roído

(redireccionado de roída)

roído, a

adj. Se aplica a la persona o cosa que es mezquina o despreciable menudo regalo roído te ha traído. miserable

roído -da

 
adj. fig. y fam.Corto, despreciable, dado con miseria.
Ejemplos ?
Sobre el brocal desdentado del viejo pozo, una cruz de palo roída por la carcoma miraba en el fondo su imagen simple. Todo una historia trágica.
¿Es posible, señora mía, que no se me echaban de ver los fondos de las bellaquerías y las entretelas de embustes; aquella cara más roída que la ropilla; aquellos gregüescos, más rotos que la conciencia, y aquel hablar, palabras más livianas que mis cascos?
Nunca los muertos Salen de la madre tierra, Que avara en su vientre encierra El polvo que ser nos da.» Entró así hablando el viajero En la casa abandonada, Roída y desmantelada Por el tiempo destructor, Y no halló cosa en su centro De que echar mano pudiera, Ni aun para hacer una hoguera Y procurarse calor.
Páramo que cruza el lobo aullando a la luna clara de bosque a bosque, baldíos llenos de peñas rodadas, donde roída de buitres brilla una osamenta blanca; pobres campos solitarios sin caminos ni posadas, ¡oh pobres campos malditos, pobres campos de mi patria!
¿Que en tu roída mejilla Brillaron matices bellos En tu tierna edad sencilla, Y que en tu sien amarilla Se arraigaron los cabellos?
Alcohol asqueroso a 10 pesos el litro, hembra roída por la sífilis, he aquí la postrera sonrisa del mundo a los condenados a los yerbales.
Serra vivió de nuestra tierra al uso: yo, su memoria al bendecir, me acuso de no haberme atrevido en esta vida a sondar la alma grande que Dios puso en una carne por el mal roída: yo no le conocí; yo en tierra extraña le admiré y le aplaudí lejos de España.
Comprendió el desarrollo de semejante pasión en una solterona, roída además por la devoción; en seguida dio con el medio de perder al mismo tiempo a Petrilla y al coronel, con la esperanza de que el uno le desembarazase del otro.
n la verde loma, está el árbol solitario, meneando suavemente sus ramas. Es un sauce llorón, viejo ya, cuya cáscara está, en mil partes, roída por el diente destructor de las ovejas.
María, la primera de las dueñas, tiene cincuenta y ocho años; está azotada y marcada, fue criada de ladrones. Ojos turbios y legañosos, nariz torcida, dientes amarillentos, una nalga roída por un absceso.
La guarda representaba una lápida roída a medias por el tiempo, en cuya cara exterior el dueño europeo, probablemente, había grabado después con toscos rasgos las palabras ci-git (aquí yace), el cuadrado con punto central, símbolo de la sentencia, y una antorcha caída.
Pero los que no dudan que en aquel tormento ha de haber penas para el alma y para el cuerpo, dicen que el cuerpo se abrasará con el fuego, y el alma será roída en cierto modo por el gusano de la tristeza.