roído


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roído, a

adj. Se aplica a la persona o cosa que es mezquina o despreciable menudo regalo roído te ha traído. miserable

roído -da

 
adj. fig. y fam.Corto, despreciable, dado con miseria.
Ejemplos ?
Se había fumado, murmurado, debatido problemas administrativos, científicos y literarios; contado verdores, aquilatado puntos difíciles de ciencia erotológica; roído algo los zancajos a la docena de señoritas que estaban siempre sobre la mesa de disección; picado en la política local y analizado por centésima vez la compañía de zarzuela; pero no se había enzarzado verdadera gresca, de esas que arrebatan la sangre a los rostros y degeneran en desagradables disputas, voces y manotadas.
Primeramente ajustaron a sus muslos, como grebas, vainillas de verdes habas bien preparadas, que entonces abrieron y que durante la noche habían roído de la planta.
Sin aludir directamente al talento que yo pueda tener para dirigir el rayo o la llama vengadora contra quienquiera que sea, puedo permitirme observar de pasada que mis más brillantes esperanzas están destruidas, que mi paz está destrozada y que todas mis alegrías se han agotado; que mi corazón no sé dónde está, y que ya no puedo llevar la cabeza alta ante mis semejantes. La copa de amargura desborda, el gusano trabaja y pronto habrá roído a su víctima.
Sin hallar nunca término a sus estudios, venía a encontrarse, después de largo tiempo de una asiduidad exagerada en la lectura, con que nada sabía, y muchas veces concluyó por echar a los ratones la culpa de su ignorancia por haberle roído acaso la mejor parte de sus libros, pues ya iba dudando de su ingenio para poder adivinar lo que en ellos faltaba.
Concediendo al Estado lo roído a la Iglesia, disminuimos la tiranía celeste para aumentar la profana, escapamos al fanatismo del sacerdote para caer en la superstición del político, dejamos a la Diosa-Iglesia para idolatrar al Dios-Estado.
Y a través de las rejas a su Genaro enviaba Valentina sus amorosas quejas, en alas de la errante golondrina que colgaba su nido en el hueco roído de unas paredes viejas; teniendo en su prisión por compañeros los pájaros del aire y el rumor de los céfiros ligeros.
A todo esto, el niño que a mi izquierda tenía, hacía saltar las aceitunas a un plato de magras con tomate, y una vino a parar a uno de mis ojos, que no volvió a ver claro en todo el día; y el señor gordo de mi derecha había tenido la precaución de ir dejando en el mantel, al lado de mi pan, los huesos de las suyas, y los de las aves que había roído; el convidado de enfrente, que se preciaba de trinchador, se había encargado de hacer la autopsia de un capón, o seo gallo, que esto nunca se supo; fuese por la edad avanzada de la víctima, fuese por los ningunos conocimientos anatómicos del victimario, jamás parecieron las coyunturas.
Estos tormentos de que era víctima Ismena, este remordimiento, -¡gusano eterno! -habían roído su corazón y su vida, como un cáncer incurable.
¡Serás acaso un busto aparecido Entre las ruinas de la antigua Roma, Recuerdo que los tiempos han roído, Que algún rico libró de la carcoma!
Josetón el de Aquende, que no cogía menos de quinientas cántaras de vino y estaba siempre roído por la codicia...
Y aun me atormenta más el ánimo otra de sus fechorías: me han roído y agujereado un peplo de sutil trama y fino estambre que tejí yo misma; y ahora el sastre me apremia por la usura —¡situación horrible para un inmortal!— pues tomé al fiado lo que necesitaba para tejer y ahora no sé como devolverlo.
Por pedigüeño en caminos, El que llamándose Juan, De noche, para las capas, Se confirmaba en Tomás, Hecho nadador de penca, Desnudo fue la mitad, Tocándole pasacalles El músico de Quien tal... Sólo vos habéis quedado, ¡Oh Cardoncha singular!, Roído del Sepan cuántos...