riquísimo

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Sinónimos

riquísimo

, riquísima
adjetivo y sustantivo
Ejemplos ?
En fin hecho toda una impresionante elegancia, pues con su manta de red, blanca y negra, orlada de flores de diferentes colores y los veinte cascabeles de oro que ataba a sus pies junto con unas riquísimas sandalias, era la clara representación de su nombre: Espejo negro que humea.
Algunas de ellas habían sido descubiertas, y antes que los españoles entrasen a estas tierras eran labradas y beneficiadas por los aborígenes (1). En la jurisdicción del Corregimiento de Loja existían las riquísimas minas de Zaruma, sólo superadas por la riqueza del Potosí.
Bajo la presión moral de una montaña de injusticias por parte de las demás Cancillerías, el Ecuador se vio obligado a aceptar el inicuo Protocolo, que significaba la culminación del golpe traicionero y la cesión de inmensas y riquísimas zonas de territorios ecuatorianos.
Don Blas Aguirre de Ugarte, en su carta al Rey, fechada en Loja el 9 de Abril de 1606, decía que los virreyes no acudían con el entusiasmo necesario, enviando azogue a las minas, y que por esta causa no se arrojaban a entrar en la Gobernación de Salinas muchos que estaban ganosos de beneficiar las riquísimas minas que allí existían (2).
Aparecieron de pronto muchos caballeros principales, soldados y gente de gala, y ciertos ministros o funcionarios, al parecer palaciegos, que venían con unas andas riquísimas y sobre las andas algo a manera de trono portátil o silla gestatoria.
Mas ¿quién dirá, mas quién decir agora podrá los peregrinos sentimientos que el alma en sus potencias atesora: aquellos ricos amontonamientos de sobrecelestiales inflüencias dilatados de amor descubrimientos; aquellas ilustradas advertencias de las musas de Dios sobreesenciales, destierro general de contingencias; aquellos nutrimentos divinales, de la inmortalidad fomentadores, que exceden los posibles naturales; aquellos (¡qué diré!) colmos favores, privanzas nunca oídas, nunca vistas, suma especialidad del bien de amores? ¡Oh grandes, oh riquísimas conquistas de las Indias de Dios, de aquel gran mundo tan escondido a las mundanas vistas!
Aquel frasco, más otro que quedaba en casa, eran joyas riquísimas y raras, selección de lo selecto, fragmento de un tesoro único fabricado por los ilustres Padres para un regalo de rey, con tales miramientos, refinamientos y modos exquisitos, que bien se podía decir que aquel líquido singular, tan escaso en el mundo, era néctar digno de los dioses.
Es la más abundante de pastos y sementeras, y para darse todo género de ganado y plantas que se puede pintar; mucha y muy linda madera para hacer casas, infinidad otra de leña para el servicio dellas, y las minas riquísimas de oro...
La presente edición, ilustrada por los procedimientos más modernos y adecuados á la diversidad de asuntos, compite con lo mejor que haya podido salir de las prensas europeas, pues no satisfechos con reproducir en innumerables mapas, grabados y laminas en negro y en colores, dechado de fidelidad y perfección, cuanto la naturaleza y el ingenio del hombre, en todas sus manifestaciones, han prodigado por el orbe, en Leipzig, que es hoy la Atenas de la tipografía, y otros talleres nacionales y extranjeros, se han tirado por millares, ex profeso y exclusivamente para esta E NCICLOPEDIA, originales mapas, preciosas cromolitografías (muchas de ellas á 18 y 20 colores) y riquísimas tricromías...
En entusiasmo y fe viva, germen de grandes acciones, abrasada su alma heroica, henchido su pecho noble, quítase la alta diadema, y de su pecho recoge las riquísimas insignias de incalculables valores, las joyas y pedrería, los brazaletes y broches que sus brazos y su cuello engalanaban, y pone aquella breve riqueza (breve, sí, pero de enorme precio) encima del bufete, y «Toma -dice a aquel hombre-.
Un gigante poseía una huerta donde se criaban riquísimas peras. Una señora tuvo el capricho de comerse una, el dueño se empeñó en no dársela ni vendérsela por más dinero que le ofreció, sino cambiársela por la primera hija que ella diese a luz.
Además, en las altas ventanas ojivales, vitrales de mil colores y en los amplios accesos a la sala, riquísimas puertas delicadamente talladas y en conjunto, bóvedas, pilares, muros, chambranas, artesonados, puertas, estatuas, todo recubierto de arriba a abajo por una espléndida pintura azul y oro que, un porn descolorida en la época en que la vemos, había casi desaparecido bajo el polvo y las telarañas en el año de gracia de 1549 en que Du Breul la admiraba todavía.