risueño

(redireccionado de risueña)
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risueño, a

1. adj. Que tiene una cara sonriente la novia estaba risueña el día de su boda. carialegre
2. Que se ríe con facilidad es un bebé tan risueño que encandila a la gente. reidor
3. Que causa placer por tener un aspecto agradable el paisaje era tan risueño que se detuvieron a contemplarlo. alegre, placentero
4. Que es próspero o favorable parece que le espera un porvenir risueño. prometedor

risueño, -ña

 
adj. Que muestra risa en el semblante.
Que se ríe con facilidad.
fig.De aspecto deleitable o capaz de infundir gozo o alegría.
Próspero, favorable.

risueño, -ña

(ri'sweɲo, -ɲa)
abreviación
1. que muestra risa una cara risueña
2. persona que ríe con facilidad un niño risueño
3. que es favorable y conlleva éxito o felicidad La suerte se le presentaba risueña.
Traducciones

risueño

souriant(e)

risueño

微笑的

risueño

ADJ
1. [cara] → smiling
muy risueñowith a big smile
2. [temperamento] → cheerful
3. (liter) [paisaje] → bright, pleasant
4. (liter) (= favorable) → favourable, favorable (EEUU)
Ejemplos ?
Me imagino que tus ojos se abren allá en el cielo. Ella me miró risueña, al mismo tiempo que con una graciosa seriedad de abuela repetía: —¡Qué cosas!...
Entre las frondosas campiñas veracruzanas, destaca con sus tejados y sus callejuelas graciosamente trazadas, la risueña población de Coatepec.
—Es un nombre muy bonito. Me miró poniéndose encendida, y repuso risueña y sincera: —¡Será lo único bonito que tenga! —Tienes también muy bonitos los ojos.
El amante está en vela, pero sueña, sueña con los encantos de su amada, cierra los ojos y la ve risueña con la cabeza hundida en su almohada.
La luz del día, penetrando por la entreabierta ventana, iluminaba la habitación, en la cual, además del humilde mobiliario, consistente en una mesa de pino, varias sillas y un viejo aparador con cortinas azules, veíanse algunos enseres de pesca, varios remos apoyados contra uno de los ángulos, y dando una nota risueña al conjunto, un pájaro, que cantaba en una jaula de alambre, y dos macetas de geranios en flor, que decoraban el alféizar de la ventana, junto a la que cosía la unigénita del Levantino, la cual contestó al poco expresivo saludo del recién llegado con una apenas perceptible inclinación de cabeza.
Oyése el Tajo espumoso Murmurar entre las peñas, Con el canto de las aves Que las orillas le pueblan, Y que al son de su corriente Desvanecidas se alegran, Y le beben los cristales Y le pican las arenas. ¡Hermosa está la mañana Y está la naturaleza En su claridad bañándose Encantadora y risueña.
Y si la flor por acaso Crece en un áspera piedra En un carcomido muro, O de un tronco en una grieta Y alli libre y encumbrada Su forma al aura presenta (82) Y la estremece vagando Sutil el aura y risueña..., ¡Oh!
Llegó por fin donde el arroyo manso Para rodar mejor por la cascada Parándose tenáz labró un remanso, Y con voz cariñosa Y sonrisa halagüeña Dijo á la niña »¿Que haces, Blanca hermosa Tan sola en esa peña?---» Y en sí volviendo con su voz la niña Los ojos en redor tendió asombrados Y ¿Quien me nombra? preguntó risueña.
El placer es mi Dios; mi alma desea Para sólo gozar larga la vida; Cuando sin oro y sin placer la vea, Como una inútil prenda envejecida, con una estoica calma indiferente Despojaréme de ella, convencido De que al que un aura de placer no aliente, Le debe de bastar lo que ha vivido.» Tal es don Juan, y tal el pensamiento Que a la risueña Italia le conduce; Reñir, amar, beber, he aquí su intento; Gozar sólo es vivir, de ello deduce.
Mas la niñez y juventud risueña y al parecer alegre y vigorosa de éste que va a morir… tan engañosa esperanza ofreció, tan halagüeña persuasión infundió de que a ser iba de la regla excepción, que ni remota duda inspiró su salvación; y estriba precisamente en esto el infortunio de este padre infeliz, que bien descubre sin velo el porvenir; último junio de su hijo es éste; morirá en octubre.
Y al mar se echó; y bogando, bogando día y noche y una semana y otra, y cuatro y todo un mes, y dos… y más, sufriendo ya de su gente, (falta de su tenaz constancia e incontrastable fe), murmuraciones, quejas, audacias, rebeldías, y aun luchas a que había la fuerza que oponer, tras de razones, ruegos, promesas y castigos, y de una congojosa navegación después, y haber comido en ella su pan con hez de acíbar y haberle remojado con lágrimas y hiel, de haber ya vacilado en si volver las proas, y en fin, de haber dudado hasta de Dios tal vez… en una noche tibia, serena, transparente, azul, risueña...
No vía el semblante amado sobre la gola sangrienta pidiendo a voces venganza, no, que amorosa y risueña se presentaba a sus ojos su Valentina hechicera, como la noche en que pudo bajo su ventana verla.