y necesitado como Vuestra Majestad se puede informar, y no tiene a quién se poder encomendar para que sea socorrido mientras despide sus negocios a que ha venido, para que se pueda sustentar.
Como la vida en Caty se nos ocurriera monótona, un oficial nos sacó de dudas diciéndonos que cuando la faena militar no los ocupaba mucho tiempo, se entretenían en aplicar todos los castigos en cartera; entre estaquear a uno y apalear a otro transcurría más agradablemente el tiempo. -Mire, tenemos un negro estaqueado porque le robó una guitarra a un compañero.
Usted robado queda pobre, y por consiguiente deshonrado. El que le robó, que quedó rico, es un hombre de honor. Va en el coche de usted y es hombre decente, caballero.
Yo te quiero a ti porque cuando tu madre te sortó fue mi Rosalía, que en paz descanse, la que te dio por primera vez los tres jarabes, y desde entonces ya no te he perdío de vista ni me alejé de tu trato, y además que tú has sío mu desgraciaíta, porque tú perdiste a tu padre cuando más falta te jacía, porque tu madre te quitó su apego por ponerlo en Antoñico el del Pirulo, que en lugar de ser pa ti un segundo bato, fue pa ti el peor de tus cuchillos, porque no sólo no te quiso, sino que te robó la voluntá de tu probe madre, a la que Dios tenga en su santísima gloria.
-Usted sabe bien que en todos los pueblos hay algún pícaro que se finge tonto, y el de Santa Marina hace veinte años robó al señor que vivía en esta casa, sin que nadie lo sospechase.
Me robó mi silla turca Toda de plata chapada, Y mis espuelas moriscas De labor sobredorada. Me robó dos mil ducados Que el Rey mi Señor me diera Y llevé siempre conmigo En oculta faltriquera.
Hécabe volviendo al palacio, llamó a las esclavas, y éstas anduvieron por la ciudad y congregaron a las matronas; bajó luego al fragante aposento donde se guardaban los peplos bordados, obra de las mujeres que se llevara de Sidón el deiforme Alejandro en el mismo viaje en que robó a Helena, la de nobles padres; tomó, para ofrecerlo a Atenea, el peplo mayor y más hermoso por sus bordaduras, que resplandecía como un astro y se hallaba debajo de todos, y partió acompañada de muchas matronas.
Contó que su confesión y comunión cuando el llamado del vicario, fueron sacrílegas, porque calló pecados muy horribles; que ese mismo día, mientras él le contaba los dineros del entable, le robó el cuaderno de los Santos Evangelios; que desde entonces lo llevaba pegado al pecho con una faja, para librarse de bala, de puñal, de picadura de culebra y de maleficios de toda laya.