Ejemplos ?
Cuando arribamos a la playa, se levantaba una fresca ventolina, y el mar,-que momentos antes semejaba de plomo, empezaba a rizarse.
Por la historia vemos que las damas de Cartago se cortaron sus cabellos para hacer cuerdas que faltaban para mover las máquinas de guerra y las matronas romanas hicieron el mismo sacrificio en honor de su patria y de su libertad en otro apuro semejante. Los antiguos se servían de un hierro caliente llamado calamistrum para rizarse los cabellos.
Los sabios y filósofos de Atenas y Roma reprendieron muy a menudo el uso de rizarse los cabellos y declamaron altamente contra los hombres que se desdoraban con este lujo afeminado.
Los ojos son de tamaño medio en los colores relacionados con el color de la capa. La capa es sedosa y corta, con una tendencia a rizarse.
Lo más frecuente es que el orillo no se utilice y se deseche, ya que puede tener un tipo de tejido diferente, puede carecer de pelo o de estampado presentes en el resto de la tela; además, los tejidos industriales suelen tener el orillo más grueso que el resto de la tela, y reacciona de manera diferente: puede encogerse o rizarse durante el lavado y hacer que el resto de la prenda quede fruncida también.
Es alocada, pero divertida, le encanta teñirse el cabello de muchos colores ya que dice que le da mucho estilo, le gusta mucho la actuación y sueña con ser actriz famosa en un futuro, le gusta usar su talento para manipular a sus profesores. En la tercera temporada deja de teñirse, y opta por rizarse el pelo.
Sus rayos, pálidos y horizontales, reverberan tristemente sobre el mar. Las aguas empiezan a rizarse... Pronto quedarán encadenadas por el hielo.
Su tibia luz refléjase en la tierra como del alba la primer sonrisa que va a alegrar las aguas de la fuente; y al rizarse los mares con la brisa, cuanto su seno de hermosura encierra muéstrase allí, brillante y transparente.
Como el piélago inmenso empieza a rizarse con sordo ruido y purpúrea, presagiando la rápida venida de los sonoros vientos, pero no mueve las olas hasta que Zeus envía un viento determinado; así el anciano hallábase perplejo entre encaminarse a la turba de los dánaos de ágiles corceles, o enderezar sus pasos hacia el Atrida Agamemnón, pastor de hombres.
Es frecuente encontrar basidiocarpos alrededor de tocones muy descompuestos; inicialmente están casi enterrados en el suelo del bosque, pero emergen durante la madurez cuando las puntas del exoperidio comienzan a rizarse hacia abajo y exponen el saco de esporas.