ricamente


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ricamente

1. adv. Muy a gusto, sin preocupación y con toda comodidad estaban ahí tan ricamente sentados y esperándonos. cómodamente
2. Con opulencia la mesa estaba servida ricamente.
3. De forma preciosa o primorosa su salón está decorado ricamente con tapices y alfombras. primorosamente

ricamente

 
adv. m. Opulentamente, con abundancia.
Muy a gusto.
Preciosamente.

ricamente

(rika'mente)
adverbio
con lujo y opulencia adornar ricamente
Traducciones

ricamente

Reich

ricamente

richement

ricamente

богато

ricamente

bogato

ricamente

богато

ricamente

丰富

ricamente

豐富

ricamente

bohatě

ricamente

rigt

ricamente

עשיר

ricamente

풍부한

ricamente

rikt

ricamente

มั่งคั่ง

ricamente

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1. (= lujosamente) → richly
2. (= estupendamente) muy ricamentevery well
viven muy ricamente sin élthey manage very o perfectly well without him
tan ricamentevery well
he dormido tan ricamenteI've had such a good sleep
comeremos tan ricamentewe'll have a really good meal
Ejemplos ?
De San Florencio honraban juntamente Las reliquias, guardadas ricamente En una caja de luciente plata Do sus primores el cincel retrata.
Que Monteagudo y San Martín, como Puirredón y 0 Hig- gins, trabajaron por monarquizar la América, es punto histó- ricamente comprobado.
Es, en efecto, materia de envidia la ventaja que ofrece el veros aparecer siempre ricamente vestidos en los más espléndidos saraos, y al mismo tiempo el veros precisados a hacer un estudio continuo de una multitud de excelentes poetas, principalmente de Homero, el más grande y más divino de todos, y no sólo aprender los versos, sino también penetrar su sentido.
La anciana ama de llaves fue a abrir, y un hombre de rostro cobrizo y ricamente vestido, aunque a la moda exrranjera, y con un gran puñal, apareció en el umbral a la luz del farol de Bárbara.
Sucedió, pues, que la mañana de un día que volvían a Madrid a coger la garrama con las demás gitanillas, en un valle pequeño que está obra de quinientos pasos antes que se llegue a la villa, vieron un mancebo gallardo y ricamente aderezado de camino.
Halló la puerta, pero bien cerrada, y topó una ventana que pudo abrir, por donde entró el resplandor de la luna, tan claro, que pudo distinguir Leocadia las colores de unos damascos que el aposento adornaban. Vio que era dorada la cama, y tan ricamente compuesta que más parecía lecho de príncipe que de algún particular caballero.
Cuando le hables, dile que estoy arrepentida de mi desobediencia... ¡Tan ricamente que lo pasábamos en el Paraíso!... Dile que trabajamos mucho, y sólo deseamos volver a verle para convencernos de que no nos guarda rencor.
Por todas partes se veían cruzar escuderos caracoleando en sus corceles ricamente enjaezados, reyes de armas con lujosas casullas llenas de escudos y blasones, timbaleros vestidos de colores vistosos, soldados cubiertos de armaduras resplandecientes, pajes con capotillos de terciopelo y birretes coronados de plumas, y servidores de a pie que precedían las lujosas literas y las andas cubiertas e ricos paños, llevando en sus manos grandes hachas encendidas, a cuyo rojizo resplandor podía verse a la multitud que, con cara atónita, labios entreabiertos y ojos espantados, miraba desfilar con asombro a todo lo mejor de la nobleza castellana, rodeada en aquella ocasión de un fausto y un esplendor fabulosos.
la verdad, aunque todas las misas sean idénticas y su valor igualmente infinito como sacrificio en que hace de víctima el mismo Dios, yo preferí siempre oír la del señor doctoral de Marineda, figurándome que si los ángeles tuviesen la humorada de bajarse del cielo, donde lo pasan tan ricamente, para servir de monaguillos a los hijos de los hombres, cualquier día veo a un hermoso mancebo rubio, igual que lo pintan en las Anunciaciones, tocando la campanilla y alzándole respetuosamente al señor doctoral la casulla.
Amasaban en los primeros tiempos el “bizcocho” destinado a alimento de las tropas del “presidio” y a abastecimiento de los buques de arribada o tránsito, y más tarde se acostumbraron a preparar los caramelos y masas que sus esclavos – antecesores lejanos de los actuales “heladeros” y “maniseros” – salían a ofrecer en la venta callejera. En resumen, la mujer montevideana fue desde los principios un ser social ricamente dotado.
Luego se entró Alí en el pabellón de Hazán, y los turcos le subieron sobre un poderoso caballo ricamente aderezado, y, trayéndole a la redonda de las tiendas y por todo un buen espacio de la campaña, daban voces y gritos, diciendo en su lengua: ¡Viva, viva Solimán sultán, y Hazán Bajá en su nombre!
Sus grandes cejas negras suben hacia el medio de la frente cada vez que se abren sus ojos, llenos aun del fuego de la juventud. La nariz es larga y aguileña; la boca pequeña ricamente dentada, es graciosa cuando sonríe; la barba es aguda.