ricachón

ricachón, a

s. despectivo Persona acaudalada que alardea de su dinero el pueblo está en manos de cuatro ricachones.
NOTA: También se escribe: ricacho

ricachón, -chona

 
m. f. fam. y desp.Muy rico.
Traducciones
Ejemplos ?
D. Romualdo era el primer ricachón del pueblo, protector illo tempore de D. Benito; enfermo crónico, desesperado, sin resignación, furioso, con un achaque por cada millón, inútil para curar sus males.
Los berridos de los parientes, más o menos próximos, del ricachón, llegaron al cielo: hablóse de tribunales, de locura senil, de encierro en el manicomio.
¡Oh felicidad la de haber penetrado la inutilidad del aprender y del saber! Mira aquel librero ricachón que cerca de tu casa tienes.
La Muerte si aplacó un poquito; los contaítos cristianos que quedaron volvieron a su oficio; y como los vivos heredaron tanto caudal, y el vicio del juego volvió a agarrarlos a todos, consiguió Peralta más plata en esos días que la qui había conseguido en tanto tiempo. ¡Hijue pucha si'staba ricachón!
Tardaba en llamar, porque le placía aquella soledad de su humilde valle estrecho, que le recibía apacible, silencioso, pero amigo; y temía que los hombres le recibiesen peor, enseñando la codicia entre los pliegues de la sonrisa obsequiosa con que de fijo acogerían al ricachón sus presuntos herederos.
Al tomar cuerpo la leyenda de que don Gelasio poseía un tesoro, los ladrones de la comarca abrieron tanto ojo y meditaron un golpe. Organizóse una gavilla para asaltar al ricachón solitario.
Su barba ya canosa, lustrada de aceite perfumado; su boca, de labios gordos; sus dientes plomizos, restaurados por medio de toquecitos de oro; sus mejillas llenas y encarnadas; su abdomen de ricachón...
Ni los de escasa fortuna se dejan echar las roncas del ricachón más pintado en esta competencia que es timbre y prenda segura de salvación de todo el vecindario.
La madre de la niña, que por aquello de dádivas quebrantan peñas, favorecía las pretensiones del ricachón argentino, dijo: -Padre, tome este pie: Córdoba del Tucumán.
Se llama Dominga de Alfónsiga, y antes de casarse andaba «sachando» el «millo» y recogiendo y apilando el estiércol; ¡buenas manos tenía para eso, y menudo rejo el de la bellaca! -¿Y cómo ascendió al tálamo del ricachón?
Sería una nueva experiencia el contraer matrimonio del que pronto hallaría la manera de escapar, además, así tendría la oportunidad de sacarle mucho más de lo que él pensaba a su ricachón padre.
Doña Pilar, cuyo carácter era como una chispa que en un instante prendía fuego, sonrió al hacendado e inmediatamente lanzó una mirada furibunda al hijo del ricachón.